El inframundo seguía siendo a como ella lo recordaba, aunque en vez de escuchar el grito de miles de almas siendo torturadas, se escuchaba música estridente de metal. Cassy arrugo la nariz al escuchar los gritos sin sentido que daba el supuesto "cantante" de sea la banda que sea. Miro a Loki que estaba al lado de ella, el cual sonreía con agrado. "Supongo que en algo se parecen..."
Loki soltó su mano, se paro frente a ella, de algún modo viéndola con una sonrisa triste y a la vez no. Como que lamentaba todo esto, pero como si no le quedara de otra en aceptarlo. Cassy le sonrió, para ella era fácil sonreír y ocultar lo que le preocupaba, lo vivía haciendo desde que despertó hace mucho tiempo en ese oscuro bosque donde Cain la había encontrado.
-De verdad eres el único que conoce que voy a morir?
-Bueno, creo que si. Aparte de Las Moiras. Supongo que el que hayas sido alguien con mucha libertad cuando eras bruja, ahora te vuelve alguien sin importancia para aquellos que siempre te tuvieron cerca... Sin ofender...
-Tranquilo, digamos que de algún modo me lo esperaba- Volvió a sonreír, ocultando el dolor que sus palabras le provocaron-. Adiós Loki, cuida a Baldr.
Él tomo su mano y beso el dorsal de esta, emitiendo una sonrisa triste.
-Adiós Cassy....
Y sin mas desapareció. La dejo a ella con, la ahora, música sin escucharse. El lugar estaba apenas iluminado por un fuego azul que formaba un camino hasta un gran portón negro con unos diseños góticos. Cassy se acerco, haciendo eco el ruido de sus zapatos. Estaba por llegar a tocar el picaporte cuando algo la tomo por la cintura y de pronto se vio transportada a otra habitación. Se encontró frente a un chico sobre ella, mientras ambos estaban sobre un sillón. El chico le sonreía con una gran sonrisa, su pelo era de un castaño-colorado. Tenia un piercing en la base de la nariz, su oreja derecha también estaba perforada. Cassy se lo quedo viendo, esa clase de posición no le era cómoda para nada, mas teniendo a un completo desconocido sobre ella, por lo que puso ambas manos sobre su pecho y trato de alejarlo.
-Tranquila Cassandra, soy yo. Cerberus...
-Me importa un comino quien seas, pero podrías salir de encima mio, esto es incomodo recordando que solo te vi una vez en toda mi existencia...
-De acuerdo...
Él se levanto y le tendió una mano para ayudarla a sentarse. Cassy acepto la mano que le tendía y luego miro a su alrededor. Estaban en una especie de... Lujosa oficina. Volvió a arrugar la nariz, esto era muy normal en comparación al echo de que se encontraban en el Inframundo, o así esperaba que fuera. Vio al chico de unos veinti-tantos ir a un escritorio y tomar asiento, indicándole que se acercara. Cassy poniéndose de pie se dirigió frente a él, sentándose en la única silla que había frente a ese gran escritorio. Unas frutas aparecieron sobre el escritorio sobre bandejas de plata. Sinceramente le llamo mas la atención el brillo que emitía la bandeja donde estaba la comida que otra cosa. Tenia que admitir que la plata era su debilidad, le parecía la cosa mas hermosa que se haya creado, claro, aparte de las piedras preciosas. Era una chica cara. Cerberus tomo una uva y se la comió, mastico lentamente y le sonrió.
-Cortaste tu pelo, te queda lindo...
El que su cara se haya puesto roja no tenia nada que ver con ese cumplido. La verdad es que ninguna de las personas que la vieron últimamente después de mucho, había dicho algo al respecto. Luego de que había vuelto del "Loquero" y Cain la despertara, había cortado su pelo en un intento de empezar de nuevo, de sentirse renovada. Pero francamente no había parecido funcionar. Bajo la mirada a sus manos, y solo las miraba a ellas cuando contesto:
-Gracias...-No supo que mas decir, que le hagan halagos, mas un completo extraño, la ponía incomoda. Cain siempre jugaba con ella en ese sentido, por lo que estaba acostumbrada a que sus amigos lo hagan, pero no desconocidos-. Sabes que no comeré nada de lo que hay cérvido, no?
-Lo se, pero en algún momento vas a probar esta deliciosa fruta... Y bien? Vas a preguntarme como hice para convertirme en El Jefe?
-Así es como te llaman ahora? Me gustaba cuando te decían Perro Guardián...
-Por favor, no lo hagas. Tengo forma humana ahora, no soy un perro.
-Entonces que sea "El Guardián", mejor?
-Me da igual, supongo que esta bien.
-Bueno, como llegaste a esto? Se supone que solamente te di forma humana, ninguna otra cosa que no quisieras.
-En realidad, después de convertirme en humano note habilidades que no sentí que tenia cuando era un gran perro negro. De a poco logre dominar todo. Persefone quedo libre, gracias a mi, de permanecer en este lugar. El único inconveniente es que tiene que dejar su corazón en este lugar cada seis meses así el ciclo de las estaciones sigue. Por eso ya no es la Reina del Inframundo y Hela se encarga del antiguo trabajo de Persefone.
-Pero no entiendo, porque esperar hasta ahora?
-Porque ahora estas a mi alcance...
Cassy lo miro extrañada. Eso no tenia ninguna lógica, de verdad.
-A que te refieres...?
-Mira, se que llegaríamos a esto- Tomo un paquete de cigarros que había aparecido al lado de él y luego se acomodo en su cilla reclinable para fumar-. En el momento en que pisaste este lugar, supe que morirías. Y me refiero que supe esto cuando viniste a ayudar a Persefone. De algún modo, tienes un imán para los seres sobrenaturales. Y ahora vienes a buscar a un arcángel que antes te odiaba por haber juntado a su hija con otro arcángel, del cual tu estabas enamorada. Ahora ese Capitán Comandante del ejercito de los Cielos esta encerrado en un calabozo debido a que trato de evitar que el alma de su antigua esposa termine en el infierno... Por suerte ellos te conocieron, no? Por suerte las personas que consideraste alguna vez amigos, o conocidos, te tienen, no? Ya que darías cualquier cosa con tal de protegerlos...- El cigarro que fumaba estaba por la mitad. Cerberus la miro con una ceja levantada.
-Podrias hablar claro, por favor? No entiendo que tiene que ver el echo de que ayudaría a las personas que quiero en todo esto- Cassy sabia que escucharía algo que no le gustaría, lo sabia.
-Hablo de que cometiste un error, Cassandra. Un gran error- Apago el cigarro en un cenicero y luego prendió otro-... La sucubo que uniste a Cain y a Abel, no era una sucubo cualquiera. Ella buscaba que hicieras eso, que le dieras una oportunidad de poder visitar El Paraíso y lograr diluir todo el Gran Ejercito. Si no fuera por mi, tus amigos, todos ellos, estarían muertos...
Cerberus le sonrió, y Cassy solo pudo ponerse en pie y alejarse un poco. Esto no podía ser verdad, ella no cometía errores, ella no pudo haber puesto la vida de todos ellos en peligro. Quería protestar, pero las palabras se atascaron en su garganta, provocandole un escalofrió. Por alguna razón comenzó a sentir como su cuerpo tenia nuevas rupturas.
-Veras, Cassy, tienes que preguntarte esto nada mas: Por que Uriel o Lilith no mencionaron, ninguno, que fue lo que paso con Cain y Abel? Por que actuaban lo mas normal como si el hechizo que le colocaste a los tres nunca existiera?- Las preguntas del nuevo Rey del Inframundo tenían validez, eran preguntas obvias que no se le habían ocurrido-. Te diré porque... Por que borre sus memorias, todas con respecto a esos sucesos. Me deshice de la sucubo y solo implante el echo de que ustedes se pelearon por un X motivo.
-Se supone... Se supone que tendría que haber visto algo si fuera así, o no? Era una bruja!
-Tu misma lo dijiste, eras una bruja. El problema es que, en realidad, habías comenzado a perder tus poderes luego de salir del "Loquero" de tu mente. Habías comenzado a morir desde ahí. Pero sabes, también, hay ciertas cosas que nadie tiene porque saber- Cassy apretó fuertemente sus manos en puños. Queria llorar, de verdad lo quería. Casi había matado a sus amigos por tratar de ser alguien útil, alguien de ayuda. Mordió fuertemente su labio inferior-... Ellos siguen marcados para morir, mi querida. Ellos en realidad tienen que morir...
-Que es lo que quieres a cambio? Cual es su precio para que vivan?- Su voz no podía ser mas fuerte del susurro que le salio. Estaba luchando con las ganas de romper algo. Cerberus sonrió.
-Tu alma...
Una voz gruesa y áspera le susurro en el oído, provocando que levante la mirada y encontrarse con Cerberus frente a ella, muy cerca. Cassy frunció el ceño, aun no entendía porque estaba empeñado en conseguir su alma.
-Por que?
-Muy fácil, debes saber que ahora también soy jefe de La Muerte, no? Bien, estamos planeando algo grande! Bueno, mas bien yo lo hago. Él sigue ordenes. Y tu, mi querida princesa, vas a ser el comienzo de eso.
-Si acepto darte mi alma, Michael esta libre también?- Cuando Cassy pregunto no lo miro a los ojos, ya que estos demostrarían lo cerca que estaba por quebrarse.
-Por supuesto... De verdad serias capaz de venderme tu alma, a mi, el nuevo Rey del Infierno y jefe del ejercito de La Muerte, con tal de salvar a tus viejos amigos?- Cerberus se acerco hasta quedar muy cerca de Cassy, dejando sus rostros a centímetros. Sus ojos brillaron en un rojo sangre, logrando acelerar su pulso-. Serias capaz de morir por los que una vez te traicionaron, te abandonaron y por el que nunca te considero una amiga?
Un débil sollozo se escucho en esa gran oficina, prueba de que las lagrimas querían salir y derramarse por las mejillas de la ex-bruja. Pero no dejo que esto pasara, lloraría en su debido momento. Ahora era momento decidir que haría. Aunque claro, no necesitaba pensarlo mucho. Estaba por dar su respuesta cuando Cerberus volvió a hablar.
-Sin importar las consecuencias...?- Fue dicho en un tono de voz muy bajo, casi intimo, ya que seguían muy cerca. Él ahora la tomaba por la cintura, y la miraba con suma preocupación y miedo. No sabia por que pero esto fue lo que logro al final hacerle llorar.
-Si, sin importar que... Acepto...- Lo había dicho mas alto de lo que pensó que le saldría. Y enseguida el nuevo rey sonrió.
Su boca se convirtió en el hocico de un lobo, el cual comenzó a gotear baba. En un rápido movimiento se abalanzo a su cuello, ese lugar donde se encontraba la unión del cuello con el hombro, mordiéndola fuertemente. Escucho como la porcelana se rompía bajo el fuerte apretón. No pensó que sangraría, ya que pensaba que no tenia sangre, hasta que un liquido caliente y espeso comenzó a caer por su espalda y pecho. Quiso alejarlo, pero en cambio acerco mas a ese hombre mitad lobo. Él la abrazo mas fuerte, hundiendo sus uñas en forma de garras en la piel de porcelana de Cassy. No le dolía, pero de algún modo esto le parecía demasiado erótico. Sintió en ese momento como si algo dentro de ella, una tira larga y fina de su alma, salia de ella, yendo a Ceberus. La boca de él volvió a la normalidad, lamiendo la herida. En ese momento comenzó a sentirse débil, demasiado. Él la tomo entre sus brazos, y la miro a los ojos.
-Por fin tu alma es mía...- Sonreía de un modo sádico, y luego se relamió los labios aun manchados de sangre.
Cassy veía todo borroso, sintiéndose en un mundo sub-real. Comenzó a dormirse mientras él la llevaba a algún lugar. Su ultimo pensamiento antes de caer por fin dormida, fue Michael, y todos sus viejos amigos. Las personas que ella quería, una lagrima cálida bajo por su mejilla fría.
lunes, 29 de septiembre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
Parte III: Perdiendo un amigo - Cap. 6
Cassy estaba con Shirogane y Loki en su cuarto. Habían subido allí a tratar de conversar tranquilo los tres. Aparte de que le había pedido a Loki que arregle su espejo. Ella se encontraba en medio de la cama mientras veía mano completamente sanada. No sabia que podía "robar" energía de otras personas, esto la hizo pensar que cuando estuvo con Lilith y Uriel no fue así, o por lo menos no lo sintió. Miro a Shirogane que estaba leyendo unos documentos sentado en uno de los sofás que tenia en su amplio dormitorio, en realidad ea una carpeta bastante rellena. Loki se encontraba al lado de ella jugando con su celular, aun así Cassy no aparto sus ojos de esa carpeta. Algo le decía que le incumbía.
-Que leer Shiro?- Le pregunto, no podía mas con su curiosidad.
-Tu expediente medico...- Fue lo único que dijo sin levantar la mirada de su lectura.
-Tengo.... un expediente medico? Desde cuando?...
-Desde hace una semana que vinimos, como medico nigromante, tengo el poder de ver toda la historia medica de una persona con solo verla o tocarla. Antes no podía contigo porque eras inmortal, pero como no lo eres ahora, puedo verlo claramente.
-Entiendo- Le dijo Cassy , aun así se sintió un poco... Acosada.
Miro a Loki que aun seguía jugando con su celular. Sinceramente se sorprendía que la tecnología haya avanzado tanto.Pero aun recordaba las visiones que había tenido cuando tenia sus poderes. Aunque no sabia si había sido algo del futuro o del pasado, las cosas que recordaba comenzaba a confundirse con el orden de tiempo. Tenia miedo que al final no supiera distinguir entre el pasado, presente o futuro.
-Bueno, lo único que puedo decirte Cassy, pequeña, es que tengas cuidado. Sinceramente no se como tu cuerpo llego a esto, o como es que puedes sacarnos poderes. Tengo la teoría de que se debe a que tu cuerpo comienza a volverse tan frágil debido a la cantidad de tiempo que lleva con vida, y roba magia o poder por accidente debido a que sabe que tarde o temprano se podría romper.
Shirogane se puso de pie y se quito los lentes que usaba para leer. Guardo los papeles en un maletín que llevaba.
-Ya te vas?- Pregunto extrañada Cassy.
-Sip, mi querida Luna esta esperándome. Fue un gusto volver a verte Cassy, a ti también Loki, eres divertido. Por cierto Cassy, sobre el caso que investigas.... Lo único que pude averiguar es que se trata de unas tres vampiresas-brujas, beben la sangre de los niños y una vez que los vacían, los convierten en zombies, usándolos como... Sus "juguetes". Una de las tres es una clarividente, por ese motivo antes no podías ver quienes eran. Se esconden en una iglesia cerca del cementerio.
-Como pudiste saber todo esto?- Pregunto incrédula Cassy.
-Te estas olvidando que hablas con un Nigromante, o mejor dicho... El Nigromante. Ademas, los muertos hablan mas si es que les prometes volver a vivir... Claro, nunca esperaron que tuvieran que trabajar para mi...- Una mirada sumamente aterradora apareció en el rostro de Shirogane.
Enseguida volvió a sonreír, y luego desapareció. Cassy se quedo viendo el lugar donde había estado El Magro Oscuro, le encantaría tener sus poderes y averiguar todo lo que necesitaba saber enseguida, en vez de depender de los demás. Miro a Liki y le sonrió, él no la miro pero aun así sonrió.
-Vamos al inframundo?- Le pregunto él.
-Claro que si, Michael me necesita.
-Esta bien, pero primero quiero que me des un abrazo...
Cassy lo miro raro, pero aun así se levanto un poco y lo abrazo.
-Por que me pides esto...?- Le pregunto en un susurro. Loki solo la abrazo mas fuerte.
-Por que no fuiste capaz de ver lo que te sucedería? Por que no evitaste esto?
Cassy lo pensó seriamente, la verdad es que ella ya no recordaba con claridad si alguna vez había visto su propio fin, sus últimos días. Supuso que eso era parte de las consecuencias de haber tenido el poder que alguna vez tuvo, sinceramente no se sentía, o mejor dicho, ya no recordaba esa sensación de haber sido una gran bruja con grandes poderes. Lo único que sentía ahora era la sensación de ser una mas del montón entre los seres humanos, y eso era lo único real para ella ahora. Todo lo demás era como una ilusión, o un sueño. Esto era muy raro para ella, la verdad. No supo como contestarle a Loki, por lo que dijo lo único que pudo ser una respuesta aceptable.
-Por que algunas cosas tienen que suceder. Ya sea que yo lo quiera o no. La muerte es inevitable para cualquiera de nosotros.
-Si así lo piensas tu... Tengo que decirte, Cassy, que esta vez va a ser la ultima vez que nos veamos, o que pueda ayudarte. No es por nada, Cassandra, pero... Yo ya no...-Loki miro a otro lado luego de dejar de abrazarla. Cassy vio la mirada de disgusto y tristeza en sus ojos. Comprendió entonces una visión que tuvo hace mucho tiempo.
-No te preocupes Loki, no me importa que ya no me veas como... Una amiga, si es que de verdad lo fui...- Pudo haber dicho eso, pero sentía que acababan de apuñalar su corazón. Eso dolió, muchísimo-. Se perfectamente que lo único que nos mantenía "unidos", por así decirlo, fue mi hermano.
Bien, Cassy no tenia un hermano-hermano, pero ella recordaba haberlo tenido, bueno, no sabia definir ese echo tampoco. Verán, hace mucho tiempo, al principio de las vivencias de Cassy, ella tuvo una visión, o un recuerdo, no lo sabia bien. Ella los vio a los tres: Loki, ella y Baldr, su supuesto hermano. Sabia que eran ellos a pesar de que no tenían el mismo cuerpo, o personalidades. Eran muy distintos a lo que ahora eran, y la amistad que tenían en ese momento, eran iguales a la que, mas o menos, tenia ahora con Loki. Loki era amigo de Baldr, pero solo de él. Aunque el dios siempre diga lo contrario. A pesar de tener recuerdos de haber sido una niña y jugar con ellos dos, siempre vio mas la marca de la amistad entre Loki y Baldr, que ella misma y Loki. Ahora era igual, nada mas que Baldr había muerto por una muy mala broma de Loki. Y solo quedaban los dos. El dios del engaño sabia todo esto debido que una vez tuvo cierto recuerdo de un suceso de las visiones de Cassy, por lo que al final le termino contando todo.
-Sabes que--- Estaba protestando Loki, pero Cassy lo detuvo.
-Tranquilo, se como piensas, pero, es mi punto de vista y sinceramente no me importa que trates de cambiarlo, así es como lo veo.
Ambos se quedaron callados, Loki saco un cigarro de vaya a saber donde y lo encendió. Cassy se concentro en pensar en todo, y en nada a la vez. Fue entonces sintió cierto aumento de su poder, sentía que era una gran cantidad, miro a Loki y quiso sacar ese ceño fruncido que tenia. Busco algo en su modo que logre quitar ese malestar en el dios, y se le ocurrió lo único imposible. Aun así no intento no hacerlo, ella tenia que lograrlo. Cerro los ojos, buscando en donde estaba el alma de Baldr, una vez que lo logro a duras penas, soltando el aire que había contenido, y abrió los ojos en el momento justo que logro traer de vuelta a Baldr. No precisamente termino frente a ellos, pero estaba vivo otra vez. No sabia porque, pero para ella nunca hubieron restricciones de como usar sus poderes, eso le alegraba ahora. Loki la miro enseguida, una mirada sumamente sorprendida la miraba con incredulidad.
-Como lo hiciste!?- Exigió saber.
-Magia?- Pregunto con una voz apenas audible. Sintió su mano partirse un poco, cuando la miro, estaba peor que antes, esta vez toda su muñeca tenia quebraduras. No solo eso, debajo de su ojo izquierdo, y sobre este, sintió una gran quebradura. Loki enseguida toco su pómulo, y la miro preocupado pero luego sonrió.
-Esta bien, solo se partió un poco. Pero, tendrías que dejar de cometer estupideces. Que pasaría si te quiebras por completo antes de ir a salvar al arcángel?- Cassy asintió, y luego se le ocurrió una pregunta que hacerle.
-Que sabes de la situación del Inframundo? Uriel me había dicho que algo no estaba bien.
-Si, bueno...- Le dio una calada a su cigarrilo-. Hades ya no domina ese mundo, se dice que esta encerrado en alguna cárcel en lo mas profundo del lugar. Mi hija, Hela, paso a ser una segundo al mando, ya que Persefone no es mas la Reina del Inframundo. Lucifer, desapareció hace bastante tiempo. El que se hace cargo de todo es Cerberus, es por eso que cuando el alma de la mama de Mia había caído a ese lugar, Michael no pudo hacer nada para salvarla y termino preso. Las reglas no son las mismas, no solo eso. Las Parcas y La Muerte, trabajan para Cerberus ahora. Por eso quiero decirte que no podre traerte de vuelta, en realidad ahora quien entra no puede salir. Yo puedo hacerlo por la conexión con mi hija, pero ahora si una alma humana baja al inframundo, no puede salir.
Cassy pensó en todo esto, y enseguida se le prendió la lamparita. Se levanto de la cama y fue a su alhajero. Recordaba tener un anillo que Cain le había dado hace tiempo, este tenia el poder de escapar de cualquier dimensión que se creía imposible salir. Como lo había conseguido? No lo sabia pero, era de ella ahora. Encontró el estuche con el anillo plateado y una mariposa de color violeta oscuro le daba color al anillo. Se dio la vuelta ya encontrando a Loki haciendo desaparecer lo poco que quedaba del cigarro, la miro desde donde estaba parado y le tendió la mano. La verdad, ser mas baja que sus amigos no le gustaba, la hacia quedar, para ella, como una niña pequeña, cosa que le molestaba. Guardo el anillo, y aun así tomo la mano de Loki.
-Lista?- Pregunto él, llevándose otro cigarrillo a sus labios. Cassy frunció el ceño.
-Si, pero, tendrías que dejar de fumar, podría hacerte mal.
Loki largo una fuerte carcajada, antes de hacerlos desaparecer hacia el mundo donde todas las almas corruptas, se iban de "vacaciones" de por vida.
-Que leer Shiro?- Le pregunto, no podía mas con su curiosidad.
-Tu expediente medico...- Fue lo único que dijo sin levantar la mirada de su lectura.
-Tengo.... un expediente medico? Desde cuando?...
-Desde hace una semana que vinimos, como medico nigromante, tengo el poder de ver toda la historia medica de una persona con solo verla o tocarla. Antes no podía contigo porque eras inmortal, pero como no lo eres ahora, puedo verlo claramente.
-Entiendo- Le dijo Cassy , aun así se sintió un poco... Acosada.
Miro a Loki que aun seguía jugando con su celular. Sinceramente se sorprendía que la tecnología haya avanzado tanto.Pero aun recordaba las visiones que había tenido cuando tenia sus poderes. Aunque no sabia si había sido algo del futuro o del pasado, las cosas que recordaba comenzaba a confundirse con el orden de tiempo. Tenia miedo que al final no supiera distinguir entre el pasado, presente o futuro.
-Bueno, lo único que puedo decirte Cassy, pequeña, es que tengas cuidado. Sinceramente no se como tu cuerpo llego a esto, o como es que puedes sacarnos poderes. Tengo la teoría de que se debe a que tu cuerpo comienza a volverse tan frágil debido a la cantidad de tiempo que lleva con vida, y roba magia o poder por accidente debido a que sabe que tarde o temprano se podría romper.
Shirogane se puso de pie y se quito los lentes que usaba para leer. Guardo los papeles en un maletín que llevaba.
-Ya te vas?- Pregunto extrañada Cassy.
-Sip, mi querida Luna esta esperándome. Fue un gusto volver a verte Cassy, a ti también Loki, eres divertido. Por cierto Cassy, sobre el caso que investigas.... Lo único que pude averiguar es que se trata de unas tres vampiresas-brujas, beben la sangre de los niños y una vez que los vacían, los convierten en zombies, usándolos como... Sus "juguetes". Una de las tres es una clarividente, por ese motivo antes no podías ver quienes eran. Se esconden en una iglesia cerca del cementerio.
-Como pudiste saber todo esto?- Pregunto incrédula Cassy.
-Te estas olvidando que hablas con un Nigromante, o mejor dicho... El Nigromante. Ademas, los muertos hablan mas si es que les prometes volver a vivir... Claro, nunca esperaron que tuvieran que trabajar para mi...- Una mirada sumamente aterradora apareció en el rostro de Shirogane.
Enseguida volvió a sonreír, y luego desapareció. Cassy se quedo viendo el lugar donde había estado El Magro Oscuro, le encantaría tener sus poderes y averiguar todo lo que necesitaba saber enseguida, en vez de depender de los demás. Miro a Liki y le sonrió, él no la miro pero aun así sonrió.
-Vamos al inframundo?- Le pregunto él.
-Claro que si, Michael me necesita.
-Esta bien, pero primero quiero que me des un abrazo...
Cassy lo miro raro, pero aun así se levanto un poco y lo abrazo.
-Por que me pides esto...?- Le pregunto en un susurro. Loki solo la abrazo mas fuerte.
-Por que no fuiste capaz de ver lo que te sucedería? Por que no evitaste esto?
Cassy lo pensó seriamente, la verdad es que ella ya no recordaba con claridad si alguna vez había visto su propio fin, sus últimos días. Supuso que eso era parte de las consecuencias de haber tenido el poder que alguna vez tuvo, sinceramente no se sentía, o mejor dicho, ya no recordaba esa sensación de haber sido una gran bruja con grandes poderes. Lo único que sentía ahora era la sensación de ser una mas del montón entre los seres humanos, y eso era lo único real para ella ahora. Todo lo demás era como una ilusión, o un sueño. Esto era muy raro para ella, la verdad. No supo como contestarle a Loki, por lo que dijo lo único que pudo ser una respuesta aceptable.
-Por que algunas cosas tienen que suceder. Ya sea que yo lo quiera o no. La muerte es inevitable para cualquiera de nosotros.
-Si así lo piensas tu... Tengo que decirte, Cassy, que esta vez va a ser la ultima vez que nos veamos, o que pueda ayudarte. No es por nada, Cassandra, pero... Yo ya no...-Loki miro a otro lado luego de dejar de abrazarla. Cassy vio la mirada de disgusto y tristeza en sus ojos. Comprendió entonces una visión que tuvo hace mucho tiempo.
-No te preocupes Loki, no me importa que ya no me veas como... Una amiga, si es que de verdad lo fui...- Pudo haber dicho eso, pero sentía que acababan de apuñalar su corazón. Eso dolió, muchísimo-. Se perfectamente que lo único que nos mantenía "unidos", por así decirlo, fue mi hermano.
Bien, Cassy no tenia un hermano-hermano, pero ella recordaba haberlo tenido, bueno, no sabia definir ese echo tampoco. Verán, hace mucho tiempo, al principio de las vivencias de Cassy, ella tuvo una visión, o un recuerdo, no lo sabia bien. Ella los vio a los tres: Loki, ella y Baldr, su supuesto hermano. Sabia que eran ellos a pesar de que no tenían el mismo cuerpo, o personalidades. Eran muy distintos a lo que ahora eran, y la amistad que tenían en ese momento, eran iguales a la que, mas o menos, tenia ahora con Loki. Loki era amigo de Baldr, pero solo de él. Aunque el dios siempre diga lo contrario. A pesar de tener recuerdos de haber sido una niña y jugar con ellos dos, siempre vio mas la marca de la amistad entre Loki y Baldr, que ella misma y Loki. Ahora era igual, nada mas que Baldr había muerto por una muy mala broma de Loki. Y solo quedaban los dos. El dios del engaño sabia todo esto debido que una vez tuvo cierto recuerdo de un suceso de las visiones de Cassy, por lo que al final le termino contando todo.
-Sabes que--- Estaba protestando Loki, pero Cassy lo detuvo.
-Tranquilo, se como piensas, pero, es mi punto de vista y sinceramente no me importa que trates de cambiarlo, así es como lo veo.
Ambos se quedaron callados, Loki saco un cigarro de vaya a saber donde y lo encendió. Cassy se concentro en pensar en todo, y en nada a la vez. Fue entonces sintió cierto aumento de su poder, sentía que era una gran cantidad, miro a Loki y quiso sacar ese ceño fruncido que tenia. Busco algo en su modo que logre quitar ese malestar en el dios, y se le ocurrió lo único imposible. Aun así no intento no hacerlo, ella tenia que lograrlo. Cerro los ojos, buscando en donde estaba el alma de Baldr, una vez que lo logro a duras penas, soltando el aire que había contenido, y abrió los ojos en el momento justo que logro traer de vuelta a Baldr. No precisamente termino frente a ellos, pero estaba vivo otra vez. No sabia porque, pero para ella nunca hubieron restricciones de como usar sus poderes, eso le alegraba ahora. Loki la miro enseguida, una mirada sumamente sorprendida la miraba con incredulidad.
-Como lo hiciste!?- Exigió saber.
-Magia?- Pregunto con una voz apenas audible. Sintió su mano partirse un poco, cuando la miro, estaba peor que antes, esta vez toda su muñeca tenia quebraduras. No solo eso, debajo de su ojo izquierdo, y sobre este, sintió una gran quebradura. Loki enseguida toco su pómulo, y la miro preocupado pero luego sonrió.
-Esta bien, solo se partió un poco. Pero, tendrías que dejar de cometer estupideces. Que pasaría si te quiebras por completo antes de ir a salvar al arcángel?- Cassy asintió, y luego se le ocurrió una pregunta que hacerle.
-Que sabes de la situación del Inframundo? Uriel me había dicho que algo no estaba bien.
-Si, bueno...- Le dio una calada a su cigarrilo-. Hades ya no domina ese mundo, se dice que esta encerrado en alguna cárcel en lo mas profundo del lugar. Mi hija, Hela, paso a ser una segundo al mando, ya que Persefone no es mas la Reina del Inframundo. Lucifer, desapareció hace bastante tiempo. El que se hace cargo de todo es Cerberus, es por eso que cuando el alma de la mama de Mia había caído a ese lugar, Michael no pudo hacer nada para salvarla y termino preso. Las reglas no son las mismas, no solo eso. Las Parcas y La Muerte, trabajan para Cerberus ahora. Por eso quiero decirte que no podre traerte de vuelta, en realidad ahora quien entra no puede salir. Yo puedo hacerlo por la conexión con mi hija, pero ahora si una alma humana baja al inframundo, no puede salir.
Cassy pensó en todo esto, y enseguida se le prendió la lamparita. Se levanto de la cama y fue a su alhajero. Recordaba tener un anillo que Cain le había dado hace tiempo, este tenia el poder de escapar de cualquier dimensión que se creía imposible salir. Como lo había conseguido? No lo sabia pero, era de ella ahora. Encontró el estuche con el anillo plateado y una mariposa de color violeta oscuro le daba color al anillo. Se dio la vuelta ya encontrando a Loki haciendo desaparecer lo poco que quedaba del cigarro, la miro desde donde estaba parado y le tendió la mano. La verdad, ser mas baja que sus amigos no le gustaba, la hacia quedar, para ella, como una niña pequeña, cosa que le molestaba. Guardo el anillo, y aun así tomo la mano de Loki.
-Lista?- Pregunto él, llevándose otro cigarrillo a sus labios. Cassy frunció el ceño.
-Si, pero, tendrías que dejar de fumar, podría hacerte mal.
Loki largo una fuerte carcajada, antes de hacerlos desaparecer hacia el mundo donde todas las almas corruptas, se iban de "vacaciones" de por vida.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Parte III: Visitantes inesperados - Cap. 5
Cuando Cassy despertó, el sol entraba por su ventana, iluminando todo. Era un poco molesto para ella, ya que, la verdad, nunca fue una chica que le agradara el sol. Si, raro. Suponía que se debía a que estaba acostumbrada a estar siempre oculta en las sombras, o algo, no sabia. Miro el techo de su cuarto, se sentía rara. Mas bien, su cuerpo parecía no ser el mismo de antes de que se sintiera mal. Puso su mano sobre su vientre, encima de la ropa de cama, luego levanto su camisa de dormir y toco la piel de su estomago. Si ella no se hubiera tomado el tiempo en tocar despacio, tal vez no habría sentido unas pequeñas marcas que tenia. Comenzó a asustarse, su respiración comenzó a ser un poco mas trabajosa. Esta vez toco su estomago con ambas manos, sintiendo las pequeñas marcas donde alguna vez había tenido la cicatriz de la vez que Michael la había apuñalado. Esto hizo que se levantara rápidamente y fuera a verse al espejo de cuerpo completo que tenia al lado de su armario. No se fijo que parecía una indigente por su pelo revuelto y la ropa completamente arrugada, ya que le importaba ver que se suponía que tenia en sus viejas heridas. Ella sospechaba algo, pero... Tenia miedo de confirmarlo. Aun así, al ver claramente unas grietas comenzar a expandirse por su cuerpo, o por lo menos su estomago y parte de su cintura, el pánico la invadió.
Comenzó a entrar en pánico, mientras caminaba de un lado al otro al cuarto.
"Espera, espera... Esto quiere decir que voy a morir pronto, no? Las Moiras dijeron eso. Pero... pero... esto no puede suceder tan pronto. No quiero morir, todavía no! Iba a estar con Michael mas tiempo, iba a tratar de recuperar viejas amistades... Quería por lo menos intentar ser un poco feliz..."
En un ataque de furia golpeo el espejo, haciéndolo añicos. Pero lo que mas le sorprendió fue el echo de que no sangro, ni siquiera le dolió. Su mano se desquebrajo un poco, dejando ver un pequeño hueco donde había golpeado.
"Mierda...." Pensó. Logrando por fin dejar el enojo detrás, se tranquilizo y luego se sentó sobre los montones de vidrios rotos, suspirando. Ahora estaba en un estado de shock, o algo. Porque se había quedado mirando la nada, pensando y pensando. En el pasado, en el presente y... Tratando de imaginar un futuro del que seguro no estaría. Pensó en su arcángel que aun no volvía de su misión. Supuso que era mejor de ese modo, así no la vería en el estado lamentable en el que se encontraba. Miro su mano, y las lagrimas salieron solas.
***
Estaba tomando un café sentada en su cocina. Leía las ultimas noticias en el diario matutino de... Hace cuatro semanas. En resumen, había estado en cama por tres semanas. Dos sintiéndose horriblemente mal y la otra solo durmiendo. Y Michael faltaba desde las tres anteriores a las dos primeras. Algo complicado de entender, pero bueno. Luego de su "pequeño ataque de pánico" se había recuperado enseguida sintiendo un sentimiento tranquilo y feliz en su pecho. Claro, era todo parte de que no tenia que desmoronarse ni un poco. Si dejaba ver solo un rastro de lo mal que estaba, si dejaba llevarse por su lado pesimista, acabaría en un estado depresivo por varios días, y no quería eso. Por lo que estaba tratando de verle el lado positivo a algo de la mierda del mundo. Cosa que no era fácil, el mundo en que vivía antes de ser humana, era mucho mas tranquilo del que estaba ahora. Lleno de guerra, pobreza, muerte. Si, no era lindo. Ahora entendía las preocupaciones por las que pasaba Dios. No es como si el se las hubiera contado, pero... Sospechaba.
Se fijo que las desapariciones seguían, y esto le recordó que había llamado antes a Loki y Shirogane. Pero también se acordó que algo raro había pasado cuando estaba alucinando por la fiebre. "Habrán sido ellos...?" Pensó. La imagen mental de alguien dejando una carta en la mesilla de noche le llego. Dejo el diario y el café sobre la mesa y se acerco a las escaleras. Estaba por la mitad de subir cuando tocaron el timbre. Le pareció raro, hasta que pensó que podrían ser Shirogane y Loki, por lo que bajo otra vez las escaleras y abrió la puerta sin mirar quienes eran. Había cometido el mismo error cuando Michael la había encontrado, y otra vez volvía a equivocarse.
Las dos personas que estaban frente a ella eran Uriel y Lilith. Se les quedo viendo, era raro verlos ahí... En persona... En el umbral de la puerta. Por un minuto no sabia que hacer, se le ocurrió volver a cerrar la puerta, pero eso seria muy descortés. "Descortés es que se hayan aparecido de la nada en la puerta de nuestra casa, sin antes avisar o por lo menos sin haber estado en contacto los últimos años... Silencio!" la discusión interna que tenia con ella misma era complicada. Ambos la miraban, expectantes. Cassy no sabia si sonreír o no, por lo que levanto una mano y la movió a modo de saludo.
-Heeey...?
Lilith se adelanto y la abrazo. No sabia porque sentimiento sentirse superada. Por el deprimente que comenzaba a sentir o la alegría y esperanza que pensó que nunca iba a lograr sentir otra vez. Lo único que pudo hacer fue devolverle el abrazo, y sonreír, o tratar de hacerlo. Uriel que estaba detrás de ella, se acerco. Una vez que Lilith dejo de abrazarla, él también la abrazo un momento. Uriel no era muy expresivo, pero cuando de verdad sentía las cosas, sabia expresarse. O algo.
-Como estas Cassy?- Pregunto el Ángel.
-Bien, ustedes?- No quería que pregunten por ella. Ella estaba bien, lo sabia. Se quedo viendo donde estaban esperando por entrar, por lo que los hizo pasar y los guió a la cocina-. Es... muy raro que estén aquí, ahora.... Esta todo bien?- Tenia que preguntar, porque esto de verdad era muy sub-real. "Tal vez todavía no desperté? O me volví a dormir mientras leía el diario?"
-Si, en realidad vinimos a ver como estabas...- Contesto Lilith, lo dijo con un poco de miedo a la vez que sonreía.
Y enseguida un montón de preguntas y quejas aparecieron en su mente. Una tras otra, junto con un montón de palabras que no debían pronunciarse por respeto a las madres de ellos. Por suerte sabia disimular, entonces pensó que mejor seria cambiar de tema de conversación.
-Quieren tomar algo? Comer algo?
Sin esperar que le contestaran fue hacia la cocina y la prendió, lleno la tetera con agua para luego poner a calentarla. Preparo tres tazas con séquitos de té y luego llevo la azucarera a la mesa. Fue a la nevera y saco unas magdalenas que había preparado esa mañana para tranquilizarse por el echo de que se estaba convirtiendo en una muñeca de porcelana. Lilith y Uriel ya estaban sentados en la mesa, veían como se movía de acá para aya en su intento de no entablar conversación. Cuando ya no encontró nada mas que hacer, se sentó frente a ellos. No era necesario que se diga sobre el momento incomodo que se sentía.
-Así que... Como están ustedes? Todo el grupo me refiero, espero estén bien...-Comento Cassy mas para deshacerse del intranquilo silencio que otra cosa.
-En realidad, esta es la primera vez que nos vemos con Lilith después de un tiempo.
-De verdad?- Eso le extraño a Cassy, ya que pensaba que seguirían en contacto todos, siempre se juntarían-. No pensé que seria así...- Susurro, mientras pensaba en el motivo del porque estaban así.
-En realidad, estamos como siempre estamos... Eva, Adan y yo estamos por nuestro lado, mientras que Cain, Abel y Uriel, por el suyo. Siempre fue así, nada mas que antes nos juntábamos con mas frecuencia...- Explico Lilith.
-No puede ser así... Me refiero a que son un grupo de amigos o... lo que sea!- Cassy se molesto. Esto la hacia pensar como si fueran compañeros cuando se supone que eran amigos. No le importaba si no se acordaran de ella, si seguían juntos estaría perfecto.
-Bueno, no siempre las cosas van como uno espera, no? Nosotros somos así, cada uno tiene una vida aparte del circulo de amigos, tu también tienes la tuya, no?
Uriel la miro con una mirada burlona. Sabia perfectamente que estaba hablando sobre su relación con Michael. Sinceramente no tenia porque importarle a nadie. Ya sean a ellos o humanos o la especie que sea. El ruido del agua que hervía le informo que ya podía preparar el té. Se levanto de su asiento y fue a llenar las tazas con el agua, las coloco sobre una bandeja y las llevo a la mesa. Cada uno tomo una de las tazas junto con sus cucharas y le pusieron azúcar. Luego se sirvieron una magdalena.
-Hablando de eso, sabes algo de Michael?- Pregunto Cassy sin dudar. Por algún motivo sabia que no le iba a gustar lo que escuchase. La mirada preocupada de Lilith se lo confirmo y antes de que Uriel conteste, le interrumpió-. Cuéntame al final de esta reunión, de acuerdo? No quiero que alguna idiotez que haya echo el líder del ejercito del cielo arruine este momento.
-Muy bien, veo que, a pesar de que aparentas ser una humana en todo ahora, tus poderes se mantienen...
Cassy no se animo a mirarlos, a pesar de que el comentario le sorprendió. No sabia si era cierto que ellos no sabían sobre que iba a morir, aun así decidió no decirles nada. Tal vez seria mejor. Por lo que sonrió, y procedió a tomar un poco de té.
-Que le paso a tu mano?- Pregunto Lilith.
Se dio cuenta entonces del vendaje que se había puesto para disimular el pequeño hueco y rasgaduras por culpa del golpe que había dado al espejo. Cassandra la miro y le sonrió tranquilizándola.
-Nada importante, un fuego especial me quemo cuando hacia una misión, le lleva bastante sanarse. Pero esta bien.
-Espero que se te cure pronto.
-Tranquila, pasara.
Se pregunto si la mentira era obvia, ya que para ella era muy notoria. Pero ni Uriel ni Lilith dijo nada mas del tema, y siguieron con otro. Hablaron de muchas cosas, o por lo menos las cosas que necesitaban saber del otro. Había extrañado esto, ese ambiente donde se sentía.... Bien. Pero en cuanto se permitió pensar que le encantaría que siempre fuera así, recordó lo que había pasado con Cain. Entonces decidió que no debía desear algo que no podría cuidar. Supuso que se merecía que cada uno no haya venido a verla después de lo que paso. Si, se sentía sola mas que nunca, pero era algo que podía llevarlo. Esperaba, pero lo dudaba. A pesar de tener a Michael, le hubiera encantado también sentido bienvenida con él. Se sentía alguien sin hogar, ese era el problema. Miro nuevamente al ángel y a la demonio, provocandole una sonrisa: "Dios... Por favor, cuídalos una vez que me vaya. Cuídalos aun ahora que ya no tengo mis poderes. Yo los quiero..."
***
Cuando Uriel y Lilith decidieron irse, ya era de noche. Cada uno debía volver a sus temas de... Los que sean. En realidad no se había animado a preguntar en lo que andaban cada uno de su antiguo grupo, le parecía mejor así. Uriel, una vez en la puerta de su casa, la miro con decicion en los ojos.
-Escucha Cassy, sobre Michael... Él rompio una regla, veras... Tenia una misión de recolectar unas almas ya que hay problemas con las parcas. El problema es que entre ellas estaba... La madre de Mia. Se supone que iría al infierno, su alma, y él... Bajo al inframundo para buscarla, pero Cerverus lo encerró allí. Por eso aun no a vuelto, y no podemos ir a buscarlo ya que tenemos ordenes de no hacerlo, lo siento por no avisarte.
Cassy proceso lo que dijo. Si admitiera lo que estaba sintiendo, sabría que eran celos, pero claro eso nunca pasaría. Forzó una sonrisa y abrazo a Uriel.
-Gracias, tranquilo, esta bien. Te dije que había cometido una estupidez. Nos vemos Uriel, espero verlos pronto.
Él la miro aun preocupado, pero se dio la vuelta y se marcharon junto con Lilith. La cara de Cassy cambio por una vez sola, cerro la puerta y apoyo la frente sobre la fría madera.
-Al fin se fueron!
La voz de alguien hablo detrás de ella, y ni se inmuto, la conocía a esa voz, de algún lado. También sabia que estaba con alguien mas.
-Sabes? Esos cristianos no me caen bien, creen creerse el origen de todo, por favor! Todos sabemos que Odin lo creo todo.
Esto provoco una sonrisa tranquilizadora en Cassy. Loki siempre era tan... Loki. Se rió un poco y se dio la vuelta, encontrándose con un sujeto alto y de pelo largo y dorado. Sus ojos eran de un tono marrón claro. A su lado había un chico de unos veinte con pelo corto y de un castaño claro y ojos colores verdes. Cassy se acerco y los abrazo de a uno, de algún modo lo encontraba reconfortante.
-Loki, cada uno debe creer en lo que necesita creer. No puedes imponer tus creencias, a menos....
-A menos que juegues con sus mentes e implantes tus propias creencias- Siguió Shirogane.
-Exacto!- Cassy lo aprobó.
-Ustedes no cambian, porque no se ponen de pareja o algo!?- Exijio saber Loki.
-Por que yo tengo a mi pequeña Luna conmigo, no necesito nada mas.
-Y yo prefiero estar sola que soportar a alguien que se me parece...-Contesto Cassy.
Se miraron un momento y luego se rieron. Eso era lo bueno de ellos, se entendían en las bromas y podían tener una charla fluida. Supuso que el que cada uno en realidad no se conocía realmente era bueno, ya que en vez de crear una atmósfera incomoda, sabían llevarla. Cassy los miro y luego recordó sobre la carta y la vez que había tenido fiebre.
-Entonces si eran ustedes los del sueño...
-No fue un sueño, paso de verdad, nada mas que estabas demasiado ida...- Le corrigió Shirogane, su doctor personal. La miro de arriba a abajo, levanto una ceja al ver su mano vendada- Supongo que las grietas comenzaron a aparecer, pero eso no explica la venda.
-Mmmm bueno, momento de estupidez, ahora tengo un hueco...- Se desato la venda y mostró la "herida". Shirogane tomo su mano y la estudio.
-Vas a estar bien, por suerte la porcelana tiene arreglo una vez que se parte. Claro, no sera igual a la original, pero... es algo.
-No sabia que podrías arreglarlo...-Le dijo Loki.
-Claro que si, es muy fácil. Pero necesito un poco de tu magia, bromista.
-No hay problema, con tal de ayudar a esta vieja amiga mía...
-No es lindo que la palabra vieja este unida a una oración donde te referís a mi...-Se quejo Cassy.
-No entren en discusión, pequeña Cassy, puedo distinguir tu núcleo de poder estar acumulando nuestra propia magia dentro de ti ahora, no sabia que eso era posible...
Cassy lo miro, mas bien a sus ojos que cambiaron a un plateado espeluznante. Su pelo también comenzaba a cambiar a ese color, sabia que se debía a que estaba muy concentrado viendo algo que no era obvio a la vista, ya que aun sostenía su mano. Cassandra sabia que eso le llevaría un tiempo, entonces deseo haber ido a sentarse o algo. Para distraerse miro a Loki y comenzó a hablar con él.
-Oye Loki, como estas?- La mirada de cansancio que le dio, le indico que no estaba bien. Si tuviera sus poderes podría saber lo que le molestaba al dios, pero no podía saberlo. Si bien no habían sido muy unidos estos últimos años, aun quería que este bien. Lo único que pudo hacer fue tomarlo de la mano con su mano libre y la apretó, sonriendo le. Quería transmitirle que estaba bien, que podía contar con ella. Algo en sus ojos brillo, y luego sonrió nuevamente, esta vez de verdad.
-Muy bien, que acabas de hacer?- Pregunto Shirogane de la nada, cuando Cassy lo miro parecía preocupado.
-Nada?- Le contesto Cassy aun sosteniendo la mano de ambos.
-En serio? Acabas de drenar mis poderes en su mayoría y se los acabas de pasar a él!- Apunto con un dedo acusador a Loki.
-De verdad? No sentí nada fuera de lo común...- Dijo Loki, mirando extrañado de Cassy a Shirogane.
-No hizo solamente eso, logro curar su mano sola, al final no necesite usar tu magia, sino la mía misma. Aun así veo que una parte de mi poder esta dentro tuyo ahora.
Sus ojos volvieron a brillar en un tono sobrenatural. Cassy por las dudas soltó las manos que aun sostenía, no quería las timarlos por error. Aun asi miro otra vez a Loki. Necesitaba pedirle un favor, aparte del que la ayuden con su investigación. Necesitaba llegar al Inframundo, no podía dejar a Michael, necesitaba verlo. Estaba por decírselo hasta que Loki sonrió y le indico que guardara silencio. Eso quería decir que sabia lo que ella necesitaba, entonces se le vino otra pregunta a la mente. "Ellos saben que... Moriré?" Se refería a su viejo grupo de amigos. "Saben que ya no soy una bruja...?". Loki negó con la cabeza, una sonrisa triste en su cara. Cassy miro a otro lugar, esto era lo mejor supuso. "Me ayudaras entonces?". Esta vez Loki asintió, y luego se acerco a ella y beso su mejilla. Decir que le pareció raro, era poco. Sintió su cara ponerse roja de a poco.
-En que andan ustedes dos?- Pregunto de golpe Shirogane sin levantar la vista del pecho de Cassy donde se encontraba su núcleo de magia.
-Nada que te importe, Nigromante...- Le contesto Loki. Aun así sonrió nuevamente.
Cassy esperaba que no jodiera esto, no quería arruinarlo. Esperaba que el que rescatara a Michael le resultara fácil. Entonces pensó en Cerberus, mas bien la única vez que lo vio. Fue cuando logro provocar la felicidad de Persefone, aun recordaba el trato que había echo con el Perro Guardian para poder tomar el alma del hombre que la diosa amaba. Luego también recordó la noche pasada que lo había soñado. "Cobraras tu parte... Cerberus...". El rostro de la forma humana del Perro del Infierno apareció en su mente, no supo porque, pero sonrió.
Comenzó a entrar en pánico, mientras caminaba de un lado al otro al cuarto.
"Espera, espera... Esto quiere decir que voy a morir pronto, no? Las Moiras dijeron eso. Pero... pero... esto no puede suceder tan pronto. No quiero morir, todavía no! Iba a estar con Michael mas tiempo, iba a tratar de recuperar viejas amistades... Quería por lo menos intentar ser un poco feliz..."
En un ataque de furia golpeo el espejo, haciéndolo añicos. Pero lo que mas le sorprendió fue el echo de que no sangro, ni siquiera le dolió. Su mano se desquebrajo un poco, dejando ver un pequeño hueco donde había golpeado.
"Mierda...." Pensó. Logrando por fin dejar el enojo detrás, se tranquilizo y luego se sentó sobre los montones de vidrios rotos, suspirando. Ahora estaba en un estado de shock, o algo. Porque se había quedado mirando la nada, pensando y pensando. En el pasado, en el presente y... Tratando de imaginar un futuro del que seguro no estaría. Pensó en su arcángel que aun no volvía de su misión. Supuso que era mejor de ese modo, así no la vería en el estado lamentable en el que se encontraba. Miro su mano, y las lagrimas salieron solas.
***
Estaba tomando un café sentada en su cocina. Leía las ultimas noticias en el diario matutino de... Hace cuatro semanas. En resumen, había estado en cama por tres semanas. Dos sintiéndose horriblemente mal y la otra solo durmiendo. Y Michael faltaba desde las tres anteriores a las dos primeras. Algo complicado de entender, pero bueno. Luego de su "pequeño ataque de pánico" se había recuperado enseguida sintiendo un sentimiento tranquilo y feliz en su pecho. Claro, era todo parte de que no tenia que desmoronarse ni un poco. Si dejaba ver solo un rastro de lo mal que estaba, si dejaba llevarse por su lado pesimista, acabaría en un estado depresivo por varios días, y no quería eso. Por lo que estaba tratando de verle el lado positivo a algo de la mierda del mundo. Cosa que no era fácil, el mundo en que vivía antes de ser humana, era mucho mas tranquilo del que estaba ahora. Lleno de guerra, pobreza, muerte. Si, no era lindo. Ahora entendía las preocupaciones por las que pasaba Dios. No es como si el se las hubiera contado, pero... Sospechaba.
Se fijo que las desapariciones seguían, y esto le recordó que había llamado antes a Loki y Shirogane. Pero también se acordó que algo raro había pasado cuando estaba alucinando por la fiebre. "Habrán sido ellos...?" Pensó. La imagen mental de alguien dejando una carta en la mesilla de noche le llego. Dejo el diario y el café sobre la mesa y se acerco a las escaleras. Estaba por la mitad de subir cuando tocaron el timbre. Le pareció raro, hasta que pensó que podrían ser Shirogane y Loki, por lo que bajo otra vez las escaleras y abrió la puerta sin mirar quienes eran. Había cometido el mismo error cuando Michael la había encontrado, y otra vez volvía a equivocarse.
Las dos personas que estaban frente a ella eran Uriel y Lilith. Se les quedo viendo, era raro verlos ahí... En persona... En el umbral de la puerta. Por un minuto no sabia que hacer, se le ocurrió volver a cerrar la puerta, pero eso seria muy descortés. "Descortés es que se hayan aparecido de la nada en la puerta de nuestra casa, sin antes avisar o por lo menos sin haber estado en contacto los últimos años... Silencio!" la discusión interna que tenia con ella misma era complicada. Ambos la miraban, expectantes. Cassy no sabia si sonreír o no, por lo que levanto una mano y la movió a modo de saludo.
-Heeey...?
Lilith se adelanto y la abrazo. No sabia porque sentimiento sentirse superada. Por el deprimente que comenzaba a sentir o la alegría y esperanza que pensó que nunca iba a lograr sentir otra vez. Lo único que pudo hacer fue devolverle el abrazo, y sonreír, o tratar de hacerlo. Uriel que estaba detrás de ella, se acerco. Una vez que Lilith dejo de abrazarla, él también la abrazo un momento. Uriel no era muy expresivo, pero cuando de verdad sentía las cosas, sabia expresarse. O algo.
-Como estas Cassy?- Pregunto el Ángel.
-Bien, ustedes?- No quería que pregunten por ella. Ella estaba bien, lo sabia. Se quedo viendo donde estaban esperando por entrar, por lo que los hizo pasar y los guió a la cocina-. Es... muy raro que estén aquí, ahora.... Esta todo bien?- Tenia que preguntar, porque esto de verdad era muy sub-real. "Tal vez todavía no desperté? O me volví a dormir mientras leía el diario?"
-Si, en realidad vinimos a ver como estabas...- Contesto Lilith, lo dijo con un poco de miedo a la vez que sonreía.
Y enseguida un montón de preguntas y quejas aparecieron en su mente. Una tras otra, junto con un montón de palabras que no debían pronunciarse por respeto a las madres de ellos. Por suerte sabia disimular, entonces pensó que mejor seria cambiar de tema de conversación.
-Quieren tomar algo? Comer algo?
Sin esperar que le contestaran fue hacia la cocina y la prendió, lleno la tetera con agua para luego poner a calentarla. Preparo tres tazas con séquitos de té y luego llevo la azucarera a la mesa. Fue a la nevera y saco unas magdalenas que había preparado esa mañana para tranquilizarse por el echo de que se estaba convirtiendo en una muñeca de porcelana. Lilith y Uriel ya estaban sentados en la mesa, veían como se movía de acá para aya en su intento de no entablar conversación. Cuando ya no encontró nada mas que hacer, se sentó frente a ellos. No era necesario que se diga sobre el momento incomodo que se sentía.
-Así que... Como están ustedes? Todo el grupo me refiero, espero estén bien...-Comento Cassy mas para deshacerse del intranquilo silencio que otra cosa.
-En realidad, esta es la primera vez que nos vemos con Lilith después de un tiempo.
-De verdad?- Eso le extraño a Cassy, ya que pensaba que seguirían en contacto todos, siempre se juntarían-. No pensé que seria así...- Susurro, mientras pensaba en el motivo del porque estaban así.
-En realidad, estamos como siempre estamos... Eva, Adan y yo estamos por nuestro lado, mientras que Cain, Abel y Uriel, por el suyo. Siempre fue así, nada mas que antes nos juntábamos con mas frecuencia...- Explico Lilith.
-No puede ser así... Me refiero a que son un grupo de amigos o... lo que sea!- Cassy se molesto. Esto la hacia pensar como si fueran compañeros cuando se supone que eran amigos. No le importaba si no se acordaran de ella, si seguían juntos estaría perfecto.
-Bueno, no siempre las cosas van como uno espera, no? Nosotros somos así, cada uno tiene una vida aparte del circulo de amigos, tu también tienes la tuya, no?
Uriel la miro con una mirada burlona. Sabia perfectamente que estaba hablando sobre su relación con Michael. Sinceramente no tenia porque importarle a nadie. Ya sean a ellos o humanos o la especie que sea. El ruido del agua que hervía le informo que ya podía preparar el té. Se levanto de su asiento y fue a llenar las tazas con el agua, las coloco sobre una bandeja y las llevo a la mesa. Cada uno tomo una de las tazas junto con sus cucharas y le pusieron azúcar. Luego se sirvieron una magdalena.
-Hablando de eso, sabes algo de Michael?- Pregunto Cassy sin dudar. Por algún motivo sabia que no le iba a gustar lo que escuchase. La mirada preocupada de Lilith se lo confirmo y antes de que Uriel conteste, le interrumpió-. Cuéntame al final de esta reunión, de acuerdo? No quiero que alguna idiotez que haya echo el líder del ejercito del cielo arruine este momento.
-Muy bien, veo que, a pesar de que aparentas ser una humana en todo ahora, tus poderes se mantienen...
Cassy no se animo a mirarlos, a pesar de que el comentario le sorprendió. No sabia si era cierto que ellos no sabían sobre que iba a morir, aun así decidió no decirles nada. Tal vez seria mejor. Por lo que sonrió, y procedió a tomar un poco de té.
-Que le paso a tu mano?- Pregunto Lilith.
Se dio cuenta entonces del vendaje que se había puesto para disimular el pequeño hueco y rasgaduras por culpa del golpe que había dado al espejo. Cassandra la miro y le sonrió tranquilizándola.
-Nada importante, un fuego especial me quemo cuando hacia una misión, le lleva bastante sanarse. Pero esta bien.
-Espero que se te cure pronto.
-Tranquila, pasara.
Se pregunto si la mentira era obvia, ya que para ella era muy notoria. Pero ni Uriel ni Lilith dijo nada mas del tema, y siguieron con otro. Hablaron de muchas cosas, o por lo menos las cosas que necesitaban saber del otro. Había extrañado esto, ese ambiente donde se sentía.... Bien. Pero en cuanto se permitió pensar que le encantaría que siempre fuera así, recordó lo que había pasado con Cain. Entonces decidió que no debía desear algo que no podría cuidar. Supuso que se merecía que cada uno no haya venido a verla después de lo que paso. Si, se sentía sola mas que nunca, pero era algo que podía llevarlo. Esperaba, pero lo dudaba. A pesar de tener a Michael, le hubiera encantado también sentido bienvenida con él. Se sentía alguien sin hogar, ese era el problema. Miro nuevamente al ángel y a la demonio, provocandole una sonrisa: "Dios... Por favor, cuídalos una vez que me vaya. Cuídalos aun ahora que ya no tengo mis poderes. Yo los quiero..."
***
Cuando Uriel y Lilith decidieron irse, ya era de noche. Cada uno debía volver a sus temas de... Los que sean. En realidad no se había animado a preguntar en lo que andaban cada uno de su antiguo grupo, le parecía mejor así. Uriel, una vez en la puerta de su casa, la miro con decicion en los ojos.
-Escucha Cassy, sobre Michael... Él rompio una regla, veras... Tenia una misión de recolectar unas almas ya que hay problemas con las parcas. El problema es que entre ellas estaba... La madre de Mia. Se supone que iría al infierno, su alma, y él... Bajo al inframundo para buscarla, pero Cerverus lo encerró allí. Por eso aun no a vuelto, y no podemos ir a buscarlo ya que tenemos ordenes de no hacerlo, lo siento por no avisarte.
Cassy proceso lo que dijo. Si admitiera lo que estaba sintiendo, sabría que eran celos, pero claro eso nunca pasaría. Forzó una sonrisa y abrazo a Uriel.
-Gracias, tranquilo, esta bien. Te dije que había cometido una estupidez. Nos vemos Uriel, espero verlos pronto.
Él la miro aun preocupado, pero se dio la vuelta y se marcharon junto con Lilith. La cara de Cassy cambio por una vez sola, cerro la puerta y apoyo la frente sobre la fría madera.
-Al fin se fueron!
La voz de alguien hablo detrás de ella, y ni se inmuto, la conocía a esa voz, de algún lado. También sabia que estaba con alguien mas.
-Sabes? Esos cristianos no me caen bien, creen creerse el origen de todo, por favor! Todos sabemos que Odin lo creo todo.
Esto provoco una sonrisa tranquilizadora en Cassy. Loki siempre era tan... Loki. Se rió un poco y se dio la vuelta, encontrándose con un sujeto alto y de pelo largo y dorado. Sus ojos eran de un tono marrón claro. A su lado había un chico de unos veinte con pelo corto y de un castaño claro y ojos colores verdes. Cassy se acerco y los abrazo de a uno, de algún modo lo encontraba reconfortante.
-Loki, cada uno debe creer en lo que necesita creer. No puedes imponer tus creencias, a menos....
-A menos que juegues con sus mentes e implantes tus propias creencias- Siguió Shirogane.
-Exacto!- Cassy lo aprobó.
-Ustedes no cambian, porque no se ponen de pareja o algo!?- Exijio saber Loki.
-Por que yo tengo a mi pequeña Luna conmigo, no necesito nada mas.
-Y yo prefiero estar sola que soportar a alguien que se me parece...-Contesto Cassy.
Se miraron un momento y luego se rieron. Eso era lo bueno de ellos, se entendían en las bromas y podían tener una charla fluida. Supuso que el que cada uno en realidad no se conocía realmente era bueno, ya que en vez de crear una atmósfera incomoda, sabían llevarla. Cassy los miro y luego recordó sobre la carta y la vez que había tenido fiebre.
-Entonces si eran ustedes los del sueño...
-No fue un sueño, paso de verdad, nada mas que estabas demasiado ida...- Le corrigió Shirogane, su doctor personal. La miro de arriba a abajo, levanto una ceja al ver su mano vendada- Supongo que las grietas comenzaron a aparecer, pero eso no explica la venda.
-Mmmm bueno, momento de estupidez, ahora tengo un hueco...- Se desato la venda y mostró la "herida". Shirogane tomo su mano y la estudio.
-Vas a estar bien, por suerte la porcelana tiene arreglo una vez que se parte. Claro, no sera igual a la original, pero... es algo.
-No sabia que podrías arreglarlo...-Le dijo Loki.
-Claro que si, es muy fácil. Pero necesito un poco de tu magia, bromista.
-No hay problema, con tal de ayudar a esta vieja amiga mía...
-No es lindo que la palabra vieja este unida a una oración donde te referís a mi...-Se quejo Cassy.
-No entren en discusión, pequeña Cassy, puedo distinguir tu núcleo de poder estar acumulando nuestra propia magia dentro de ti ahora, no sabia que eso era posible...
Cassy lo miro, mas bien a sus ojos que cambiaron a un plateado espeluznante. Su pelo también comenzaba a cambiar a ese color, sabia que se debía a que estaba muy concentrado viendo algo que no era obvio a la vista, ya que aun sostenía su mano. Cassandra sabia que eso le llevaría un tiempo, entonces deseo haber ido a sentarse o algo. Para distraerse miro a Loki y comenzó a hablar con él.
-Oye Loki, como estas?- La mirada de cansancio que le dio, le indico que no estaba bien. Si tuviera sus poderes podría saber lo que le molestaba al dios, pero no podía saberlo. Si bien no habían sido muy unidos estos últimos años, aun quería que este bien. Lo único que pudo hacer fue tomarlo de la mano con su mano libre y la apretó, sonriendo le. Quería transmitirle que estaba bien, que podía contar con ella. Algo en sus ojos brillo, y luego sonrió nuevamente, esta vez de verdad.
-Muy bien, que acabas de hacer?- Pregunto Shirogane de la nada, cuando Cassy lo miro parecía preocupado.
-Nada?- Le contesto Cassy aun sosteniendo la mano de ambos.
-En serio? Acabas de drenar mis poderes en su mayoría y se los acabas de pasar a él!- Apunto con un dedo acusador a Loki.
-De verdad? No sentí nada fuera de lo común...- Dijo Loki, mirando extrañado de Cassy a Shirogane.
-No hizo solamente eso, logro curar su mano sola, al final no necesite usar tu magia, sino la mía misma. Aun así veo que una parte de mi poder esta dentro tuyo ahora.
Sus ojos volvieron a brillar en un tono sobrenatural. Cassy por las dudas soltó las manos que aun sostenía, no quería las timarlos por error. Aun asi miro otra vez a Loki. Necesitaba pedirle un favor, aparte del que la ayuden con su investigación. Necesitaba llegar al Inframundo, no podía dejar a Michael, necesitaba verlo. Estaba por decírselo hasta que Loki sonrió y le indico que guardara silencio. Eso quería decir que sabia lo que ella necesitaba, entonces se le vino otra pregunta a la mente. "Ellos saben que... Moriré?" Se refería a su viejo grupo de amigos. "Saben que ya no soy una bruja...?". Loki negó con la cabeza, una sonrisa triste en su cara. Cassy miro a otro lugar, esto era lo mejor supuso. "Me ayudaras entonces?". Esta vez Loki asintió, y luego se acerco a ella y beso su mejilla. Decir que le pareció raro, era poco. Sintió su cara ponerse roja de a poco.
-En que andan ustedes dos?- Pregunto de golpe Shirogane sin levantar la vista del pecho de Cassy donde se encontraba su núcleo de magia.
-Nada que te importe, Nigromante...- Le contesto Loki. Aun así sonrió nuevamente.
Cassy esperaba que no jodiera esto, no quería arruinarlo. Esperaba que el que rescatara a Michael le resultara fácil. Entonces pensó en Cerberus, mas bien la única vez que lo vio. Fue cuando logro provocar la felicidad de Persefone, aun recordaba el trato que había echo con el Perro Guardian para poder tomar el alma del hombre que la diosa amaba. Luego también recordó la noche pasada que lo había soñado. "Cobraras tu parte... Cerberus...". El rostro de la forma humana del Perro del Infierno apareció en su mente, no supo porque, pero sonrió.
domingo, 7 de septiembre de 2014
[ Full version ] Sekai Ichi Hatsukoi Ending Wakaba-Ashita Boku wa Ki...
Muero de amor cada vez que escucho esta canción :3
Parte III: Sin poder recordar... - Cap. 4
Habían pasado varios días desde las noticias de Las Moiras. Si el que comenzara a sentirse mal físicamente era una señal de que su cuerpo iba en picada, no la estaba pasando bien. Su cabeza dolía, creía que tenia fiebre, las nauseas eran insoportables y su cuerpo le dolía a mas no poder. Por lo que por dos semanas estuvo, y esta, en cama. Michael se había ido hace tres semanas atrás, y aun no volvía. Cuando se fue dijo que era porque tenia un asunto del que encargarse sobre unos... Demonios o algo así. Ahora no lo recordaba bien porque no estaba precisamente bien orientada con los días, con todo. Recordaba vagamente que había llamado a Shirogane y a Loki, también, pero.... No recordaba cuando.
Ellos dos eran unos... Conocidos-amigos que tenia. Fueron cercanos un tiempo pero ahora su relación estaba medio distanciada, por eso el titulo "Conocidos-amigos". Shirogane era un nigromante, mas bien El Nigromante, se decía que había vivido mas de mil quinientos diecinueve años, y todo gracias a que robaba lo poco que le quedaba de vida a los moribundos a su cargo. Si, era doctor, uno muy respetado la verdad, mas en el mundo sobrenatural. Pero hubo un tiempo en que perdió el control por el "apetito" que tenia por unas mujeres... Y bueno, todos conocen las famosas victimas de Jack el Destripador. Por suerte Cassy en ese tiempo se encontraba en una etapa en la que le gustaba entrometerse en todo y ayudaba a evitar mas catástrofes en la linea de tiempo. Con un poco de su poder había logrado volver al "buen camino" al doctor.
Y luego estaba Loki... No sabia que decir de él. Lo conocía, bueno... Lo conocía a medias. Ese era el problema. Conoció al famoso dios del engaño y las mentiras, un tiempo que visito Asgard. Ciertamente de los dioses de esa rama de la mitología, no era muy conocedora, lo poco que sabia lo hacia por haber leído o escuchado historias de sus antiguos amigos o colegas. Loki no le caía mal, en realidad le parecía buen chico. Bueno tan "chico" no era, aparentaba ser un hombre de unos treinta con pelo largo rubio y ojos claros, suponía que el modo en que sonreía cuando cometía alguna travesura lo hacia ver mas joven. Por mas que digan que hacia las cosas por maldad, no era así. Si, puede que empiece siendo un juego y que termine mal, pero eso no quería decir que lo hacia con la intención de que termine así. Y a pesar de que no hablaban hace mucho, y aunque Cassy nunca se lo dijo tampoco, ella estaba para él si lo necesitaba. Si necesitaba hablar o algo, o lo que sea. Lo estaba para cada persona que significo algo en su vida.
El unico problema ahora era que... No recordaba porque los llamo. Algo en su mente, muy en el fondo, le decía que debía recordar algo importante. Algo sobre expedientes, desapariciones, videntes... No podía poner las ideas en orden. Supuso que todo era obra de la fiebre. La cual la hacia tener alucinaciones en este momento.
Escuchaba voces a lo lejos, y luego comenzó a ver rostros de dos personas sumamente conocidas pero de las que no podía recordar su origen. Ellos hablaron entre si, cambiaban miradas de preocupación y luego una se fue, mientras que la otra, el tipo mas fuerte aparentemente, la tomo en brazos y la llevo abajo. Sentía frió sin sus mantas arropándola, quería volver a su cama pero al intentar bajarse o alejarse del tipo, no encontraba las fuerzas.
En un abrir y cerrar los ojos se encontró en la cocina de su casa. Un recipiente con... una extraña sopa fue colocado frente a ella. Olía raro, se veía raro... y ya con eso no quería probarla, por lo que alejo su cara.
-Cassandra, tienes que comer...
-Mmmm no...
Su voz había salido áspera y gruesa, no parecía ella, mas bien... No se sentía ella misma en absoluto, sentía que estaba en una especie de sueño raro o algo. Las voces siguieron hablando, entonces el sujeto que antes la había cargado, la sentó en su regazo y la hizo abrir la boca. Sin previo aviso el liquido tibio de la sopa bajo por su garganta, provocandole arcadas, las cuales tuvo que contenerse y tragar sin importar que. Una vez dejaron de empujar ese liquido semi-espeso a su boca comenzó a toser, maldiciendo mentalmente a los dos idiotas que estaban con ella ahora. Por que no les tenia miedo? Porque algo le decía que podía confiar en ellos a pesar de todo. Esperaba no equivocarse.
Otra vez en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba nuevamente en su habitación. Comenzaba a sentirse de apoco mejor de a poco. Aun así sentía la fiebre invadir su cuerpo y empezaba a adormecerse también. Uno de los sujetos, que llevaba gafas que recién ahora notaba, dejo un baso de agua en su mesita de luz. El otro dejo una nota al lado de ese baso y luego le sonrió, tenia el pelo largo y dorado. "Te conozco..." pensó, pero aun así no podía sacarlo. Ciertamente debía estar muy mal para no recordar ni en que jodido día estaba, o siquiera quien era ella. Bueno, en realidad sabia quien era ella. Ella era Cassandra, la ex-bruja mas poderosa del mundo.... Y la que comenzaba a dormirse nuevamente.
Cuando el sueño la alcanzo... Soñó con oscuridad, una gran oscuridad que de igual forma la hizo distinguir la forma de alguien un poco mas alta que ella, con el pelo corto por detrás y los costados, pero dejando un lado de su cara tapada por un grueso mechón de pelo que le llegaba a la barbilla. Tenia perforaciones en su labio inferior, en su nariz y ambas orejas. Llevaba puesto una sudadera negra, pantalones de jeans azules y unos zapatos deportivos. Él solo le sonrió. Pero fue una sonrisa que ocultaba algo, lo sabia. Cassy también sonrió, porque sabia el motivo por el cual él la visitaba en sus sueños.
"Nos veremos pronto... Cassy..."
Fue lo único que logro descifrar de la voz que le hablaba en forma de eco. Cassy volvió a sonreír, esta vez en su cuerpo físico.
"Así sera, Cerberus..."
Y ella volvió a caer en la nada.
Ellos dos eran unos... Conocidos-amigos que tenia. Fueron cercanos un tiempo pero ahora su relación estaba medio distanciada, por eso el titulo "Conocidos-amigos". Shirogane era un nigromante, mas bien El Nigromante, se decía que había vivido mas de mil quinientos diecinueve años, y todo gracias a que robaba lo poco que le quedaba de vida a los moribundos a su cargo. Si, era doctor, uno muy respetado la verdad, mas en el mundo sobrenatural. Pero hubo un tiempo en que perdió el control por el "apetito" que tenia por unas mujeres... Y bueno, todos conocen las famosas victimas de Jack el Destripador. Por suerte Cassy en ese tiempo se encontraba en una etapa en la que le gustaba entrometerse en todo y ayudaba a evitar mas catástrofes en la linea de tiempo. Con un poco de su poder había logrado volver al "buen camino" al doctor.
Y luego estaba Loki... No sabia que decir de él. Lo conocía, bueno... Lo conocía a medias. Ese era el problema. Conoció al famoso dios del engaño y las mentiras, un tiempo que visito Asgard. Ciertamente de los dioses de esa rama de la mitología, no era muy conocedora, lo poco que sabia lo hacia por haber leído o escuchado historias de sus antiguos amigos o colegas. Loki no le caía mal, en realidad le parecía buen chico. Bueno tan "chico" no era, aparentaba ser un hombre de unos treinta con pelo largo rubio y ojos claros, suponía que el modo en que sonreía cuando cometía alguna travesura lo hacia ver mas joven. Por mas que digan que hacia las cosas por maldad, no era así. Si, puede que empiece siendo un juego y que termine mal, pero eso no quería decir que lo hacia con la intención de que termine así. Y a pesar de que no hablaban hace mucho, y aunque Cassy nunca se lo dijo tampoco, ella estaba para él si lo necesitaba. Si necesitaba hablar o algo, o lo que sea. Lo estaba para cada persona que significo algo en su vida.
El unico problema ahora era que... No recordaba porque los llamo. Algo en su mente, muy en el fondo, le decía que debía recordar algo importante. Algo sobre expedientes, desapariciones, videntes... No podía poner las ideas en orden. Supuso que todo era obra de la fiebre. La cual la hacia tener alucinaciones en este momento.
Escuchaba voces a lo lejos, y luego comenzó a ver rostros de dos personas sumamente conocidas pero de las que no podía recordar su origen. Ellos hablaron entre si, cambiaban miradas de preocupación y luego una se fue, mientras que la otra, el tipo mas fuerte aparentemente, la tomo en brazos y la llevo abajo. Sentía frió sin sus mantas arropándola, quería volver a su cama pero al intentar bajarse o alejarse del tipo, no encontraba las fuerzas.
En un abrir y cerrar los ojos se encontró en la cocina de su casa. Un recipiente con... una extraña sopa fue colocado frente a ella. Olía raro, se veía raro... y ya con eso no quería probarla, por lo que alejo su cara.
-Cassandra, tienes que comer...
-Mmmm no...
Su voz había salido áspera y gruesa, no parecía ella, mas bien... No se sentía ella misma en absoluto, sentía que estaba en una especie de sueño raro o algo. Las voces siguieron hablando, entonces el sujeto que antes la había cargado, la sentó en su regazo y la hizo abrir la boca. Sin previo aviso el liquido tibio de la sopa bajo por su garganta, provocandole arcadas, las cuales tuvo que contenerse y tragar sin importar que. Una vez dejaron de empujar ese liquido semi-espeso a su boca comenzó a toser, maldiciendo mentalmente a los dos idiotas que estaban con ella ahora. Por que no les tenia miedo? Porque algo le decía que podía confiar en ellos a pesar de todo. Esperaba no equivocarse.
Otra vez en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba nuevamente en su habitación. Comenzaba a sentirse de apoco mejor de a poco. Aun así sentía la fiebre invadir su cuerpo y empezaba a adormecerse también. Uno de los sujetos, que llevaba gafas que recién ahora notaba, dejo un baso de agua en su mesita de luz. El otro dejo una nota al lado de ese baso y luego le sonrió, tenia el pelo largo y dorado. "Te conozco..." pensó, pero aun así no podía sacarlo. Ciertamente debía estar muy mal para no recordar ni en que jodido día estaba, o siquiera quien era ella. Bueno, en realidad sabia quien era ella. Ella era Cassandra, la ex-bruja mas poderosa del mundo.... Y la que comenzaba a dormirse nuevamente.
Cuando el sueño la alcanzo... Soñó con oscuridad, una gran oscuridad que de igual forma la hizo distinguir la forma de alguien un poco mas alta que ella, con el pelo corto por detrás y los costados, pero dejando un lado de su cara tapada por un grueso mechón de pelo que le llegaba a la barbilla. Tenia perforaciones en su labio inferior, en su nariz y ambas orejas. Llevaba puesto una sudadera negra, pantalones de jeans azules y unos zapatos deportivos. Él solo le sonrió. Pero fue una sonrisa que ocultaba algo, lo sabia. Cassy también sonrió, porque sabia el motivo por el cual él la visitaba en sus sueños.
"Nos veremos pronto... Cassy..."
Fue lo único que logro descifrar de la voz que le hablaba en forma de eco. Cassy volvió a sonreír, esta vez en su cuerpo físico.
"Así sera, Cerberus..."
Y ella volvió a caer en la nada.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Persefone, una historia trágica.
Persefone.
Todos conocen el mito de Persefone. La hija de Demeter y Zeus que fue secuestrada por Hades, llevada al Inframundo y se convirtió en la esposa del "malévolo" dios. Su madre al no tener a su hija, como diosa de la agricultura, las flores, arboles y todo lo hermoso de la naturaleza, comenzó a perder su color y vida. Zeus al ver esto decidió intervenir, obligando a Hades a devolver a Persefone a su madre. Pero Hades engaño a Persefone para que comiera seis semillas de granada estando en el Inframundo. Lo que la obligaba a permanecer seis meses en ese lugar horrible, haciendo que su madre, al no tenerla cerca se deprimiera, provocando que se produzca el otoño e invierno. Pero cuando Persefone estaba con ella, Demeter era tan feliz que las tierras y plantas, vuelvan a cobrar vida. Siendo la primavera y el verano.
Todo bien hasta acá, pero... Que pasaría si el mito, no es la verdadera historia? Es un mito, no? Que si en realidad Persefone es la que en realidad tenia el poder para cambiar las estaciones pero no por ver a su madre, sino a alguien mas? Esta es mi versión....
Persefone era una hermosa joven de pelo largo y negro, de sonrisa fácil. Si, era encantadora. Amaba a su madre y a cada ser vivo sobre la tierra. Era alguien pacifica y tranquila, divertida, alegre. Siempre había sido de ese modo, pero... las cosas cambian, no?
Ella se enamoro. Era tan feliz cada vez que lo veía, cada vez que lograba tenerlo cerca, o solo hablar una palabras con él. Hasta que cierto día, lo vio morir por un derrumbe cerca de una montaña.
Todo en la tierra, lo fértil, lo verde... todo murió. Al igual que su corazón. Se sentía morir cada día. Porque ya no lo veía, a él que iluminaba sus días, su vida. Los dioses querian que se repusiera, pero no lograban sacarla de su estado. Entonces un día mientras se encontraba con unas ninfas, Hades apareció. La había secuestrado y llevado al inframundo contra su voluntad. Lo que nunca sabria que era todo un plan producto de los dioses, pensaban que si era llevada a un lugar que no estaba ligado directamente a la tierra, volvería todo a la normalidad. Pero no fue así, la situación nunca cambio.
Hasta que un día cuando Persefone estaba viendo un par de almas siendo torturadas bajo su mandato, una chica vestida con un vestido griego y completamente blanco y tiras doradas, apareció. Su pelo era largo y ondulado, le llegaba hasta la mitad de la espalda. Parecía alguien común, hasta que te dabas cuenta de su mirada sumamente astuta. Persefone nunca la había visto, ni en ese lugar, ni en el Olympo.
-Quien eres?- Exigió saber la ahora Reina del Inframundo.
-Una amiga... O algo así...- Ella miro a las almas que deseaban que dejaran de quitar su piel de a poco-. Quiero mostrarte algo....
-Ni siquiera se quien eres, se supone que no puedes estar en este lugar! Cerberus tendría que haberte impedido la entrada!
-Te refieres a ese gran perro negro? No noto mi presencia. Nadie lo hace si no quiero ser descubierta... Podrías venir por favor, hay algo que quiero que veas...
Persefone la siguió, a regañadientes obviamente. La desconocida le provocaba algo de confianza, pero poca. No le gustaba sentir eso, había perdido el sentido de la confianza desde que su amor había muerto. Llegaron a unas puertas enormes, de color negro azulado. Persefone nunca había visto ese lugar, y eso que se suponía que era La Reina. Cuando la desconocida levanto la mano para abrir las puertas, Cerberus aparecio. El Perro Del Inframundo era enorme, grande y de pelaje negro. Sus tres cabezas comenzaron a ladrarle muy de cerca, pero ella ni se inmuto. Persefone nunca lo había visto de ese modo, y eso la aterraba porque veía que una especie de baba negra caía de su hocico, sus ojos estaban brillando de un modo rojo sobrenatural. La extraña solo sonrio, y dijo:
-Veo lo que quieres, Cerberus... Quiero dártelo...
Entonces Cerberus se quedo quieto, había dejado de ladrar. La mujer de vestido blanco se acerco al gran perro y este bajo su cabeza, la del medio. Ella coloco su mano sobre su gran nariz y una luz brillo. Era segadora comparada con la constante oscuridad de ese lugar. Una vez esta se apago, el cuerpo de un hombre de unos veintiséis descansaba inconsciente donde había estado antes El Perro Guardián. La bruja, según Persefone, paso por sobre él, y llego al frente de la puerta.
-Te dejare pasar... Y esto es un favor que te hago a cambio del regalo que acabas de darme...- Eran palabras del hombre semi-dormido a los pies de ambas mujeres- A cambio cuando yo lo necesite, tendrás que cumplir lo que yo quiera cuando lo precise...
-Que así sea entonces....
Persefone y la otra mujer siguieron caminando, hasta traspasar las, ahora, abiertas puertas. Y la reina del mundo sobrenatural quedo paralizada. En ese cuarto, ese gran cuarto en lo mas profundo del inframundo... Estaba su amado Tom. O por lo menos su alma, siendo torturada por su propio esposo, Hades. Iba a hablar, pero la mujer a su lado le señalo que no lo haga. Ella se paro frente a Percefone y hablo sin problemas.
-Los dioses creyeron que el traerte a este sub-mundo, evitarían que las tierras dejaran de marchitarse. Nunca creyeron que no seria de ese modo. Puedo liberarlo y convertirlo en inmortal, así no tendrás que volver a sufrir su perdida. Pero... la historia tiene que seguir sabes? Y lo único que tienes que hacer para poder verlo, es comer esto...
Le mostró unas pequeñas moras, en total eran seis. A Persefone no le importaba comer cualquier cosa con tal de volver a ver vivo a su amado. Aun así sabia cuales eran las consecuencias de que coma comida del inframundo, pero aun así comió las moras.
-Lo siento...-Fue lo único que dijo la mujer del vestido blanco.
-Esta bien, lo entiendo. Tendría que darte las gracias en realidad... Como te llamas?
-Cassandra...- Y la bruja desapareció. A lo lejos se escucho:- Nos volveremos a ver, Persefone... Disfruta los seis meses con tu amado...
Y así fue, él volvió a vivir, y ella volvió a sonreír. Claro, se confeso, le dijo lo que sentía por él. Pero como todo el mundo seguía como si la muerte no había tomado a Tom, él le dijo que también la amaba. Pero... Pero estaba enamorado de alguien mas. Persefone lo acepto, porque él seguiría vivo, el seguiría siendo feliz junto con su esposa. En ese momento escucho de vuelta la disculpa susurrada de Cassandra, pero aun así sonreía. Estaba feliz con poder salir de vez en cuando del Inframundo, y por lo menos ser amiga del chico que amaba. Ella estaría mejor con el tiempo, lo sabia.
________________________________________________________________
Con Cariño para mi melli, Liz.
Que la pases muy bien en tu cumple.
Atte: Barby's
Todos conocen el mito de Persefone. La hija de Demeter y Zeus que fue secuestrada por Hades, llevada al Inframundo y se convirtió en la esposa del "malévolo" dios. Su madre al no tener a su hija, como diosa de la agricultura, las flores, arboles y todo lo hermoso de la naturaleza, comenzó a perder su color y vida. Zeus al ver esto decidió intervenir, obligando a Hades a devolver a Persefone a su madre. Pero Hades engaño a Persefone para que comiera seis semillas de granada estando en el Inframundo. Lo que la obligaba a permanecer seis meses en ese lugar horrible, haciendo que su madre, al no tenerla cerca se deprimiera, provocando que se produzca el otoño e invierno. Pero cuando Persefone estaba con ella, Demeter era tan feliz que las tierras y plantas, vuelvan a cobrar vida. Siendo la primavera y el verano.
Todo bien hasta acá, pero... Que pasaría si el mito, no es la verdadera historia? Es un mito, no? Que si en realidad Persefone es la que en realidad tenia el poder para cambiar las estaciones pero no por ver a su madre, sino a alguien mas? Esta es mi versión....
Persefone era una hermosa joven de pelo largo y negro, de sonrisa fácil. Si, era encantadora. Amaba a su madre y a cada ser vivo sobre la tierra. Era alguien pacifica y tranquila, divertida, alegre. Siempre había sido de ese modo, pero... las cosas cambian, no?
Ella se enamoro. Era tan feliz cada vez que lo veía, cada vez que lograba tenerlo cerca, o solo hablar una palabras con él. Hasta que cierto día, lo vio morir por un derrumbe cerca de una montaña.
Todo en la tierra, lo fértil, lo verde... todo murió. Al igual que su corazón. Se sentía morir cada día. Porque ya no lo veía, a él que iluminaba sus días, su vida. Los dioses querian que se repusiera, pero no lograban sacarla de su estado. Entonces un día mientras se encontraba con unas ninfas, Hades apareció. La había secuestrado y llevado al inframundo contra su voluntad. Lo que nunca sabria que era todo un plan producto de los dioses, pensaban que si era llevada a un lugar que no estaba ligado directamente a la tierra, volvería todo a la normalidad. Pero no fue así, la situación nunca cambio.
Hasta que un día cuando Persefone estaba viendo un par de almas siendo torturadas bajo su mandato, una chica vestida con un vestido griego y completamente blanco y tiras doradas, apareció. Su pelo era largo y ondulado, le llegaba hasta la mitad de la espalda. Parecía alguien común, hasta que te dabas cuenta de su mirada sumamente astuta. Persefone nunca la había visto, ni en ese lugar, ni en el Olympo.
-Quien eres?- Exigió saber la ahora Reina del Inframundo.
-Una amiga... O algo así...- Ella miro a las almas que deseaban que dejaran de quitar su piel de a poco-. Quiero mostrarte algo....
-Ni siquiera se quien eres, se supone que no puedes estar en este lugar! Cerberus tendría que haberte impedido la entrada!
-Te refieres a ese gran perro negro? No noto mi presencia. Nadie lo hace si no quiero ser descubierta... Podrías venir por favor, hay algo que quiero que veas...
Persefone la siguió, a regañadientes obviamente. La desconocida le provocaba algo de confianza, pero poca. No le gustaba sentir eso, había perdido el sentido de la confianza desde que su amor había muerto. Llegaron a unas puertas enormes, de color negro azulado. Persefone nunca había visto ese lugar, y eso que se suponía que era La Reina. Cuando la desconocida levanto la mano para abrir las puertas, Cerberus aparecio. El Perro Del Inframundo era enorme, grande y de pelaje negro. Sus tres cabezas comenzaron a ladrarle muy de cerca, pero ella ni se inmuto. Persefone nunca lo había visto de ese modo, y eso la aterraba porque veía que una especie de baba negra caía de su hocico, sus ojos estaban brillando de un modo rojo sobrenatural. La extraña solo sonrio, y dijo:
-Veo lo que quieres, Cerberus... Quiero dártelo...
Entonces Cerberus se quedo quieto, había dejado de ladrar. La mujer de vestido blanco se acerco al gran perro y este bajo su cabeza, la del medio. Ella coloco su mano sobre su gran nariz y una luz brillo. Era segadora comparada con la constante oscuridad de ese lugar. Una vez esta se apago, el cuerpo de un hombre de unos veintiséis descansaba inconsciente donde había estado antes El Perro Guardián. La bruja, según Persefone, paso por sobre él, y llego al frente de la puerta.
-Te dejare pasar... Y esto es un favor que te hago a cambio del regalo que acabas de darme...- Eran palabras del hombre semi-dormido a los pies de ambas mujeres- A cambio cuando yo lo necesite, tendrás que cumplir lo que yo quiera cuando lo precise...
-Que así sea entonces....
Persefone y la otra mujer siguieron caminando, hasta traspasar las, ahora, abiertas puertas. Y la reina del mundo sobrenatural quedo paralizada. En ese cuarto, ese gran cuarto en lo mas profundo del inframundo... Estaba su amado Tom. O por lo menos su alma, siendo torturada por su propio esposo, Hades. Iba a hablar, pero la mujer a su lado le señalo que no lo haga. Ella se paro frente a Percefone y hablo sin problemas.
-Los dioses creyeron que el traerte a este sub-mundo, evitarían que las tierras dejaran de marchitarse. Nunca creyeron que no seria de ese modo. Puedo liberarlo y convertirlo en inmortal, así no tendrás que volver a sufrir su perdida. Pero... la historia tiene que seguir sabes? Y lo único que tienes que hacer para poder verlo, es comer esto...
Le mostró unas pequeñas moras, en total eran seis. A Persefone no le importaba comer cualquier cosa con tal de volver a ver vivo a su amado. Aun así sabia cuales eran las consecuencias de que coma comida del inframundo, pero aun así comió las moras.
-Lo siento...-Fue lo único que dijo la mujer del vestido blanco.
-Esta bien, lo entiendo. Tendría que darte las gracias en realidad... Como te llamas?
-Cassandra...- Y la bruja desapareció. A lo lejos se escucho:- Nos volveremos a ver, Persefone... Disfruta los seis meses con tu amado...
Y así fue, él volvió a vivir, y ella volvió a sonreír. Claro, se confeso, le dijo lo que sentía por él. Pero como todo el mundo seguía como si la muerte no había tomado a Tom, él le dijo que también la amaba. Pero... Pero estaba enamorado de alguien mas. Persefone lo acepto, porque él seguiría vivo, el seguiría siendo feliz junto con su esposa. En ese momento escucho de vuelta la disculpa susurrada de Cassandra, pero aun así sonreía. Estaba feliz con poder salir de vez en cuando del Inframundo, y por lo menos ser amiga del chico que amaba. Ella estaría mejor con el tiempo, lo sabia.
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Con Cariño para mi melli, Liz.
Que la pases muy bien en tu cumple.
Atte: Barby's
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Amor y envidia...
Ella lo miro, a lo lejos, como siempre. Lo veía sonreirle a esa chica morena y delgada. Le hizo pensar en su propio cuerpo. Sentía envidia, porque quería que él la viera de ese modo.
Pero como eso no era posible, porque a pesar de que se había confesado las cosas no cambiaron, ella estaba feliz. De una manera rara, ya que... Ella lo quería. Lo amaba, y lo único que podía hacer era hablar con él por redes sociales. Le daba consejos sobre como debería comportarse con su novia, como seria una cita con su chica. Siempre le salían bien, claro, lo planeaba ella misma. Aun así no podía dejarle, rendirse. En realidad, se había rendido hace mucho, el día que él le comento que estaba interesado por alguien mas, una chica morena, tierna, y de buen parecido.
Cada vez que pensaba en ello, las ganas de llorar que sentía eran muy fuertes. Pero solamente lograba sonreír, tratar de aparentar que todo estaba bien. De igual forma, él nunca se daría cuenta, porque dependía de él para no hundirse en oscuridad, su oscuridad, pero estaba en ese lugar desde hace muchísimo.
Los miro una vez mas, le hubiera encantado no pasar por ese parque. No verlos, porque creía que lo había superado, pero nunca paso así. Miro el cielo, comenzaba a nublarse, le sonrió al cielo, algo positivo, suponía. Ese estado del clima era el mas indicado para demostrar como estaba su mundo interior, o mejor dicho todo su mundo.
Se dio la media vuelta y comenzó a alejarse. Escucho que alguien la llamo, al darse la vuelta, lo vio a él sonriendole y saludándola con un brazo alzado. Esa sonrisa, la que iluminaba todo su mundo, todo dentro de ella pareció de pronto brillar. Solo con eso era feliz, solo con esos pequeños momentos. Hasta que vio que abrazaba a su novia. Una punzada de envidia apuñalo su pecho, lo único que pudo hacer fue sonreír, devolver el saludo y luego irse.
Algún día lo superaría, cuando llegue ese momento, suponía que se enamoraría otra vez. Pero hasta entonces solo tendría en mente a ese chico de sonrisa resplandeciente. Sabia que no era bueno, nunca es bueno enamorarse de una idea, pero... Era lo único que lograba hacerla sentir minimamente feliz. Por ahora era lo único que tenia.
Pero como eso no era posible, porque a pesar de que se había confesado las cosas no cambiaron, ella estaba feliz. De una manera rara, ya que... Ella lo quería. Lo amaba, y lo único que podía hacer era hablar con él por redes sociales. Le daba consejos sobre como debería comportarse con su novia, como seria una cita con su chica. Siempre le salían bien, claro, lo planeaba ella misma. Aun así no podía dejarle, rendirse. En realidad, se había rendido hace mucho, el día que él le comento que estaba interesado por alguien mas, una chica morena, tierna, y de buen parecido.
Cada vez que pensaba en ello, las ganas de llorar que sentía eran muy fuertes. Pero solamente lograba sonreír, tratar de aparentar que todo estaba bien. De igual forma, él nunca se daría cuenta, porque dependía de él para no hundirse en oscuridad, su oscuridad, pero estaba en ese lugar desde hace muchísimo.
Los miro una vez mas, le hubiera encantado no pasar por ese parque. No verlos, porque creía que lo había superado, pero nunca paso así. Miro el cielo, comenzaba a nublarse, le sonrió al cielo, algo positivo, suponía. Ese estado del clima era el mas indicado para demostrar como estaba su mundo interior, o mejor dicho todo su mundo.
Se dio la media vuelta y comenzó a alejarse. Escucho que alguien la llamo, al darse la vuelta, lo vio a él sonriendole y saludándola con un brazo alzado. Esa sonrisa, la que iluminaba todo su mundo, todo dentro de ella pareció de pronto brillar. Solo con eso era feliz, solo con esos pequeños momentos. Hasta que vio que abrazaba a su novia. Una punzada de envidia apuñalo su pecho, lo único que pudo hacer fue sonreír, devolver el saludo y luego irse.
Algún día lo superaría, cuando llegue ese momento, suponía que se enamoraría otra vez. Pero hasta entonces solo tendría en mente a ese chico de sonrisa resplandeciente. Sabia que no era bueno, nunca es bueno enamorarse de una idea, pero... Era lo único que lograba hacerla sentir minimamente feliz. Por ahora era lo único que tenia.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Parte III: Resignación y Perseverancia - Cap. 3
Cassy estaba caminando pensativa entre el montón de gente que había aparecido de pronto. Su mente no estaba bien, en realidad toda ella no estaba bien. Comenzó a pensar en que momento de toda su vida, o en este tiempo, cuando fue que cometió algún error. En realidad, cuando fue que cometió un error con sus poderes. Suspiro, los recuerdos de un pasado muy lejano, pero a la vez cercano, llego a su mente.
Se había quedado cerca de un árbol solitario, en medio de... donde sea que estaba. No había visto a Michael, tal vez se había enojado o algo. Eso la deprimió. Al final todos se iban...? Se sentó contra el árbol que apenas tenia un par de hojas. Miro el cielo, estaba naranja-rojizo, unas pocas nubes flotaban haya arriba. "Moriré en algún momento... Acaso no debería... Estar llorando o algo...?" En vez de eso sonrió, pero aun así unas lagrimas bajaron por sus ojos. Se paro y comenzó a caminar de un lado para el otro. "No, Cassy, no... Vos podes con esto, vos podes.... Superar esto. El que te hayan dicho que ibas a morir, es algo mas soportable de los últimos tiempos. Ya... ya sabrás superar todo, este es tu nuevo comienzo, tu nuevo modo de empezar de nuevo y tratar de arreglarlo. Tratar de hacer las cosas bien, esta es tu ultima oportunidad de arreglar algunas cosas... Tal vez todo..." Volvió a mirar el cielo. "Bien, no arreglaras todo, pero... trataras de pedir una disculpa a Lilith, Uriel... Y tal vez Adan. Podrías ir a ver a Gabriel y Mia... No, esa idea no... Tal vez arreglar todo con los griegos, eso seria bueno, extrañas a Afrodita y Persefone, no? También a Eros... También podrías volver hablar con Loki... Todos ellos necesitan un momento de felicidad en sus vidas, tal vez puedas dárselos..."
-Cassy?...
Cuando miro a su izquierda vio que era Michael. Le sonrió, o por lo menos eso intento, ya que aun lloraba.
-Hey Michael, esta todo bien?- Se limpio las lagrimas restantes. No era tiempo de verse mal, necesitaba ser fuerte. No se había dado cuenta que Michael se había acercado hasta que este la abrazo, dejando el rostro de Cassy escondido en su pecho.
-Que es lo que sucede Cassandra?- Cuando él usaba su nombre completo, era que estaba en problemas. O la cosa era seria- Que te dijeron Las Moiras?
Esto provoco que salieran mas lagrimas. Si tuviera sus poderes le transmitiría lo que sentía por medio de estos. Pero la linea fina de poder que sentía rodeándola, le indicaba que no era una opción usar lo poco que le quedaba de poder. Entonces intento usar palabras, cosa que no era muy buena usándolas.
-Ellas... ellas me dijeron algo muy importante, con respecto a mi...
-Es sobre tus poderes...?
-No solo eso.... Yo... Soy humana ahora, moriré....
Michael la miro enseguida. En su rostro estaba marcada la incredulidad. Sonrió roncamente, "eso no es posible" se leía en toda su cara. Pero Cassy solo sonrió de un modo triste. Entonces su cara cambio a comprensión y luego a enojo.
-No... No puedes estar hablando en serio. Ellas no pueden estar hablando en serio! No tienes que morir! Si fuera así tu alma...- Michael se le quedo viendo. Era como si viera algo que ella ya no podía ver. Enseguida volvió a abrasarla, mas fuerte esta vez-. Tu alma... esta marcada.
-Michael, tranquilo- Ella había dejado de llorar. No servia de nada si seguía en ese estado de depresión. Ademas, tenia que estar mas atenta al tema de los niños desaparecidos-. Estoy bien, por ahora por lo menos. No tendré mis poderes pero, se que... Puedo confiar en ti para protegerme... no?
Lo ultimo lo había preguntado en un susurro. Michael había tenido que esforzarse para escucharla, y cuando lo había echo, supo que no podía dejarla.
-Claro que si... Estaré siempre...- Los llevo a ambos de vuelta a la casa de la ex-bruja.
En realidad Cassandra no sabia si confiar en lo que él dijo. A ella le habían dicho muchas veces las mismas palabras, y ahora estaba sola. Y ella también había dicho las mismas palabras, y ahora ya no estaba con las personas que quería, ayudándolas o algo. Si Michael al final no estaba, a ella no le importaba terminar muriendo sola o algo. Una vez de vuelta en su casa, Michael le dijo que saldría un momento ya que había escuchado a su padre llamándolo, por lo que tuvo que irse. Cassy había subido a su cuarto para comenzar a escribir. Necesitaba escribir algo como su testamento. En realidad seria una serie de cartas a sus viejos amigos y compañeros. No les diría el motivo del porque de la nada les escribía, no era necesario que supieran que la ex gran bruja ahora era solo una humana que de a poco iría convirtiéndose en una muñeca de porcelana frágil, fría y vacía. Unas horas después cuando Michael volvió, bajo a recibirlo.
-Hola Mi! Como te fue con papa Dios?
-Mi? Papa Dios...? Que son esos términos?- Él de igual forma se rió, le parecía entretenido que Cassy estuviera de buen humor. Por lo menos no se cerraba en ella misma.
-No te gustan sus apodos? Para mi suena lindo...- Pareció que quería decir algo mas, pero en lugar de eso se había quedado viendo un maso de cartas que tenia en sus manos.
-Que pasa?
-Michael, podrías... Podrías, por favor, enviar estas cartas a las mismas personas con el nombre en el sobre una vez que muera?- Ella lo miro con sus ojos marrones de pronto iluminados. Parecía ilusionada, quería que quienes quieran que sean, recibiera las cartas.
-Esta bien...- Fue lo único que pudo contestar. No quería pensar que esas personas eran mucho mas importante para ella que él. Era un pensamiento egoísta, pero aun así no pudo evitarlo. Y Cassy debió haberlo visto, porque sonrió, tomo su mano y lo llevo al pie de las escaleras.
Ella subió unos escalones y, con las mejillas coloradas, le dio un pequeño beso en los labios. Decir que estaba sorprendido, era poco. Las bolsas con comestibles que había llevado en una de sus manos, cayo al piso. Porque el cosquilleo que tenia en los labios y el fuerte movimiento de su corazón le decía que eran demasiadas emociones para soportar. Cassy solo lo miro, le sonrió y tomo la bolsa, yéndose hacia la cocina.
-Hoy cocino yo!
Había gritado desde lejos. Ella parecía feliz, o por lo menos tranquila. Eso le gustaba a Michael, le gustaba que no se tuviera que preocupar por el echo de que ya no era inmortal. Aun así ella buscaría un modo de evitar de que esto pase, de verdad no quería que muriera. Ya había pasado por una situación parecida, y como terminaron las cosas no le gusto para nada. Treinta años sin verla, sin poder encontrarla le había afectado. Supuso que nunca se lo podría decir, nunca le diría que significaba muchísimo para él. Pero en cuanto llego a la cocina y la vio moverse por ahí, mientras tarareaba, sabia que tarde o temprano se lo diría. Aunque no quería decírselo una sola vez, sino siempre. La necesitaba, y buscaría un modo de, por lo menos, retrasar lo mas que podía que ella muriera.
Se había quedado cerca de un árbol solitario, en medio de... donde sea que estaba. No había visto a Michael, tal vez se había enojado o algo. Eso la deprimió. Al final todos se iban...? Se sentó contra el árbol que apenas tenia un par de hojas. Miro el cielo, estaba naranja-rojizo, unas pocas nubes flotaban haya arriba. "Moriré en algún momento... Acaso no debería... Estar llorando o algo...?" En vez de eso sonrió, pero aun así unas lagrimas bajaron por sus ojos. Se paro y comenzó a caminar de un lado para el otro. "No, Cassy, no... Vos podes con esto, vos podes.... Superar esto. El que te hayan dicho que ibas a morir, es algo mas soportable de los últimos tiempos. Ya... ya sabrás superar todo, este es tu nuevo comienzo, tu nuevo modo de empezar de nuevo y tratar de arreglarlo. Tratar de hacer las cosas bien, esta es tu ultima oportunidad de arreglar algunas cosas... Tal vez todo..." Volvió a mirar el cielo. "Bien, no arreglaras todo, pero... trataras de pedir una disculpa a Lilith, Uriel... Y tal vez Adan. Podrías ir a ver a Gabriel y Mia... No, esa idea no... Tal vez arreglar todo con los griegos, eso seria bueno, extrañas a Afrodita y Persefone, no? También a Eros... También podrías volver hablar con Loki... Todos ellos necesitan un momento de felicidad en sus vidas, tal vez puedas dárselos..."
-Cassy?...
Cuando miro a su izquierda vio que era Michael. Le sonrió, o por lo menos eso intento, ya que aun lloraba.
-Hey Michael, esta todo bien?- Se limpio las lagrimas restantes. No era tiempo de verse mal, necesitaba ser fuerte. No se había dado cuenta que Michael se había acercado hasta que este la abrazo, dejando el rostro de Cassy escondido en su pecho.
-Que es lo que sucede Cassandra?- Cuando él usaba su nombre completo, era que estaba en problemas. O la cosa era seria- Que te dijeron Las Moiras?
Esto provoco que salieran mas lagrimas. Si tuviera sus poderes le transmitiría lo que sentía por medio de estos. Pero la linea fina de poder que sentía rodeándola, le indicaba que no era una opción usar lo poco que le quedaba de poder. Entonces intento usar palabras, cosa que no era muy buena usándolas.
-Ellas... ellas me dijeron algo muy importante, con respecto a mi...
-Es sobre tus poderes...?
-No solo eso.... Yo... Soy humana ahora, moriré....
Michael la miro enseguida. En su rostro estaba marcada la incredulidad. Sonrió roncamente, "eso no es posible" se leía en toda su cara. Pero Cassy solo sonrió de un modo triste. Entonces su cara cambio a comprensión y luego a enojo.
-No... No puedes estar hablando en serio. Ellas no pueden estar hablando en serio! No tienes que morir! Si fuera así tu alma...- Michael se le quedo viendo. Era como si viera algo que ella ya no podía ver. Enseguida volvió a abrasarla, mas fuerte esta vez-. Tu alma... esta marcada.
-Michael, tranquilo- Ella había dejado de llorar. No servia de nada si seguía en ese estado de depresión. Ademas, tenia que estar mas atenta al tema de los niños desaparecidos-. Estoy bien, por ahora por lo menos. No tendré mis poderes pero, se que... Puedo confiar en ti para protegerme... no?
Lo ultimo lo había preguntado en un susurro. Michael había tenido que esforzarse para escucharla, y cuando lo había echo, supo que no podía dejarla.
-Claro que si... Estaré siempre...- Los llevo a ambos de vuelta a la casa de la ex-bruja.
En realidad Cassandra no sabia si confiar en lo que él dijo. A ella le habían dicho muchas veces las mismas palabras, y ahora estaba sola. Y ella también había dicho las mismas palabras, y ahora ya no estaba con las personas que quería, ayudándolas o algo. Si Michael al final no estaba, a ella no le importaba terminar muriendo sola o algo. Una vez de vuelta en su casa, Michael le dijo que saldría un momento ya que había escuchado a su padre llamándolo, por lo que tuvo que irse. Cassy había subido a su cuarto para comenzar a escribir. Necesitaba escribir algo como su testamento. En realidad seria una serie de cartas a sus viejos amigos y compañeros. No les diría el motivo del porque de la nada les escribía, no era necesario que supieran que la ex gran bruja ahora era solo una humana que de a poco iría convirtiéndose en una muñeca de porcelana frágil, fría y vacía. Unas horas después cuando Michael volvió, bajo a recibirlo.
-Hola Mi! Como te fue con papa Dios?
-Mi? Papa Dios...? Que son esos términos?- Él de igual forma se rió, le parecía entretenido que Cassy estuviera de buen humor. Por lo menos no se cerraba en ella misma.
-No te gustan sus apodos? Para mi suena lindo...- Pareció que quería decir algo mas, pero en lugar de eso se había quedado viendo un maso de cartas que tenia en sus manos.
-Que pasa?
-Michael, podrías... Podrías, por favor, enviar estas cartas a las mismas personas con el nombre en el sobre una vez que muera?- Ella lo miro con sus ojos marrones de pronto iluminados. Parecía ilusionada, quería que quienes quieran que sean, recibiera las cartas.
-Esta bien...- Fue lo único que pudo contestar. No quería pensar que esas personas eran mucho mas importante para ella que él. Era un pensamiento egoísta, pero aun así no pudo evitarlo. Y Cassy debió haberlo visto, porque sonrió, tomo su mano y lo llevo al pie de las escaleras.
Ella subió unos escalones y, con las mejillas coloradas, le dio un pequeño beso en los labios. Decir que estaba sorprendido, era poco. Las bolsas con comestibles que había llevado en una de sus manos, cayo al piso. Porque el cosquilleo que tenia en los labios y el fuerte movimiento de su corazón le decía que eran demasiadas emociones para soportar. Cassy solo lo miro, le sonrió y tomo la bolsa, yéndose hacia la cocina.
-Hoy cocino yo!
Había gritado desde lejos. Ella parecía feliz, o por lo menos tranquila. Eso le gustaba a Michael, le gustaba que no se tuviera que preocupar por el echo de que ya no era inmortal. Aun así ella buscaría un modo de evitar de que esto pase, de verdad no quería que muriera. Ya había pasado por una situación parecida, y como terminaron las cosas no le gusto para nada. Treinta años sin verla, sin poder encontrarla le había afectado. Supuso que nunca se lo podría decir, nunca le diría que significaba muchísimo para él. Pero en cuanto llego a la cocina y la vio moverse por ahí, mientras tarareaba, sabia que tarde o temprano se lo diría. Aunque no quería decírselo una sola vez, sino siempre. La necesitaba, y buscaría un modo de, por lo menos, retrasar lo mas que podía que ella muriera.
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