jueves, 14 de agosto de 2014

Parte I: El Comienzo

Hace mucho tiempo, existió una bruja muy poderosa. Ella era alguien sumamente feliz, de verdad, aunque mas adelante de la historia no lo parezca. Alguna vez tuvo dos amigas inseparables, la bruja las amaba a ambas por que las sentía como hermanas. Pero lo único que el tiempo dejo para ellas tres, fue el distanciamiento y desolación. No se si para las tres, por que la única que pareció sentirlo así, fue Cassy. Nuestra bruja. 
 Un tiempo después de lo sucedido con las únicas personas que confió, Cassy se enamoro. Y por mas que ella sufrió mas con esto, que con lo que paso con sus amigas, sigue sin considerar que haya sido un error. El amor no es un error, es solo... Como un rayo en una tormenta. Ilumina todo y es tan hermoso, que te deja con ganas de mas, pero después te das cuenta que es el único y ultimo en esa tormera que veras.
 Se puede decir que a Cassy le paso con este chico. O mejor dicho: Arcángel. Si, señores y señoras, la bruja se enamoro de un ángel del señor. El motivo del porque a ella le dolió mas esto que cualquier cosa... Es que como toda "buena historia" era no correspondido. Y ella cometió un acto del que jamas se perdonaría. Ella no se perdonaría por muchas cosas, lo se. 
 Pero vayamos al inicio donde las aventuras de Cassy son registradas por mi, todo comenzó por que cierta persona vuelve del pasado y revuelve las emociones de La Bruja....
 Cassandra estaba felizmente tratando de conciliar el sueño en una tarde lluviosa. Las gotas de agua golpeaban el cristal volviéndolo algo tranquilizador, por lo menos para ella. La noche pasada le había costado horrores encerrar un espíritu de un zorro oscuro en un tarro de madera. Su cabeza le dolía ahora. Eso no era todo, ya que viejos recuerdos no dejaban de venir a su mente. "Gabriel..." pensó. Esto era malo, lo sabia. No quería volver a tratar con él, o con alguna persona del "mundo antiguo" como le decía ella. Se le paso por la mente pedir ayuda a Adan, o Lilith... Tal vez Cain. Enseguida desecho esos pensamientos, las cosas no iban nada bien con ellos tampoco. Seria mejor que se fíe de ella por ahora. 
 En el momento en el que un rayo ilumino el cielo oscuro de la tarde. Sintió la presencia del arcángel. Si cerraba los ojos podía distinguir los hilos de plata rodeándolo. Seguía siendo tan hermoso como siempre, lo cual provoco a su corazón acelerarse. Casi no podía respirar correctamente. "Tranquila!" se molesto con ella misma. Luego de respirar profundo, pudo controlarse. Enseguida distinguió una figura alta cerca de la ventana. Sin mirarlo inclusive sabría distinguir las fracciones que amaba. Pero se obligo a no hacerlo, tenia que ser profesional.
-Que pasa, Gabriel?- Pregunto con una sonrisa al voltear a verle. 
-Cassandra, ese es tu nombre?- Pregunto sin mas. La sonrisa de la bruja se borro, pero el dolor de su cabeza aumento.
-Si, lo es... Que precisa uno de los ángeles del señor?- "Cierto.... le borre la memoria..." pensó triste. 
-Te conozco de algún lado?- Gabriel parecía extrañado. Sentía que conocía a la supuesta bruja desde antes.
-En absoluto, aunque puede que me hayas visto cuando visitaba el paraíso, sin embargo, es la primera vez que te veo por mi parte...- Cassandra mintió tan fácilmente. Se levanto del cómodo sillón en el que estaba y se puso sus pantuflas, se dirigió a la cocina. Gabriel la siguió.
-Vas al cielo? Como? Eres una bruja!
-Y? Es como si yo te dijera: "Vas al mundo de los muertos? Pero eres un ser celestial!" Tranquilo chico de alas doradas, el hombre sentado en el trono de nubes me da permiso de ir cuando quiera...- Cassy comenzó a preparar café. Sabia como le gustaba exactamente su café a Gabriel. El año en que lo conoció sirvió de algo, supuso-. Que es lo que buscas?
-Quisiera pedirte que... Rescates a alguien por mi...
 La Bruja se detuvo de mezclar el café con el azúcar un momento. Entonces lo miro por sobre su hombro. Entonces lo vio. Vio el por que estaba su antiguo amor en ese lugar. Quería salvar a una chica, una Nephilim, hija de Michael con una humana. Volvió enseguida la vista a las tazas, y se contuvo. Se contuvo de llorar y perder el control allí mismo. Cuando volvió a mirarlo, sonrió.
-Espérame en la sala y hablaremos sobre Mia.
 Gabriel la miro extrañado y sorprendido, pero aun así hizo lo que le dijo. Cassy una vez sola respiro varias veces. "Tranquila, tranquila.... No dejes que tu poder te domine y destruyas todo, por favor, tranquila..."
 Llego a la sala de estar con dos tazas de café. Le dejo una frente a Gabriel. Él la miro y levanto una ceja.
-Bruja, recuerda eso- Le dijo Cassy a modo de respuesta a su silenciosa pregunta. Gabriel iba a hablar sobre Mia, cuando Cassandra levanto una mano, callándolo- Escucha, este es el plan. Tu te quedas aquí, yo voy a ir al cielo, rescato a tu chica, vuelvo con ella sana y salva y listo!
-Pero ni siquiera sabes donde esta... Ademas, esta rodeado de soldados...-Protesto el Arcángel.
-Y? En mi larga existencia he peleado contra muchísimos ejércitos yo sola, ademas, se encuentra en el ala sur. Cerca del jardín del Edén pero no tanto... Tuve una visión clara de donde esta. Así que, me cambio y me voy....
 Cassy fue a cambiarse, decidió ponerse unos jeans azul oscuros con rasgaduras simuladas. Una sudadera gris con la frase: "Bite me" en negro y unas botas con cordones. Ato su largo pelo marrón oscuro en una cola de caballo y sonrió al espejo. Claro, no duro mucho al pensar en lo que iba a hacer. Miro alrededor, a su cuarto. Después de mucho, volvía a sentir que no valía la pena. Por ella misma lo pensaba mas que nada. Vio a su oso de peluche favorito, entonces tomo una decisión. Hizo una lista mental de todo lo personal que tenia y quería. Entonces las tele-transporto a una bodega que solo ella conocía. El oso desapareció de donde estaba. "Nos vemos pronto... Teddy".
 Sin mas, se tele-transporto a ella misma a las Puertas De San Pedro.
 *-*-*
 En realidad todo lo que dicen de que hay un gran portón dorado cuando morís, no es verdad. Bueno, no siempre, en realidad solo unas pocas personas logran verlo. Ella solo puede verlo como una cabina de peajes.
-Hola P, como estas?- Le pregunto Cassy al hombre mayor sentado en el cubículo de metal.
-Pequeña Cassy, hace mucho que no te veía. Sabes? Para alguien que va a enfrentarse a una gran cantidad de soldados, esa sudadera no es conveniente.
-Lo se, por eso me la puse. Puedo entrar? O tengo que "desarmarte"?- Cassy señalo las comillas con las manos.
-Puedes entrar. El Jefe no me dijo que te negara la entrada o algo parecido, aunque Michael si quería que no entraras. Solo trata de no destruir el lugar. Esta bien?- El hombre mayor la miro preocupado. Entonces Cassandra sintió que tenia que confesarse a alguien.
-Pedro, yo...- A ultimo momento cambio de idea. Puso una sonrisa falsa en su cara y siguió- No puedo prometerte nada, nos vemos P!
 Y sin mas, se logro tele-transportar lo mas cerca que podía de donde estaba su objetivo. Si creen que pudo hacer eso desde un principio, están equivocados. Se necesita un permiso especial el estar ahí arriba. Y si ella no la tenia, no podría avanzar aunque quisiera. Solo los buenos fantasmas van al paraíso. Y ella pensaba que el que pudiera estar allí ahora, era porque su forma de espíritu nunca lo lograría.
 Cuando llego a su objetivo, o por lo menos lo bastante cerca, logro distinguir la presencia de los soldados que estaban rodeándola. Comenzó a caminar, cerca, cada vez mas cerca. Pero entonces una flecha paso rozando su mejilla izquierda. 
-La próxima ira a tu ojo si no dejas de acercarte- Amenazo una voz profunda. A unos pocos metros estaba Michael. Era alto, de pelo negro corto, tenia un poco de barba, y ojos verdes. Si no fuera por la armadura dorada que llevaba, sabia que tendría un cuerpo de muerte, pero eso es algo que nunca le diría. Mas por el motivo de saber que él la odiaba.
-Cálmate chico dorado, solo vengo por tu hija. Nada que ver contigo...- Cassy siguió caminando, esquivando las flechas que le tiraban. En un segundo se encontró frente a Michael, era alto, por lo que tuvo que alzar un poco la mirada para verle a los ojos-. Como sabias que vendría yo y no otra persona?- Le pregunto la duda que tenia en su mente.
-Por que todos saben quien eres, tu reputación te precede...- Michael le contesto sin inmutarse, pero sin bajar la guardia, la apuñalo en el estomago con una lanza plateada que tenia.
 Cassandra levanto una ceja. Miro su estomago, y luego al Arcángel. Luego suspiro, cansada. De verdad, no estaba de humor. Sentía una gran pena acumularse en su pecho, junto con unas ganas incontrolables de matar a alguien. Pero no podía, se había jurado hace mucho no perder el control sobre sus poderes otra vez. No seguiría su impulso de idiotez.
-Lo siento, ángel... Pero el que me lleve a tu hija es algo que no podrías evitar...
-Que? Por que eres tu? Por que lo haces? Se supone que no tienes que meterte en asuntos en los que Gabriel este!
-Pero fue él mismo quien me lo pidió, no puedo negarme- Le contesto Cassy desde su espalda. No se había tele-transportado, pero si se movió rápido. Con solo un miramiento de ella, los soldados que se creían bien ocultos, cayeron inconscientes.
 Michael trato de detenerla antes de que Cassy desapareciera. Pero no puedo evitarlo, para cuando quiso darse cuenta Cassandra ya estaba dentro de un gran cuarto blanco. Una luz dorada que salia del techo iluminaba una cama en el centro que parecía estar rodeada de rosas blancas. La herida que tenia lograba darle algo de color a ese lugar tan... Pulcro. Y seguiría así, porque si ella no quería, la herida no se curaba. Era su modo de auto-castigarse. Si, un poco masoquista.
 Al acercarse a la cama, logro ver la figura mas... Deslumbrante que alguna vez vio. La chica que estaba dormida allí podía llevar con orgullo la palabra Ángel, o por lo menos la mitad de lo que era. Tenia un largo pelo rubio sedoso. Su piel era pálida, parecía de porcelana. Si se concentraba y lograba ver su alma, se daría cuenta que seria del color blanco.
 Entonces se dio cuenta. Se sentó en el piso sintiéndose derrotada y rota por segunda vez en la noche. Llevo sus rodillas a su pecho, enterrando su cara entre ellas. Trataba de calmarse, trataba de respirar profundo, pero no podía. No lograba respirar correctamente.
-Lo siento, lo siento... Perdón, perdón... Dios lo siento, por favor, perdóname...- Repetía una y otra vez lo mismo. Eran las mismas palabras que dijo hace muchos años-. Supongo, supongo que eso ahora no importa no?- Se había parado de golpe, llorando sin parar, comenzó a caminar nerviosamente por todos lados-. Simplemente, no importa, por que yo... Yo me lo merezco, me merezco que el único ser que alguna vez ame no sienta nada por mi...-Dio un largo suspiro, tranquilizándose a medias. Miro la cama, a la chica en ella mas bien-. Mereces ser feliz, Gab... Si ella lo logra, si logra llenar tu corazón de felicidad... No me importa ir al infierno por segunda vez gracias a ti...- Levanto su mano, y con un chasquido la mitad ángel ya no estaba.
 Justo en ese momento Michael apareció, otra vez apuñalandola por la espalda. El dolor era bueno, era físico, no emocional, tenia arreglo. 
-Donde esta?- Pregunto por sobre su hombro derecho el arcángel.
-Esta segura, deja que termine el proceso...- Susurro la bruja.
 Quien cerro los ojos y pudo ver las almas de Gabriel y Mia unidas por un hilo plateado. "Siempre estuvieron destinados..." pensó, y esto le saco un sollozo. Pero no se detuvo, con su poder creo una unión de eternidad, algo que siempre haría que una vez que reencarnen Mia y Gabriel se reencuentren. Claro, primero tenia que convertirlos en humanos a ambos. Y así lo hizo. 
 Michael aprovecho en ese momento para sacar la lanza del cuerpo de La Bruja para darle la vuelta y comenzar a ahorcarla.
-Que hiciste!?
-Algo que los hará felices...- Contesto como pudo, y trato de sonreír.
-Por que!? Se supone que la odiarías, o no? Ella tiene al estúpido arcángel que tanto amas. Se supone que lucharías para que ellos no estén juntos y morirías en el intento!- Michel la lanzo por el aire y ella caso, por fortuna, sobre la cama. Comenzó a toser.
-Crees que no me duele? Es Gabriel por el amor de Dios! Se supone que Mia es tu hija, no quieres verla feliz?- Trato de razonar ella-. Ademas... No puedo morir, idiota. A menos que yo quiera...
 Cassy se levanto de la cama, mareada por la perdida de sangre. Tendió su mano y dentro de ella apareció una esfera de cristal. Se la entrego a Michael.
-Esto ayudara a que puedas verla. Puse un hechizo sobre ellos para que ningún ser sobrenatural o algo los moleste. No podrás encontrarla si quisieras ya que el hechizo incluye Ángeles. No irán al cielo o al infierno, o al mundo intermedio. Solo reencarnaran una vez que mueran.
-Por que me ayudas?- Pregunto molesto.
-Por que eres un padre muy bueno y sobre-protector. Mereces esto aunque sea. Ademas, creo que necesitan su ángel guardián- Cuando Michael tomo la esfera, Cassy desapareció.
 Al igual que ella, lo hizo su presencia, para cada ser que la conocía, La Bruja había dejado ese mundo.
*-*-*-*
 Bueno, no exactamente. Ya que ella logro llegar a un bosque apartado de todo y todos. Una lluvia fría no dejaba de mojarle el rostro, logrando que las lagrimas se mezclaran con las gotas de agua.
 Estaba recostada sobre un árbol. El frió que la rodeaba estaba bien, ella estaba bien. O eso quería creer Cassy, ya que no dejaba de llorar y torturarse a ella misma con escenas del futuro de Gabriel y Mia juntos. Sus heridas no se curaban y creía que tal vez nunca lo hicieran.
 Su presencia no era notada por que ella no quería ser encontrada. Quería quedarse con su soledad, era mas relajante. Pensaba que tenia todo mas calmado de ese modo. Cerro los ojos tratando de no pensar y lo logro una vez que dejo de sentir la sangre correr por sus venas.
 Por fin dormiría tranquila. Por que si, a pesar de que ella no quería curar, no quería dejar de sentirse mal.... Ella no quería dejar de vivir. Masoquista, lo se.

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