lunes, 1 de septiembre de 2014

Parte III: Resignación y Perseverancia - Cap. 3

 Cassy estaba caminando pensativa entre el montón de gente que había aparecido de pronto. Su mente no estaba bien, en realidad toda ella no estaba bien. Comenzó  a pensar en que momento de toda su vida, o en este tiempo, cuando fue que cometió algún error. En realidad, cuando fue que cometió un error con sus poderes. Suspiro, los recuerdos de un pasado muy lejano, pero a la vez cercano, llego a su mente.
 Se había quedado cerca de un árbol solitario, en medio de... donde sea que estaba. No había visto a Michael, tal vez se había enojado o algo. Eso la deprimió. Al final todos se iban...? Se sentó contra el árbol que apenas tenia un par de hojas. Miro el cielo, estaba naranja-rojizo, unas pocas nubes flotaban haya arriba. "Moriré en algún momento... Acaso no debería... Estar llorando o algo...?" En vez de eso sonrió, pero aun así unas lagrimas bajaron por sus ojos. Se paro y comenzó a caminar de un lado para el otro. "No, Cassy, no... Vos podes con esto, vos podes.... Superar esto. El que te hayan dicho que ibas a morir, es algo mas soportable de los últimos tiempos. Ya... ya sabrás superar todo, este es tu nuevo comienzo, tu nuevo modo de empezar de nuevo y tratar de arreglarlo. Tratar de hacer las cosas bien, esta es tu ultima oportunidad de arreglar algunas cosas... Tal vez todo..." Volvió a mirar el cielo. "Bien, no arreglaras todo, pero... trataras de pedir una disculpa a Lilith, Uriel... Y tal vez Adan. Podrías ir a ver a Gabriel y Mia... No, esa idea no... Tal vez arreglar todo con los griegos, eso seria bueno, extrañas a Afrodita y Persefone, no? También a Eros... También podrías volver hablar con Loki... Todos ellos necesitan un momento de felicidad en sus vidas, tal vez puedas dárselos..."

-Cassy?...

 Cuando miro a su izquierda vio que era Michael. Le sonrió, o por lo menos eso intento, ya que aun lloraba.

-Hey Michael, esta todo bien?- Se limpio las lagrimas restantes. No era tiempo de verse mal, necesitaba ser fuerte. No se había dado cuenta que Michael se había acercado hasta que este la abrazo, dejando el rostro de Cassy escondido en su pecho.
-Que es lo que sucede Cassandra?- Cuando él usaba su nombre completo, era que estaba en problemas. O la cosa era seria- Que te dijeron Las Moiras?

 Esto provoco que salieran mas lagrimas. Si tuviera sus poderes le transmitiría lo que sentía por medio de estos. Pero la linea fina de poder que sentía rodeándola, le indicaba que no era una opción usar lo poco que le quedaba de poder. Entonces intento usar palabras, cosa que no era muy buena usándolas.

-Ellas... ellas me dijeron algo muy importante, con respecto a mi...
-Es sobre tus poderes...?
-No solo eso.... Yo... Soy humana ahora, moriré....

 Michael la miro enseguida. En su rostro estaba marcada la incredulidad. Sonrió roncamente, "eso no es posible" se leía en toda su cara. Pero Cassy solo sonrió de un modo triste. Entonces su cara cambio a comprensión y luego a enojo.

-No... No puedes estar hablando en serio. Ellas no pueden estar hablando en serio! No tienes que morir! Si fuera así tu alma...- Michael se le quedo viendo. Era como si viera algo que ella ya no podía ver. Enseguida volvió a abrasarla, mas fuerte esta vez-. Tu alma... esta marcada.
-Michael, tranquilo- Ella había dejado de llorar. No servia de nada si seguía en ese estado de depresión. Ademas, tenia que estar mas atenta al tema de los niños desaparecidos-. Estoy bien, por ahora por lo menos. No tendré mis poderes pero, se que... Puedo confiar en ti para protegerme... no?

 Lo ultimo lo había preguntado en un susurro. Michael había tenido que esforzarse para escucharla, y cuando lo había echo, supo que no podía dejarla.

-Claro que si... Estaré siempre...- Los llevo a ambos de vuelta a la casa de la ex-bruja.

 En realidad Cassandra no sabia si confiar en lo que él dijo. A ella le habían dicho muchas veces las mismas palabras, y ahora estaba sola. Y ella también había dicho las mismas palabras, y ahora ya no estaba con las personas que quería, ayudándolas o algo. Si Michael al final no estaba, a ella no le importaba terminar muriendo sola o algo. Una vez de vuelta en su casa, Michael le dijo que saldría un momento ya que había escuchado a su padre llamándolo, por lo que tuvo que irse. Cassy había subido a su cuarto para comenzar a escribir. Necesitaba escribir algo como su testamento. En realidad seria una serie de cartas a sus viejos amigos y compañeros. No les diría el motivo del porque de la nada les escribía, no era necesario que supieran que la ex gran bruja ahora era solo una humana que de a poco iría convirtiéndose en una muñeca de porcelana frágil, fría y vacía. Unas horas después cuando Michael volvió, bajo a recibirlo.

-Hola Mi! Como te fue con papa Dios?
-Mi? Papa Dios...? Que son esos términos?- Él de igual forma se rió, le parecía entretenido que Cassy estuviera de buen humor. Por lo menos no se cerraba en ella misma.
-No te gustan sus apodos? Para mi suena lindo...- Pareció que quería decir algo mas, pero en lugar de eso se había quedado viendo un maso de cartas que tenia en sus manos.
-Que pasa?
-Michael, podrías... Podrías, por favor, enviar estas cartas a las mismas personas con el nombre en el sobre una vez que muera?- Ella lo miro con sus ojos marrones de pronto iluminados. Parecía ilusionada, quería que quienes quieran que sean, recibiera las cartas.
-Esta bien...- Fue lo único que pudo contestar. No quería pensar que esas personas eran mucho mas importante para ella que él. Era un pensamiento egoísta, pero aun así no pudo evitarlo. Y Cassy debió haberlo visto, porque sonrió, tomo su mano y lo llevo al pie de las escaleras.

 Ella subió unos escalones y, con las mejillas coloradas, le dio un pequeño beso en los labios. Decir que estaba sorprendido, era poco. Las bolsas con comestibles que había llevado en una de sus manos, cayo al piso. Porque el cosquilleo que tenia en los labios y el fuerte movimiento de su corazón le decía que eran demasiadas emociones para soportar. Cassy solo lo miro, le sonrió y tomo la bolsa, yéndose hacia la cocina.

-Hoy cocino yo!

 Había gritado desde lejos. Ella parecía feliz, o por lo menos tranquila. Eso le gustaba a Michael, le gustaba que no se tuviera que preocupar por el echo de que ya no era inmortal. Aun así ella buscaría un modo de evitar de que esto pase, de verdad no quería que muriera. Ya había pasado por una situación parecida, y como terminaron las cosas no le gusto para nada. Treinta años sin verla, sin poder encontrarla le había afectado. Supuso que nunca se lo podría decir, nunca le diría que significaba muchísimo para él. Pero en cuanto llego a la cocina y la vio moverse por ahí, mientras tarareaba, sabia que tarde o temprano se lo diría. Aunque no quería decírselo una sola vez, sino siempre. La necesitaba, y buscaría un modo de, por lo menos, retrasar lo mas que podía que ella muriera.

1 comentario:

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