Yami estaba caminando con su primito a la casa de un compañerito de él. Por fin ya no llovía, pero el cielo estaba nublado y aun hacia frió, pero preferiría ese clima. El lindo otoño. Ahora bien, porque tenia que acompañar a su primito a la casa de su amiguito? Porque la mama de él quería estar sola por lo menos medio día, al igual que el resto de sus familiares. No es que era insoportable, pero.... Es un nene que necesita amigos. Y Yam era una buena prima mayor, y por lo menos se esforzaría por soportarlo, es solamente que no era buena con los nenes. Apenas era buena con las personas y siendo social, no pidan mas.
El compañero de Walter, su primo, vivía a unas cuantas calles de distancia de su departamento, otro motivo por el cual le pidieron a ella que se encargue de él. No iba a solo dejarlo ahí, sino que también se quedaría con él en la casa de su compañerito porque estaban solos sino. Walter le había contado que Aaron tenia una hermanita y un hermano mayor, pero este ultimo no volvía hasta mas tarde, por eso también la usaban de niñera. "Una tarde divertida para Yamila..." Pensó. Por lo menos trajo para entretenerse unas fotocopias de la universidad. Si, gran diversión, pero tenia que seguir estudiando, los exámenes finales se acercaban y, sinceramente, no sabia nada. Amaba la filosofía, si, pero era difícil.
Y aparte de eso tenia que dejar de ver por la mirilla de la puerta. No es sano acosar a chicos lindos de enfrente. Bueno, no solamente había estado haciendo eso, sino que, el día en el que se había juntado con Barby, después de lo del café, descubrió que Ezequiel, le había escrito una servilleta con su numero. Y Barby, para molestarla, le había mandado un mensaje a Zaque y habían estado en contacto desde entonces. Lo cual no tendría que alegrarla, pero lo hacia. De algún modo le divertía hablar con ese chico rubio y tierno. Aunque a él no le gustaba que ella le dijera "tierno". Eso lo volvía mas tierno.
Pero Yam sinceramente no quería el numero de Ezequiel, quería el de Fede. Pero igual, por ahora le alcanzaba con verlo por la mirilla de su puerta. Aunque Yam creía que la había descubierto, ya que cada vez, antes de cerrar su puerta al entrar, él le sonreía a la puerta de ella, de esa manera tonta pero sexy.
-Yami! Ya llegamos....
Wally, como ella le decía, se paro en frente de una casa muy bien vista. Tenia una puerta roja y lindas plantas trepaban por las paredes blancas y unas rejas negras que había en las ventana. Por alguna razón, sentía que algo iba a pasar.
* * *
Yam estaba estudiando en la sala de la casa de Aaron cuando la hermanita de él apareció por la esquina. Tenia nueve, cuando Aaron tenia doce, y parecía recién despierta. Era un poco obvio, ya que era sábado, pero los padres de ambos, y el hermano mayor, trabajaban. Y ya eran eso de las diez de la mañana. Solamente tenia que quedarse con ellos hasta las tres. La nena, que se llamaba Layla, la miro. Parecía incomoda, bueno, Yami también lo estaba, pero sonrió y le dijo:
-Queres desayunar?
Layla le sonrió y asintió con la cabeza. Se notaba que era callada, y solamente por eso creía que se llevarían bien. Porque claramente con el revoloteo y el ruido que hacían Wally y Aaron, no era algo... Agradable. Volvió a sonreirle a la pequeña y se levanto para preparar el desayuno.
* * *
Eran casi las cuatro cuando Yami escucho la puerta de enfrente ser abierta y cerrada. Aaron y Wally habían caído dormidos mientras jugaban a la play. Era obvio ya que se levantaron temprano. Mientras que ella y Layla estaban haciendo tarea de la menor para así el domingo tener libre. En un principio Yami no se había dado cuenta de la llegada de alguien, ya que estaba preparando un poco de te con unas galletas recién echas que habían preparado juntas. Estaba distraída poniendo un poco de leche al té que cuando se dio la vuelta, casi tira el liquido de los vasos ya que había un chico, y que chico, parado en el umbral de la parte de la cocina. Parecía tener unos veinte años, alto, de piel mas clara que tostada, su pelo era de un tono marrón oscuro con motas rojas. Llevaba puesto una camiseta que parecía tener una constelación de estrellas pintadas, un cardigan gris de brazos y negro en el pecho, también tenia puestos unos pantalones de jeans negros y unas zapatillas nike. Sinceramente, se veía muuuuuy bien. Él se le quedo viendo, estudiándola, era un poco incomodo ya que, Yam era alguien de pocas palabras y, al parecer él también.
-Marcos, ella es Yami, la prima de Wallter que es el compañero de Aaron en el colegio. Segun papa y mama nos va a cuidar por hoy que tenias el evento...- Layla le informo apropiadamente a su hermano. Yami sonrió, seguía incomoda ya que él no apartaba la mirada.
-Y yo que pensé que no seria tan linda....- Fue un murmullo, Yami estaba segura de eso, tanto como se llamaba Yamila. Pero por algún motivo lo escucho fuerte y claro. "En serio? Cuantos dias van que te pones roja? Como cinco seguidos? Por queee???"- Un gusto, soy Marcos, el hermano mayor de Aaron y Layla. Perdón por dejarte a cargo hoy, es que en mi trabajo organizaban un evento en el que tuve que ser de mozo.
-No hay problema. Fue entretenido, mas por estar cuidando a Layla, es muy tranquila...
-Eso quiere decir que no te van los chicos revoltosos?- Marcos pregunto levantando una ceja.
-No...- Yami contesto enseguida, y él sonrió ampliamente, parecía realmente divertido. Y Yam entendió que, prácticamente, se refirió al hermano de Marcos como molesto.-Eeeemmm queres un té?- Fue lo único que se le ocurrió para salir del apuro, él solo comenzó a reír mas fuerte y afirmo con la cabeza.
Le dio el té que seria de ella a Marcos, mientras que le servia el de Layla. Estaba por empezar el a hacer el suyo cuando su teléfono sonó. Pero no podía atender ya que en ese momento estaba colocando agua caliente en una taza.
-Marcos, discúlpame, podrías atender por mi? Ahora no puedo...- Le pidió al hermano mayor. Mientras él atendía por ella, Yam sirvió unas galletas en un plato aparte, y limpio bien la mesada.
-Hola, celular de Yam...- Se quedo un rato callado y después con una voz mas un poco creída y de broma dijo:- Esta preparándome un té, quien eres?- Yami volvió enseguida a la sala, mientras dejaba el agua que se caliente. Miro a Marcos quien tenia el ceño fruncido y su cara era de disgusto-. Su novio? Pero ella sale conmigo, ella jamas me engañaría, así que conseguí a alguna otra chica para acosar...
-Marcos!- Yami trato de tomar su teléfono, pero él alzo el brazo y no podía alcanzarlo, todavía se podía escuchar la voz de alguien hablando. Haciendo puntitas de pie, logro alzarse y tomarlo, aunque no se dio cuenta enseguida que había terminado rosando su pecho con el de él. Una vez con su teléfono en mano, hablo- Hola?- Pero ya habían cortado. "Mierda..." pensó. Suspiro y miro a Marcos, quien estaba riéndose a mas no poder. Se agarraba del estomago, parecía muy divertido. Se dio cuenta entonces que él solía decir cosas en juego cuando ponía cara serio, pero en realidad eran bromas. Ella también se rió un poco, pero solamente porque él se reía. Cuando se calmaron, Yami le pego en el brazo, él se le quedo viendo- No vuelvas a hacer juegos como esos, mira si era algo importante?
-Si fuera tan importante llamaria para algo mas que pedirte una cita...-Se quejo él.
-Eh? Quien era de todas formas?- Yami escucho la pava sonar, por lo que fue a apagar el fuego a la cocina. Marcos la siguió.
-Un tal Ezequiel....
-Ah, Zaque...- "Una cita? No se supone que el tsundere tiene novia?".
-Y? Es verdad?- Yami vio cuando él apoyo una de sus manos al lado de ella en la mesada. Sintió el calor que emitía su cuerpo también, detrás suyo. Se dio la vuelta solamente para ver porque estaba tan cerca, mala idea. De algún modo este acercamiento tan cerca e intimo despertaba cosas en ella. "Piensa cosas feas, piensa cosas feas.... No en conejitos haciéndolo! Mucho menos en hentai!! Yamila!" Pero era inevitable, sus mejillas se volvieron a poner rojas.
-Q-que es verdad?- "Podrías dejar de mirarme con esos color chocolate? Hablando de eso..." Yami puso sus manos contra el estomago de él, a modo de alejarlo. Mala idea, sintió sus músculos y abdominales. "Quiero chocolate... Yamila, no!". Él pareció sentir su nerviosismo, ya que sonrió y se acerco mas, si es que era posible.
-Él es tu novio? Ese tal Ezequiel?- Yami negó con la cabeza, en lo único que podía pensar para no hablar era en sus labios. "Vamos Yam, como seria posar tus labios en lo de él?" Murmuro su lado atrevido. Y por ahora era este nada mas el que hablaba-. Tienes novio?
-No, por que...?
-Porqu--
Y su teléfono sonó. Sea quien sea, gracias Dios! Aun así Marcos no se separo de ella, sino que se le quedo viendo. Yami atendió.
-Hola? Tía...?
Y con eso pudo apartar la mirada de Marcos y alejarse. Si seguía cerca no podría concentrarse, pero antes de separarse mas él tomo su mano, y la sostuvo sin soltarla. Yami lo miro, cuando llevo la mano de ella a sus labios y la beso. Y una imagen hentai llego a su mente, lo que la dejo colorada... Como un tomate. Él sonrió, de un modo travieso. "Maldito sádico pervertido!" Pensó Yam, pero claro, eso no le quitaba lo lindo que era... "Estoy jodida". Soltó su mano y siguió hablando con su tía, era hora de que vuelva a su departamento ya que dentro de poco irían a recoger a Wally. Por lo que fue a despertar a su primo, después se despidió de los nenes mas jóvenes y cuando le toco despedirse de Marcos fue incomodo. Le dio un beso en la mejilla, pero él la sorprendió cuando beso su cuello a cambio. Layla parecía divertida, bastante calladita la mocosa pero sabia divertirse a costa del sufrimiento ajeno. "Bueno, quien no?". Cuando iba llegando a su casa pensaba y esperaba no volverlo a ver. Claro, la suerte nunca era buena con ella.

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