Hace mucho tiempo, existió la mejor de las
asesinas a sueldo. Era muy buena, y precisa a la hora de matar a quien tenía
como objetivo. Se rumoreaba que tenia un don que era el motivo por el cual
mataba, pero muchos otros decían también que todo eso era mentira. Como una
asesina a sueldo tendría el poder de saber quien moría y quien no? Para quien
mataría entonces? Dios? El diablo? Quien?
Pero luego de cierto tiempo, ella desapareció,
no se supo mas nada de la famosa asesina. Ni siquiera de su gente más cercana.
La katana que se cubría de sangre cada vez que mataba a alguien, dejo de
brillar de rojo carmesí.
Habían pasado más de seis años. Ella tenía un motivo muy importante por el cual
había dejado el trabajo como “Parca”. Su hermano más cercano había tenido un
hijo, y ella lo adoraba. Pero, la esposa de su hermano, Lisa, era alguien
detestable, no solo por su personalidad sino porque Mika había escuchado de su
propio sobrino como ella lo maltrataba. El pobre nene se había vuelto alguien
sumamente cerrado y con miedo continuo. Y Mika había decidido que no iba a
dejar que Lisa siga maltratando a John. Trato de hablar con ella pero Lisa
simplemente negó todo, pero luego amenazo la vida de John si era que Mika se
entrometía nuevamente.
Y Mika pensó en una opción, pero era una
decisión que no podía tomar porque no lo había visto. No había oído el habla de
La Muerte
diciéndole que podía matarla. Que ella debía morir. Pero aun así había tomado
la decisión de que era el camino que seguiría. Y la mato un día en que Lisa
había ido a encontrarse con su amante, había cortado los frenos del auto y
luego puso una especie de bomba que se activaba con el choque, fundiéndose
también en el acto sin dejar rastros o algo. John, a pesar de tener siete años,
no lloro por la muerte de su madre, se sentía culpable, pero no triste. Y Mika
no se arrepentía.
Ahora, seis años más tarde vivían en una
familia feliz. Claro, Mika era la que se encargaba de cuidar de su sobrino, ya
que su hermano se había casado una segunda vez y no parecía tener tiempo para
su hijo. Uno de los días en lo que lo estaba cuidando sintió algo. Habían
aparecido sombras en el parque que estaban, estas la rodearon y comenzaron a reír.
-Que?
Sintió arcadas, muy fuertes, no pudo contener
mas el vomito y lo dejo ir sobre el césped verde. Una vez que el vomito dejo de
salir, entre lagrimas, vio que entre los desechos que había dejado salir, habían
pequeños huesos. Esto le pareció raro, muchísimo. Entonces tomo uno de estos
entre los dedos y noto que decía: “John”. Las sombras rieron más fuertes.
-Ahora
tendrás que matarlo…
-Al niño
que más quieres…
-La muerte
lo llama jajaja
Todas hablaban de un modo chillón, e
irritante. Esto era tan raro. La
Muerte nunca le diría de ese modo que matara a alguien.
Siempre susurro el nombre de quien debía matar. Siempre había sido un susurro
mientras dormía, siempre. Este no era obra de él.
Luego de esa escena fue a buscar a su sobrino
y volvieron a su casa. Cuando llegaron había recordado que su hermano y cuñada
preparaban una fiesta sorpresa para él. Por suerte habían llegado a tiempo y
John pudo distraerse con algo más. Mika se fue al patio a hablar con uno de sus
viejos amigos.
-Mike!
Escucha…
-Mika? Eres
tu? Hace muchísimo tiempo que no se sabia nada de ti, como estas??
-Mike, por
favor! Eso no importa ahora… Muerte te dijo algún nombre últimamente? Hoy
precisamente?
Resulta que Mike era otro asesino a sueldo.
Otra Parca como ella. Por alguna extraña razón la mayoría de las Parcas tenían
un nombre que empezaban con M. Y Mike era una de las más importantes, el jefe
de su zona. Fue el jefe de Mika hace mucho tiempo, él se encargaba de llevar
una lista con los nombres de quienes morían en su región.
-No, el
gran jefe nunca hablo conmigo hoy, por que? Pasa algo?
-Necesito que
nos veamos, dentro de media hora, algo no anda bien…
-Esta bien,
en la vieja guarida, de acuerdo?
-Si, Mike…
Necesito que traigas a… Al resto de La Inquisición.
-Woow algo
raro pasa entonces, algo groso… Muy bien, nos vemos… Capitana.
Si, también ella fue la Capitana de su grupo. Fue
la que estaba a cargo si Mike no podía estarlo. Y si, su grupo se llamaba La Inquisición. Y
hoy volvía a verlos después de doce años.
El antiguo lugar de reunión era en un sótano
abandonado de una vieja iglesia. Era un lugar amplio que gracias a un truco de
espejos estaba completamente iluminado. El lugar había sido abandonado hace
bastante, todos tenían cosas mas importantes que hacer que estar en ese lugar.
O mejor dicho, tenían el suficiente dinero como para construir guaridas mejores
y más equipadas. Cuando llego solo estaba Mike. Él era un tipo grande, pero no
solo por la edad, sino por la estructura física. Tenia arrugas pero aun así
parecía de unos cuarenta en vez de los cincuenta que tenia. Su, antes, largo
pelo blanco había sido cortado de un modo mas corto. Apenas estuvo lo
suficiente cerca él la abrazo. Era bueno ver a su viejo compañero.
-Pequeña
Miko! Tanto tiempo… Como estas? Tu familia?
-Estoy
bien, ellos lo están…Cuanto tardaran en llegar los demás?- Pregunto sin rodeos.
Esta bien que extrañaba a sus viejos amigos. Pero no tenía tiempo. Si era una
verdadera llamada del gran jefe la que recibió, tenia menos de veinte horas
para matar a quien estaba marcado.
-Supongo
que es algo baste malo lo que te esta sucediendo, para que no me hayas
corregido con respecto a tu nombre… Ellos ya van a aparecer, no te preocupes.
Ahí están! Muchachos!
De a poco fueron llegando su antiguo grupo. Por
alguna extraña razón eran todos hombres. Ella era la única mujer en ese lugar. En
total eran siete. Michael, Max, Mateo, Marcos, Mayuri, Mike y ella. Todos les
sonrieron a la vez, cada uno estaba vestidos como cuando tenían un trabajo
entre manos. Pero ella estaba por confesar algo que a ninguno les gustaría.
Inclino la cabeza en modo de saludo y los guió a la mesa ovalada que era el
lugar donde discutían los modos de matar a alguien.
-Que pasa
jefa? Hay alguien molestándote o algo? Mejor dicho, a quien quieres que matemos?- Pregunto Max. El cómico del grupo.
-Sabes que
si se meten contigo lo único que tienes que hacer es avisarnos- Esta vez fue
Mateo, el mas serio junto con Marcos, el cual asintió en modo de aceptación.
-Muchachos,
por favor, Miko tiene cosas que decir…- Michael trato de calmar a sus amigos.
-Que sea
rápido, tengo venenos con los que experimentar- Todos miraron a Mayuri, el cual
solo rodó los ojos-… No me malinterpreten, la quiero también, pero soy sincero.
-Vera- Mika
se coloco frente a ellos antes de darles la espalda. Apretó los labios-… Mate a
alguien…
-Y? Cuando no
lo hiciste? Es nuestro trabajo- Trato de tranquilizarla Mike.
-No es solo
eso! Mate a alguien que no debía morir aun!
Todos la miraron, incluso Mayuri que había estado distraído viendo su celular. Primero mostraron el shock, y luego las
dudas.
-Que!? A
quien!?- Mike, fue el primero hablar.
-Por que lo
hiciste?- Mateo y Marcos hablaron a la vez. Olvide mencionar que ambos eran
hermanos, gemelos.
-Estas
loca!?- Max había articulado con las manos y todo.
-Espero
hayas tenido un buen motivo…- Mayuri fue quien se lo tomo tranquilamente.
Bueno, él era el loco del grupo.
-Podrías
decirnos el motivo?- Michael pidió tranquilo, aunque claramente no era una
situación que le gustara.
-A Lisa.
Fue hace seis años. Tuve que hacerlo! Había amenazado con que mataría a John si
la seguía molestando con llamar a la policía por sus maltratos con el niño. No
pude soportarlo!
-Bien, eso
explica el “accidente”- Dijo Mike. Por ahora las cosas iban bien-. Pero por que
vienes a decirnos esto ahora? Algo más tuvo que pasar.
-Hoy,
estaba con John en el parque… Unas sombras me rodearon y… Vomite. No solo eso.
Entre lo que vomite habían pequeños huesos, los cuales tenían el nombre de
John. Las sombras comenzaron a reír y a decir que era la hora de que lo mate.
Pero eso es imposible! No era la
Muerte quien me hablo! Eran espíritus.
-Muy bien…
esto es raro…- Mayuri miro a su compañera preocupado.
-Me lo
dices a mi? Si llega a ser de verdad, si llega a ser una llamada de La Muerte … Tendrán que matarme
para llegar a él…- Mika amenazo.
-Mika,
tranquilízate. No creo que sea un mensaje verdadero de La Muerte. Además , nunca habría
involucrado a espíritus… Mayuri…- Michael miro al científico.
-Enseguida…-
Este tomo su celular y comenzó a llamar a alguien.
-Mateo,
Marcos y Max… Ustedes encárguense de vigilar la casa del hermano de Mika. Mike,
Mika y yo estaremos dentro de su casa. De acuerdo?- Mika asintió extrañada.
Pero los demás acataron las órdenes sin problemas. Mayuri en ese momento termino
de hablar por teléfono.
-Bien, un
amigo me dijo que detecto una actividad sobrenatural en esta zona hace algunas
horas. Su hermana, que es vidente, le dijo que había un espíritu en particular
que estaba manipulando a alguien para matar a una Parca y un niño. Eso es todo
lo que sabe. Supongo que Mika es la
Parca y el niño es John.
-Gracias…-
Michael le agradeció. Mayuri solo un gesto positivo-. Ahora necesito que te
encargues de algo para atrapar a este ser. Supongo que necesitaremos nuestras
armas de hierro, no solo eso, las balas tendrán que serlo también. Estamos de
acuerdo?
Todos se pararon y pusieron sus manos juntas
en el centro. Eran tipos de unos veintisiete, casi treinta, pero tenían un
espíritu de chicos jóvenes. Mike también se unió a ellos, y luego todos la
miraron. Mika sonrío y también se unió a La Inquisición.
-Estamos de
acuerdo!- Dijeron a la vez a todos.
*-*-*-*-*
El cumpleaños de John seguía en curso cuando
estuvieron de vuelta nuevamente. Esta vez estaba con Mike y Michael. John fue a
ella y la abrazo. Mika le devolvió el abrazo.
-Mi-chan! Pensé
que no volverías!- Se quejo él.
-Como no
voy a volver? Es tu cumpleaños…- John no la soltaba aun-. Que pasa?
-Mama volvió…
Ella dice que volverá a tenerme para ella, que volverá a… tocar…
-Que?- Mika
miro a sus amigos. La cara de ambos quedaron en shock. Mika se arrodillo para
estar a la altura donde John pudiera verle la cara-. Escucha, John, la tía Mika
no va a permitir que eso suceda, si? Lo prometo…
Le mostró el dedo meñique y su sobrino, mas
calmado, sonrío. Él entrelazo su propio meñique con el de ella.
-Te creo
tía!- Y con eso John se fue a seguir jugando con sus amigos.
-Esto es
malo Miko… Suerte que llame a mi hermana… Ella ayudara a proteger esta casa en
un sentido espiritual.
-Gracias
Mike…- Miko no se contuvo y lo abrazo. Unos minutos después abrazo a Michael
también-. A ti también Michael…
-No hay problema
jefa…
Mika se separo de él y les dijo que iba a buscar
su katana al desván de la casa. Cuando llego por fin arriba, encontró su katana
detrás de unas cajas. En realidad, no era una katana común. Ni siquiera sabía si
era una espada. Estaba personalizada de un modo raro. Ya que estaba unida a un arma
de franco tirador calibre 50 donde tendría que estar la mira. La cual, a la vez,
podía convertirse en dos pistolas con una fuerte potencia. No recordaba muy bien
como la obtuvo o algo parecido. Ni siquiera sabía como sabia manejarla. Estaba por
salir del desván cuando algo llamo su atención. En una de las paredes había una
especie de portal negro. En cuanto se acerco más, sintió algo en su espalda. Se
dio la vuelta apuntando ya su arma. Pero solo se encontró con Mike y una mujer de
unos treinta.
-Tranquila,
primor… Solo somos amigos…- Mike levanto las manos.
-No me asusten
asi!- Mika dejo de apuntarles.
-No has
cambiado en nada Mika… sigues siendo una loca…
Una voz rara salio de la chica al lado de
Mike. Enseguida saco un arma y le disparo a Mika dos veces. Mike quiso
intervenir pero no podía moverse.
-Maria! Que
haces?
-Tu tierna
hermana no esta en casa Mike, solo estoy yo…
-Lisa…-
Mika tosió sangre.
-Nos
volvemos a ver, perra…
-No voy a
permitir que te lleves a John, nunca…
Mika se levanto y saco su katana del arma más
grande. Sabía que el portal que había visto antes tenía que ver con toda esa
locura. Se corto la mano y lanzo la sangre a través del portal. Su sangre era
algo sumamente poderosa, y peligrosa. Ya que era sangre de muerto, algo que la
volvía venenosa para la mayoría de los seres sobrenaturales. La hermana de Mike
cayo al suelo inconsciente. Mientras una nube negra salía de su boca e iba tras
ella. En ese momento apareció Mayuri quien tiro un tarro de donde salía un humo
blanco. La nube negra comenzó a desvanecerse, hasta no quedar nada. Mika igual
volvió a caer al suelo. La sangre salía a borbotones de su estomago y pecho.
Mayuri, Michael y Mike la rodearon. El científico trato de parar la sangre. Los
vio decir algo, pero no lograba escucharlos. Al final solo vio todo negro.
*-*-*-*-*
Mika despertó en el hospital. Su sobrino
estaba sosteniendo su mano fuertemente. Mike dormía en uno de los sofás que había
en el cuarto. Michael también, junto con los demás. No sabía como hacían para
dormir en esa posición. Entonces escucho pasos, le pareció raro porque era un
ruido que se destacaba de todo el ruido fuerte. Un hombre mayor entro a su
habitación. Llevaba un bastón y un abrigo largo y negro, era lo que mas se
destacaba. Supo quien era sin siquiera mirarlo. Trato de hablar, pero el le
indico que no lo haga. Se sentó del lado contrario de donde estaba su sobrino.
-Mucho
gusto en verte en persona Mika. Veo que mis queridos hijos están bien…- Miro
alrededor del cuarto-. Solo vine a decirte unas cuantas cosas, nada grave de
verdad. Veras, el que Lisa muriera por tu mano, era algo que tenía que pasar.
El nombre de Lisa aparecía en La
Lista De Muerte. Nada más que no era necesario que lo
supieras. Quiero que sepas que lamento que su espíritu te atacara, me deja
tranquilo saber que Mayuri encontró un método de hacerla desaparecer por fin.
Aunque no lo creas eres una de mis hijas mas queridas. Sigue cuidando de John,
tiene un buen futuro- Se paro y beso la frente de Mika-. Nos vemos, hija.
Y enseguida desapareció, dejándolos a todos
dormir tranquilos. Lagrimas de tranquilidad rodaron por sus mejillas, miro a sus
amigos. Todos la estaban mirándola con una sonrisa, supo entonces que habían visto
a su padre también. Ella sonrío, y volvió a dormirse. Por fin sabia que estaría
tranquila, por ahora.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario