Yami estaba aburrida. Estaba lloviendo y veía como las gotas de lluvia golpeaban su ventana que daba a la calle. Era un domingo sumamente aburrido. Podría estar estudiando, o viendo alguna cosa por Internet, pero eso simplemente era algo que consistía en moverse, y ella no quería moverse. Estaba bien donde estaba, acostada en el sillón que estaba en la sala. Comenzó a dormirse, cuando escucho ruido de rasguños y llanto. Se molesto, quería dormir. Trato de ignorarlo, pero no podía, parecía que ese ruido quería seguir molestando. Llegado a la quinta vez, se levanto de entre las mantas en las que había estado acurrucada y fue a la puerta de entrada de su departamento.
Al abrir la puerta había un cachorro todo mojado y con cara da miedo mirándola desde abajo. Yami se quedo quieta, eso le parecía muy raro. A pesar de que la puerta estaba abierta, el animal no entraba, era como si esperara que ella le de permiso para entrar. Cuando Yam se arrodillo para verlo, tenia puesto un collar, pero no tenia ninguna identificación. El perro lloro, y Yam pensó: "Bueno, sera divertido cuidarlo un rato, no? Podría tenerlo hasta que venga alguien a buscarlo, o algo".
Lo alzo y cerro la puerta. Luego lo llevo a la cocina y busco que darle de comer. Lo único que encontró fue un poco de pollo, por lo que se lo sirvió, junto con un poco de agua y leche. El perro se lo comió todo, todo. Yami se rió, divertida. Era muy tierno. Después lo llevo al baño y le dio un baño de agua caliente, para después secarle y llevarlo al sillón con ella para ver alguna película, o algo. Era tranquilizador tener algo de compañía. Sin saber como, se durmió enseguida.
* * *
La despertó el ruido de golpes en su puerta, no eran fuertes, pero si insistentes. El perrito estaba durmiendo a su lado, por lo que se levanto sin moverlo y se dirigió a la puerta.
-Va, va...
Sinceramente no quería levantarse, pero si quería seguir durmiendo tenia que detener los golpes. No se fijo quien era, simplemente abrió la puerta. Y enseguida quiso cerrarla y tratar de arreglarse o algo. Frente a ella había un chico alto, de pelo negro, piel tostada y super..... Lindo. Su cara parecía preocupada pero decidida. Una cara muy decidida y linda. Yami sintió que su cara se ponía roja. "Mierda...." pensó.
-Disculpa, me llamo Federico. Soy un nuevo vecino de en frente, me mude hace algunos días. Veras, tengo un cachorro, en realidad no es mio, es de mi hermana pero ella me pidió que lo cuidara mientras ella no estaba. El problema es que hoy salí a comprar con él, hasta que se escucho un fuerte trueno debido a la tormenta, y él salio corriendo hacia acá. Pero no pude seguirlo enseguida, pero estoy seguro de que volvió a este edificio. Y me preguntaba si lo viste....
Cuando termino de hablar parecía que le faltaba el aire, lo cual le dejaba las mejillas rojas y aun mas.... Hermoso. Yami se rió un poco, pero le dijo que espere. Ella volvió a entrar a su departamento y busco el cachorro aun dormido entre sus brazos, luego volvió con su vecino. A él se le ilumino la cara de felicidad al verlo.
-Cuando trataba de dormirme hace un rato, escuche que rasguñaban la puerta. Por lo que me levante a ver y resulto ser él. Tranquilo, ya lo alimente y le di un baño caliente, creo que es un perro feliz.
Yami le explico mientras le entregaba al perro. Su vecino daba un par de saltitos en su lugar por lo feliz que estaba. En un momento dado Fede la abrazo de la nada, lo cual la dejo muy sorprendida.
-Gracias! Muchas gracias! Mi hermana me hubiera matado si descubría que algo malo le pasaba a Pulgas. Como puedo devolverte el favor?
"Me dejas tocar tus abdominales que seguro tenes?" Pensó en preguntarle Yami, pero borro ese pensamiento enseguida.
-Emmm por ahora con nada. Quiero dormir un rato ahora, mañana tengo clases en la facultad. Por lo que, podrías pagarme con una taza de café algún día?
-Me parece bien, gracias otra ver....
-Yamila, pero me podes decir Yami.
-Gracias- Fede se le acerco para darle un beso en la mejilla y antes de separarse, le susurro en el oído-... Yami.
Él se fue dejándola completamente perpleja en el lugar. Podía sentir como enseguida su cara se ponía roja. Cerro los ojos y se tapo con una mano media cara. Luego entro por completo al departamento y cerro la puerta.
-Bueno Yamila, por lo menos sabes que tenes un vecino sexy.
Y así, se fue a tratar de dormir; sin conseguirlo realmente, debido a que se imaginaba a un chico sexy con excelentes abdominales que vivía enfrente.

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