Habían pasado varios días desde las noticias de Las Moiras. Si el que comenzara a sentirse mal físicamente era una señal de que su cuerpo iba en picada, no la estaba pasando bien. Su cabeza dolía, creía que tenia fiebre, las nauseas eran insoportables y su cuerpo le dolía a mas no poder. Por lo que por dos semanas estuvo, y esta, en cama. Michael se había ido hace tres semanas atrás, y aun no volvía. Cuando se fue dijo que era porque tenia un asunto del que encargarse sobre unos... Demonios o algo así. Ahora no lo recordaba bien porque no estaba precisamente bien orientada con los días, con todo. Recordaba vagamente que había llamado a Shirogane y a Loki, también, pero.... No recordaba cuando.
Ellos dos eran unos... Conocidos-amigos que tenia. Fueron cercanos un tiempo pero ahora su relación estaba medio distanciada, por eso el titulo "Conocidos-amigos". Shirogane era un nigromante, mas bien El Nigromante, se decía que había vivido mas de mil quinientos diecinueve años, y todo gracias a que robaba lo poco que le quedaba de vida a los moribundos a su cargo. Si, era doctor, uno muy respetado la verdad, mas en el mundo sobrenatural. Pero hubo un tiempo en que perdió el control por el "apetito" que tenia por unas mujeres... Y bueno, todos conocen las famosas victimas de Jack el Destripador. Por suerte Cassy en ese tiempo se encontraba en una etapa en la que le gustaba entrometerse en todo y ayudaba a evitar mas catástrofes en la linea de tiempo. Con un poco de su poder había logrado volver al "buen camino" al doctor.
Y luego estaba Loki... No sabia que decir de él. Lo conocía, bueno... Lo conocía a medias. Ese era el problema. Conoció al famoso dios del engaño y las mentiras, un tiempo que visito Asgard. Ciertamente de los dioses de esa rama de la mitología, no era muy conocedora, lo poco que sabia lo hacia por haber leído o escuchado historias de sus antiguos amigos o colegas. Loki no le caía mal, en realidad le parecía buen chico. Bueno tan "chico" no era, aparentaba ser un hombre de unos treinta con pelo largo rubio y ojos claros, suponía que el modo en que sonreía cuando cometía alguna travesura lo hacia ver mas joven. Por mas que digan que hacia las cosas por maldad, no era así. Si, puede que empiece siendo un juego y que termine mal, pero eso no quería decir que lo hacia con la intención de que termine así. Y a pesar de que no hablaban hace mucho, y aunque Cassy nunca se lo dijo tampoco, ella estaba para él si lo necesitaba. Si necesitaba hablar o algo, o lo que sea. Lo estaba para cada persona que significo algo en su vida.
El unico problema ahora era que... No recordaba porque los llamo. Algo en su mente, muy en el fondo, le decía que debía recordar algo importante. Algo sobre expedientes, desapariciones, videntes... No podía poner las ideas en orden. Supuso que todo era obra de la fiebre. La cual la hacia tener alucinaciones en este momento.
Escuchaba voces a lo lejos, y luego comenzó a ver rostros de dos personas sumamente conocidas pero de las que no podía recordar su origen. Ellos hablaron entre si, cambiaban miradas de preocupación y luego una se fue, mientras que la otra, el tipo mas fuerte aparentemente, la tomo en brazos y la llevo abajo. Sentía frió sin sus mantas arropándola, quería volver a su cama pero al intentar bajarse o alejarse del tipo, no encontraba las fuerzas.
En un abrir y cerrar los ojos se encontró en la cocina de su casa. Un recipiente con... una extraña sopa fue colocado frente a ella. Olía raro, se veía raro... y ya con eso no quería probarla, por lo que alejo su cara.
-Cassandra, tienes que comer...
-Mmmm no...
Su voz había salido áspera y gruesa, no parecía ella, mas bien... No se sentía ella misma en absoluto, sentía que estaba en una especie de sueño raro o algo. Las voces siguieron hablando, entonces el sujeto que antes la había cargado, la sentó en su regazo y la hizo abrir la boca. Sin previo aviso el liquido tibio de la sopa bajo por su garganta, provocandole arcadas, las cuales tuvo que contenerse y tragar sin importar que. Una vez dejaron de empujar ese liquido semi-espeso a su boca comenzó a toser, maldiciendo mentalmente a los dos idiotas que estaban con ella ahora. Por que no les tenia miedo? Porque algo le decía que podía confiar en ellos a pesar de todo. Esperaba no equivocarse.
Otra vez en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba nuevamente en su habitación. Comenzaba a sentirse de apoco mejor de a poco. Aun así sentía la fiebre invadir su cuerpo y empezaba a adormecerse también. Uno de los sujetos, que llevaba gafas que recién ahora notaba, dejo un baso de agua en su mesita de luz. El otro dejo una nota al lado de ese baso y luego le sonrió, tenia el pelo largo y dorado. "Te conozco..." pensó, pero aun así no podía sacarlo. Ciertamente debía estar muy mal para no recordar ni en que jodido día estaba, o siquiera quien era ella. Bueno, en realidad sabia quien era ella. Ella era Cassandra, la ex-bruja mas poderosa del mundo.... Y la que comenzaba a dormirse nuevamente.
Cuando el sueño la alcanzo... Soñó con oscuridad, una gran oscuridad que de igual forma la hizo distinguir la forma de alguien un poco mas alta que ella, con el pelo corto por detrás y los costados, pero dejando un lado de su cara tapada por un grueso mechón de pelo que le llegaba a la barbilla. Tenia perforaciones en su labio inferior, en su nariz y ambas orejas. Llevaba puesto una sudadera negra, pantalones de jeans azules y unos zapatos deportivos. Él solo le sonrió. Pero fue una sonrisa que ocultaba algo, lo sabia. Cassy también sonrió, porque sabia el motivo por el cual él la visitaba en sus sueños.
"Nos veremos pronto... Cassy..."
Fue lo único que logro descifrar de la voz que le hablaba en forma de eco. Cassy volvió a sonreír, esta vez en su cuerpo físico.
"Así sera, Cerberus..."
Y ella volvió a caer en la nada.
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