viernes, 22 de agosto de 2014

Parte II: Extra.

Se encontraba en un bar humano, bebiendo... Lo que sea. Las visiones iban y venían una y otra vez. Solo quería acallar a su cerebro para apagar el echo de lo que era posible que venga o no. Aunque en definitiva, ya había visto todo hace mucho, supuso que solo buscaba una salida a todo esto. Pero no la había.
 Y por mas que bebía y bebía... No se callaban, ninguna de las voces que estaban en su mente, murmurando cosas deprimentes, que la hacían sentirse mucho peor que antes. Vació el contenido de su baso y miro al espejo que se encontraba en el estante del otro lado del mostrador. De ese modo podía ver a las personas que estaban a su espalda, no eran muchas ya que eran las cuatro de la mañana y al otro día había trabajo.
 Ahora que lo pensaba el mundo no había cambiado mucho, claro era todo menos arcaico, pero seguían siendo humanos los que habitaban en ese lugar... Y para ella eso no cambiaba nada. Nunca le habían caído bien, jamas, porque sabia de lo que eran capaces y porque las buenas personas solo eran unas pocas. Sabia el destino de cada una de las personas en el bar, y no eran menos afortunados que los de ella.
 Había dejado a Michael en mitad de la noche, y esta vez había usado un hechizo que lo adormeciese mas profundamente. Estar cerca de él no era bueno, despertaba en ella deseos de querer algo mas, de querer estar siempre con él y eso... Eso nunca era bueno. Le recordaba a Gabriel, y a... Cain. Porque si, puede que haya sentido algo por El Primer Traidor, pero era algo que nunca admitiría, ademas, él ahora la odiaba. Verán, lo único que hizo ella fue lo justo. La marca que le había puesto a Cain en el Purgatorio, fue a parar a la mano de Abel y Lilu, la sucubo. Esta marca evitaba que ella pudiera alimentarse de otras personas que no fueran ellos dos. Cain entendería que solo era atracción física, Abel que a pesar de que él estaba enamorado de ella, ella no lo quería. Y bueno no le importaba lo que le pase a Lilu. Cassy creía que había echo, o por lo menos tratado, de hacer era bueno. Les mostraría a sus dos viejos amigos la verdad de la situación. Pero claro, nunca ven el lado positivo, nunca creyeron que tal vez lo había echo para algo bueno en vez de porque supuestamente era una rencorosa porque la dejaron dormir trescientos años. No, ella nunca haría eso sin un motivo.
 Por eso mismo era que se sentía como lo peor que una vez había sido creado, la peor escoria. Sentía que se merecería las acusaciones, el modo que la ignoren, que la dejen sola que mas adelante vendría. Sentía que se merecía volver al infierno por segunda vez. Sin que nadie se acuerde de ella, seria lo mejor. Era capaz de encontrar lo suficientemente poderoso para que la haga olvidarse de todo y todos. Comenzar de nuevo.
 Pero entonces la imagen mental de cierto Arcángel le llego. Y eso solo logro hacerla reír por lo bajo, antes de comenzar a llorar sobre el mostrador, ocultando su cara entre sus brazos. Levanto el vaso con una mano y su pedido silencioso fue escuchado ya que sintió el vaso comenzar a pesar un poco. Levanto el rostro y bebió el liquido transparente de un trago. No podía rendirse, no podía dejarse dominar por su lado depresivo. No negaría lo que hizo, ya que no sentía culpa por haber cometido un simple error. Porque puede que haya echo las cosas mal, pero aun así no iba a disculparse porque creía que hizo las cosas bien. Y si ellos no lo veían de ese modo, estaba bien, no le importaba quedar sola con su dolor. Era mejor de ese modo, tal vez nunca debió haber echo amistad con ellos. 
 Pero las cosas pasan por algo, y se alegraba de haber conocido a un grupo de amigos sumamente importante para ella. Ella aun los amaba, a cada uno, pero... Ella ya no era alguien que pueda estar en compañía de otros, no era nadie. Y ellos se merecían a alguien mejor, alguien que no los amargue. Y le hubiera encantado que por lo menos vinieran a escucharla, a escuchar su versión de los echos. Su parte de la historia. Sabia que el único que vendría seria Uriel, pero él llegara tarde. Y a pesar de que este de acuerdo con ella, él no la vera como alguien buena nunca mas, no la querrá como una amiga otra vez. Ninguno de ellos.
 Y eso era lo peor que tenia que soportar, que era el echo de superar algo ella sola. Superar sus miedos, dolores, tristezas, todo sola. Porque por mas que Michael este, ya no confiaba en nadie, y no sabia si podría volver a depositar su corazón en las manos de alguien mas. Porque la tercera es la vencida, y esa era la ultima vez. Primero fueron sus dos grandes amigas, luego Gabriel y por ultimo... su viejo grupo de amigos. 
 Le consolaba el saber de que ellos seguirían unidos, seguirían contando el uno con el otro. No le importaba nada mas, que así sea. Que estén bien. Ella disfrutaría de su soledad, porque era una masoquista que le encantaba sufrir a su modo, de una forma solitaria.
-Porque el tiempo los una mas, y simplemente sean felices... Supongo que ese viaje a Las Vegas lo harán ustedes... Los quiero...
 Fue lo único que logro decir mientras volvía a tomar otro trago de lo que sea. El hombre que le serbia la miro raro. No sabia lo que eran Las Vegas porque era algo que aun no existía. Porque estaban en 1880 y aun no se fundaba. Pero sus amigos sabia de lo que hablaba, y eso solo le saco mas lagrimas.
 No había nadie para consolarla, y no sabia si eso era bueno o malo. Solo sabia que se sentía cada vez mas en el fondo del mar, mas en esa zona oscura donde nadie lograba llegar nunca, donde simplemente se ahogaba con sus propias palabras y era un lugar frió. 
 Era su propia cárcel, lo que se merecía. Recostó su cabeza sobre el mostrador, quedando casi dormida tras pensar en todo, simplemente todo.

1 comentario:

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