martes, 26 de agosto de 2014

Un sueño que tuve...

 Hace mucho tiempo, existió la mejor de las asesinas a sueldo. Era muy buena, y precisa a la hora de matar a quien tenía como objetivo. Se rumoreaba que tenia un don que era el motivo por el cual mataba, pero muchos otros decían también que todo eso era mentira. Como una asesina a sueldo tendría el poder de saber quien moría y quien no? Para quien mataría entonces? Dios? El diablo? Quien?
 Pero luego de cierto tiempo, ella desapareció, no se supo mas nada de la famosa asesina. Ni siquiera de su gente más cercana. La katana que se cubría de sangre cada vez que mataba a alguien, dejo de brillar de rojo carmesí.

 Habían pasado más de seis años.  Ella  tenía un motivo muy importante por el cual había dejado el trabajo como “Parca”. Su hermano más cercano había tenido un hijo, y ella lo adoraba. Pero, la esposa de su hermano, Lisa, era alguien detestable, no solo por su personalidad sino porque Mika había escuchado de su propio sobrino como ella lo maltrataba. El pobre nene se había vuelto alguien sumamente cerrado y con miedo continuo. Y Mika había decidido que no iba a dejar que Lisa siga maltratando a John. Trato de hablar con ella pero Lisa simplemente negó todo, pero luego amenazo la vida de John si era que Mika se entrometía nuevamente.
 Y Mika pensó en una opción, pero era una decisión que no podía tomar porque no lo había visto. No había oído el habla de La Muerte diciéndole que podía matarla. Que ella debía morir. Pero aun así había tomado la decisión de que era el camino que seguiría. Y la mato un día en que Lisa había ido a encontrarse con su amante, había cortado los frenos del auto y luego puso una especie de bomba que se activaba con el choque, fundiéndose también en el acto sin dejar rastros o algo. John, a pesar de tener siete años, no lloro por la muerte de su madre, se sentía culpable, pero no triste. Y Mika no se arrepentía.

 Ahora, seis años más tarde vivían en una familia feliz. Claro, Mika era la que se encargaba de cuidar de su sobrino, ya que su hermano se había casado una segunda vez y no parecía tener tiempo para su hijo. Uno de los días en lo que lo estaba cuidando sintió algo. Habían aparecido sombras en el parque que estaban, estas la rodearon y comenzaron a reír.

-Que?

 Sintió arcadas, muy fuertes, no pudo contener mas el vomito y lo dejo ir sobre el césped verde. Una vez que el vomito dejo de salir, entre lagrimas, vio que entre los desechos que había dejado salir, habían pequeños huesos. Esto le pareció raro, muchísimo. Entonces tomo uno de estos entre los dedos y noto que decía: “John”. Las sombras rieron más fuertes.

-Ahora tendrás que matarlo…
-Al niño que más quieres…
-La muerte lo llama jajaja

 Todas hablaban de un modo chillón, e irritante. Esto era tan raro. La Muerte nunca le diría de ese modo que matara a alguien. Siempre susurro el nombre de quien debía matar. Siempre había sido un susurro mientras dormía, siempre. Este no era obra de él.
 Luego de esa escena fue a buscar a su sobrino y volvieron a su casa. Cuando llegaron había recordado que su hermano y cuñada preparaban una fiesta sorpresa para él. Por suerte habían llegado a tiempo y John pudo distraerse con algo más. Mika se fue al patio a hablar con uno de sus viejos amigos.

-Mike! Escucha…
-Mika? Eres tu? Hace muchísimo tiempo que no se sabia nada de ti, como estas??
-Mike, por favor! Eso no importa ahora… Muerte te dijo algún nombre últimamente? Hoy precisamente?

 Resulta que Mike era otro asesino a sueldo. Otra Parca como ella. Por alguna extraña razón la mayoría de las Parcas tenían un nombre que empezaban con M. Y Mike era una de las más importantes, el jefe de su zona. Fue el jefe de Mika hace mucho tiempo, él se encargaba de llevar una lista con los nombres de quienes morían en su región.

-No, el gran jefe nunca hablo conmigo hoy, por que? Pasa algo?
-Necesito que nos veamos, dentro de media hora, algo no anda bien…
-Esta bien, en la vieja guarida, de acuerdo?
-Si, Mike… Necesito que traigas a… Al resto de La Inquisición.
-Woow algo raro pasa entonces, algo groso… Muy bien, nos vemos… Capitana.

 Si, también ella fue la Capitana de su grupo. Fue la que estaba a cargo si Mike no podía estarlo. Y si, su grupo se llamaba La Inquisición. Y hoy volvía a verlos después de doce años.
 El antiguo lugar de reunión era en un sótano abandonado de una vieja iglesia. Era un lugar amplio que gracias a un truco de espejos estaba completamente iluminado. El lugar había sido abandonado hace bastante, todos tenían cosas mas importantes que hacer que estar en ese lugar. O mejor dicho, tenían el suficiente dinero como para construir guaridas mejores y más equipadas. Cuando llego solo estaba Mike. Él era un tipo grande, pero no solo por la edad, sino por la estructura física. Tenia arrugas pero aun así parecía de unos cuarenta en vez de los cincuenta que tenia. Su, antes, largo pelo blanco había sido cortado de un modo mas corto. Apenas estuvo lo suficiente cerca él la abrazo. Era bueno ver a su viejo compañero.

-Pequeña Miko! Tanto tiempo… Como estas? Tu familia?
-Estoy bien, ellos lo están…Cuanto tardaran en llegar los demás?- Pregunto sin rodeos. Esta bien que extrañaba a sus viejos amigos. Pero no tenía tiempo. Si era una verdadera llamada del gran jefe la que recibió, tenia menos de veinte horas para matar a quien estaba marcado.
-Supongo que es algo baste malo lo que te esta sucediendo, para que no me hayas corregido con respecto a tu nombre… Ellos ya van a aparecer, no te preocupes. Ahí están! Muchachos!

 De a poco fueron llegando su antiguo grupo. Por alguna extraña razón eran todos hombres. Ella era la única mujer en ese lugar. En total eran siete. Michael, Max, Mateo, Marcos, Mayuri, Mike y ella. Todos les sonrieron a la vez, cada uno estaba vestidos como cuando tenían un trabajo entre manos. Pero ella estaba por confesar algo que a ninguno les gustaría. Inclino la cabeza en modo de saludo y los guió a la mesa ovalada que era el lugar donde discutían los modos de matar a alguien.

-Que pasa jefa? Hay alguien molestándote o algo? Mejor dicho, a quien quieres que matemos?- Pregunto Max. El cómico del grupo.
-Sabes que si se meten contigo lo único que tienes que hacer es avisarnos- Esta vez fue Mateo, el mas serio junto con Marcos, el cual asintió en modo de aceptación.
-Muchachos, por favor, Miko tiene cosas que decir…- Michael trato de calmar a sus amigos.
-Que sea rápido, tengo venenos con los que experimentar- Todos miraron a Mayuri, el cual solo rodó los ojos-… No me malinterpreten, la quiero también, pero soy sincero.
-Vera- Mika se coloco frente a ellos antes de darles la espalda. Apretó los labios-… Mate a alguien…
-Y? Cuando no lo hiciste? Es nuestro trabajo- Trato de tranquilizarla Mike.
-No es solo eso! Mate a alguien que no debía morir aun!

 Todos la miraron, incluso Mayuri que había estado distraído viendo su celular. Primero mostraron el shock, y luego las dudas.

-Que!? A quien!?- Mike, fue el primero hablar.
-Por que lo hiciste?- Mateo y Marcos hablaron a la vez. Olvide mencionar que ambos eran hermanos, gemelos.
-Estas loca!?- Max había articulado con las manos y todo.
-Espero hayas tenido un buen motivo…- Mayuri fue quien se lo tomo tranquilamente. Bueno, él era el loco del grupo.
-Podrías decirnos el motivo?- Michael pidió tranquilo, aunque claramente no era una situación que le gustara.
-A Lisa. Fue hace seis años. Tuve que hacerlo! Había amenazado con que mataría a John si la seguía molestando con llamar a la policía por sus maltratos con el niño. No pude soportarlo!
-Bien, eso explica el “accidente”- Dijo Mike. Por ahora las cosas iban bien-. Pero por que vienes a decirnos esto ahora? Algo más tuvo que pasar.
-Hoy, estaba con John en el parque… Unas sombras me rodearon y… Vomite. No solo eso. Entre lo que vomite habían pequeños huesos, los cuales tenían el nombre de John. Las sombras comenzaron a reír y a decir que era la hora de que lo mate. Pero eso es imposible! No era la Muerte quien me hablo! Eran espíritus.
-Muy bien… esto es raro…- Mayuri miro a su compañera preocupado.
-Me lo dices a mi? Si llega a ser de verdad, si llega a ser una llamada de La Muerte… Tendrán que matarme para llegar a él…- Mika amenazo.
-Mika, tranquilízate. No creo que sea un mensaje verdadero de La Muerte. Además, nunca habría involucrado a espíritus… Mayuri…- Michael miro al científico.
-Enseguida…- Este tomo su celular y comenzó a llamar a alguien.
-Mateo, Marcos y Max… Ustedes encárguense de vigilar la casa del hermano de Mika. Mike, Mika y yo estaremos dentro de su casa. De acuerdo?- Mika asintió extrañada. Pero los demás acataron las órdenes sin problemas. Mayuri en ese momento termino de hablar por teléfono.
-Bien, un amigo me dijo que detecto una actividad sobrenatural en esta zona hace algunas horas. Su hermana, que es vidente, le dijo que había un espíritu en particular que estaba manipulando a alguien para matar a una Parca y un niño. Eso es todo lo que sabe. Supongo que Mika es la Parca y el niño es John.
-Gracias…- Michael le agradeció. Mayuri solo un gesto positivo-. Ahora necesito que te encargues de algo para atrapar a este ser. Supongo que necesitaremos nuestras armas de hierro, no solo eso, las balas tendrán que serlo también. Estamos de acuerdo?

 Todos se pararon y pusieron sus manos juntas en el centro. Eran tipos de unos veintisiete, casi treinta, pero tenían un espíritu de chicos jóvenes. Mike también se unió a ellos, y luego todos la miraron. Mika sonrío y también se unió a La Inquisición.

-Estamos de acuerdo!- Dijeron a la vez a todos.

*-*-*-*-*

 El cumpleaños de John seguía en curso cuando estuvieron de vuelta nuevamente. Esta vez estaba con Mike y Michael. John fue a ella y la abrazo. Mika le devolvió el abrazo.

-Mi-chan! Pensé que no volverías!- Se quejo él.
-Como no voy a volver? Es tu cumpleaños…- John no la soltaba aun-. Que pasa?
-Mama volvió… Ella dice que volverá a tenerme para ella, que volverá a… tocar…
-Que?- Mika miro a sus amigos. La cara de ambos quedaron en shock. Mika se arrodillo para estar a la altura donde John pudiera verle la cara-. Escucha, John, la tía Mika no va a permitir que eso suceda, si? Lo prometo…

 Le mostró el dedo meñique y su sobrino, mas calmado, sonrío. Él entrelazo su propio meñique con el de ella.

-Te creo tía!- Y con eso John se fue a seguir jugando con sus amigos.
-Esto es malo Miko… Suerte que llame a mi hermana… Ella ayudara a proteger esta casa en un sentido espiritual.
-Gracias Mike…- Miko no se contuvo y lo abrazo. Unos minutos después abrazo a Michael también-. A ti también Michael…
-No hay problema jefa…

 Mika se separo de él y les dijo que iba a buscar su katana al desván de la casa. Cuando llego por fin arriba, encontró su katana detrás de unas cajas. En realidad, no era una katana común. Ni siquiera sabía si era una espada. Estaba personalizada de un modo raro. Ya que estaba unida a un arma de franco tirador calibre 50 donde tendría que estar la mira. La cual, a la vez, podía convertirse en dos pistolas con una fuerte potencia. No recordaba muy bien como la obtuvo o algo parecido. Ni siquiera sabía como sabia manejarla. Estaba por salir del desván cuando algo llamo su atención. En una de las paredes había una especie de portal negro. En cuanto se acerco más, sintió algo en su espalda. Se dio la vuelta apuntando ya su arma. Pero solo se encontró con Mike y una mujer de unos treinta.

-Tranquila, primor… Solo somos amigos…- Mike levanto las manos.
-No me asusten asi!- Mika dejo de apuntarles. 
-No has cambiado en nada Mika… sigues siendo una loca…

 Una voz rara salio de la chica al lado de Mike. Enseguida saco un arma y le disparo a Mika dos veces. Mike quiso intervenir pero no podía moverse.

-Maria! Que haces?
-Tu tierna hermana no esta en casa Mike, solo estoy yo…
-Lisa…- Mika tosió sangre.
-Nos volvemos a ver, perra…
-No voy a permitir que te lleves a John, nunca…

 Mika se levanto y saco su katana del arma más grande. Sabía que el portal que había visto antes tenía que ver con toda esa locura. Se corto la mano y lanzo la sangre a través del portal. Su sangre era algo sumamente poderosa, y peligrosa. Ya que era sangre de muerto, algo que la volvía venenosa para la mayoría de los seres sobrenaturales. La hermana de Mike cayo al suelo inconsciente. Mientras una nube negra salía de su boca e iba tras ella. En ese momento apareció Mayuri quien tiro un tarro de donde salía un humo blanco. La nube negra comenzó a desvanecerse, hasta no quedar nada. Mika igual volvió a caer al suelo. La sangre salía a borbotones de su estomago y pecho. Mayuri, Michael y Mike la rodearon. El científico trato de parar la sangre. Los vio decir algo, pero no lograba escucharlos. Al final solo vio todo negro.

*-*-*-*-*

 Mika despertó en el hospital. Su sobrino estaba sosteniendo su mano fuertemente. Mike dormía en uno de los sofás que había en el cuarto. Michael también, junto con los demás. No sabía como hacían para dormir en esa posición. Entonces escucho pasos, le pareció raro porque era un ruido que se destacaba de todo el ruido fuerte. Un hombre mayor entro a su habitación. Llevaba un bastón y un abrigo largo y negro, era lo que mas se destacaba. Supo quien era sin siquiera mirarlo. Trato de hablar, pero el le indico que no lo haga. Se sentó del lado contrario de donde estaba su sobrino.

-Mucho gusto en verte en persona Mika. Veo que mis queridos hijos están bien…- Miro alrededor del cuarto-. Solo vine a decirte unas cuantas cosas, nada grave de verdad. Veras, el que Lisa muriera por tu mano, era algo que tenía que pasar. El nombre de Lisa aparecía en La Lista De Muerte. Nada más que no era necesario que lo supieras. Quiero que sepas que lamento que su espíritu te atacara, me deja tranquilo saber que Mayuri encontró un método de hacerla desaparecer por fin. Aunque no lo creas eres una de mis hijas mas queridas. Sigue cuidando de John, tiene un buen futuro- Se paro y beso la frente de Mika-. Nos vemos, hija.

 Y enseguida desapareció, dejándolos a todos dormir tranquilos. Lagrimas de tranquilidad rodaron por sus mejillas, miro a sus amigos. Todos la estaban mirándola con una sonrisa, supo entonces que habían visto a su padre también. Ella sonrío, y volvió a dormirse. Por fin sabia que estaría tranquila, por ahora.

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