Persefone.
Todos conocen el mito de Persefone. La hija de Demeter y Zeus que fue secuestrada por Hades, llevada al Inframundo y se convirtió en la esposa del "malévolo" dios. Su madre al no tener a su hija, como diosa de la agricultura, las flores, arboles y todo lo hermoso de la naturaleza, comenzó a perder su color y vida. Zeus al ver esto decidió intervenir, obligando a Hades a devolver a Persefone a su madre. Pero Hades engaño a Persefone para que comiera seis semillas de granada estando en el Inframundo. Lo que la obligaba a permanecer seis meses en ese lugar horrible, haciendo que su madre, al no tenerla cerca se deprimiera, provocando que se produzca el otoño e invierno. Pero cuando Persefone estaba con ella, Demeter era tan feliz que las tierras y plantas, vuelvan a cobrar vida. Siendo la primavera y el verano.
Todo bien hasta acá, pero... Que pasaría si el mito, no es la verdadera historia? Es un mito, no? Que si en realidad Persefone es la que en realidad tenia el poder para cambiar las estaciones pero no por ver a su madre, sino a alguien mas? Esta es mi versión....
Persefone era una hermosa joven de pelo largo y negro, de sonrisa fácil. Si, era encantadora. Amaba a su madre y a cada ser vivo sobre la tierra. Era alguien pacifica y tranquila, divertida, alegre. Siempre había sido de ese modo, pero... las cosas cambian, no?
Ella se enamoro. Era tan feliz cada vez que lo veía, cada vez que lograba tenerlo cerca, o solo hablar una palabras con él. Hasta que cierto día, lo vio morir por un derrumbe cerca de una montaña.
Todo en la tierra, lo fértil, lo verde... todo murió. Al igual que su corazón. Se sentía morir cada día. Porque ya no lo veía, a él que iluminaba sus días, su vida. Los dioses querian que se repusiera, pero no lograban sacarla de su estado. Entonces un día mientras se encontraba con unas ninfas, Hades apareció. La había secuestrado y llevado al inframundo contra su voluntad. Lo que nunca sabria que era todo un plan producto de los dioses, pensaban que si era llevada a un lugar que no estaba ligado directamente a la tierra, volvería todo a la normalidad. Pero no fue así, la situación nunca cambio.
Hasta que un día cuando Persefone estaba viendo un par de almas siendo torturadas bajo su mandato, una chica vestida con un vestido griego y completamente blanco y tiras doradas, apareció. Su pelo era largo y ondulado, le llegaba hasta la mitad de la espalda. Parecía alguien común, hasta que te dabas cuenta de su mirada sumamente astuta. Persefone nunca la había visto, ni en ese lugar, ni en el Olympo.
-Quien eres?- Exigió saber la ahora Reina del Inframundo.
-Una amiga... O algo así...- Ella miro a las almas que deseaban que dejaran de quitar su piel de a poco-. Quiero mostrarte algo....
-Ni siquiera se quien eres, se supone que no puedes estar en este lugar! Cerberus tendría que haberte impedido la entrada!
-Te refieres a ese gran perro negro? No noto mi presencia. Nadie lo hace si no quiero ser descubierta... Podrías venir por favor, hay algo que quiero que veas...
Persefone la siguió, a regañadientes obviamente. La desconocida le provocaba algo de confianza, pero poca. No le gustaba sentir eso, había perdido el sentido de la confianza desde que su amor había muerto. Llegaron a unas puertas enormes, de color negro azulado. Persefone nunca había visto ese lugar, y eso que se suponía que era La Reina. Cuando la desconocida levanto la mano para abrir las puertas, Cerberus aparecio. El Perro Del Inframundo era enorme, grande y de pelaje negro. Sus tres cabezas comenzaron a ladrarle muy de cerca, pero ella ni se inmuto. Persefone nunca lo había visto de ese modo, y eso la aterraba porque veía que una especie de baba negra caía de su hocico, sus ojos estaban brillando de un modo rojo sobrenatural. La extraña solo sonrio, y dijo:
-Veo lo que quieres, Cerberus... Quiero dártelo...
Entonces Cerberus se quedo quieto, había dejado de ladrar. La mujer de vestido blanco se acerco al gran perro y este bajo su cabeza, la del medio. Ella coloco su mano sobre su gran nariz y una luz brillo. Era segadora comparada con la constante oscuridad de ese lugar. Una vez esta se apago, el cuerpo de un hombre de unos veintiséis descansaba inconsciente donde había estado antes El Perro Guardián. La bruja, según Persefone, paso por sobre él, y llego al frente de la puerta.
-Te dejare pasar... Y esto es un favor que te hago a cambio del regalo que acabas de darme...- Eran palabras del hombre semi-dormido a los pies de ambas mujeres- A cambio cuando yo lo necesite, tendrás que cumplir lo que yo quiera cuando lo precise...
-Que así sea entonces....
Persefone y la otra mujer siguieron caminando, hasta traspasar las, ahora, abiertas puertas. Y la reina del mundo sobrenatural quedo paralizada. En ese cuarto, ese gran cuarto en lo mas profundo del inframundo... Estaba su amado Tom. O por lo menos su alma, siendo torturada por su propio esposo, Hades. Iba a hablar, pero la mujer a su lado le señalo que no lo haga. Ella se paro frente a Percefone y hablo sin problemas.
-Los dioses creyeron que el traerte a este sub-mundo, evitarían que las tierras dejaran de marchitarse. Nunca creyeron que no seria de ese modo. Puedo liberarlo y convertirlo en inmortal, así no tendrás que volver a sufrir su perdida. Pero... la historia tiene que seguir sabes? Y lo único que tienes que hacer para poder verlo, es comer esto...
Le mostró unas pequeñas moras, en total eran seis. A Persefone no le importaba comer cualquier cosa con tal de volver a ver vivo a su amado. Aun así sabia cuales eran las consecuencias de que coma comida del inframundo, pero aun así comió las moras.
-Lo siento...-Fue lo único que dijo la mujer del vestido blanco.
-Esta bien, lo entiendo. Tendría que darte las gracias en realidad... Como te llamas?
-Cassandra...- Y la bruja desapareció. A lo lejos se escucho:- Nos volveremos a ver, Persefone... Disfruta los seis meses con tu amado...
Y así fue, él volvió a vivir, y ella volvió a sonreír. Claro, se confeso, le dijo lo que sentía por él. Pero como todo el mundo seguía como si la muerte no había tomado a Tom, él le dijo que también la amaba. Pero... Pero estaba enamorado de alguien mas. Persefone lo acepto, porque él seguiría vivo, el seguiría siendo feliz junto con su esposa. En ese momento escucho de vuelta la disculpa susurrada de Cassandra, pero aun así sonreía. Estaba feliz con poder salir de vez en cuando del Inframundo, y por lo menos ser amiga del chico que amaba. Ella estaría mejor con el tiempo, lo sabia.
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Con Cariño para mi melli, Liz.
Que la pases muy bien en tu cumple.
Atte: Barby's
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