lunes, 25 de agosto de 2014

Parte III: Mal Presagio - Cap. 1

 Habían pasado varios años, desde lo que paso con Cain. Y bueno, si uno cuenta lo del bar, tiene que saber que Cassy tiene la tendencia de volver en el tiempo cuando quiere estar sola y no ser encontrada. Es mas fácil de ese modo ocultar su paradero. No había vuelto a saber nada de Michael, ya que aun ahora, en el día presente, ocultaba su presencia. Lo mismo con su antiguo grupo de amigos. Al único que le había dado permiso de visitarla era a Uriel, solamente porque la visiones que había tenido mientras bebía le había dicho que debía hablar con él. Era algo que se tenia que cumplir.
 Pero volvía al inicio de todo, o mejor dicho, al intento de re-comienzo que trataba tener. Ahora vivía en la gran ciudad y tenia su propia casa estilo victoriana. Gracias a sus poderes era capaz de pasar como una persona normal, un ser humano normal. Tenia un trabajo de medio-tiempo en una tienda de antigüedades, y en su tiempo libre ayudaba a la policía resolviendo algunos casos sin resolver. Si, un poco irreal, pero a los seres sobrenaturales suelen pasar esas cosas. Lo que mas la tenia preocupada era el caso de unos niños desaparecidos, no solamente eso. Hace un par de meses había comenzado a notar algo raro con ella. Al principio eran pequeños detalles, pequeñas cosas sin importancia. Primero fue su sentido de saber. De saber todo de todas las personas que la rodeaban, de apoco comenzaban a desperecer los recuerdos mas viejos, apenas se acordaba algo concreto de lo cual sacar mas información. Su cabeza comenzaba a doler cada vez que trataba de recordar echos importantes, cualquier cosa importante. Supuso que podría ser culpa de haber estado dormida por tanto tiempo.
 Pero luego no sabia donde localizar cierta persona o cosa, y eso la estaba preocupando. Porque también sentía que comenzaba a perder fuerza en su magia. Tenia miedo. Si seguía así tendría que ir a visitar a La Triada de la Vida. Y no le gustaba eso.
 Estaba pensando en eso mientras leía un archivo de la policía y se preparaba café. Eran las diez de la mañana de un día domingo, la noche pasada recuerda que se durmió a las doce luego de terminar de leer unos libros sobre magia antigua. Creia que encontraría algo que le dijera que le estaba pasando, tenia una leve sospecha, pero no quería creer en esa duda. Estaba tan distraída pensado en eso que cuando tocaron timbre atendió sin fijarse quien era. Mala idea. Porque cuando abrió la puerta, trato de cerrarla enseguida.
 Pero Michael lo evito empujando fuerte. Cassy trato de bloquearlo con un hechizo pero no funciono, porque pareció que este se desvanecía antes de llegar a él. Se quedo pasmada tratando de asumir lo que paso, pero era imposible. Su minuto de titubeo hizo que Michael logre aparecer frente a ella y casi la atrape. Por instinto se dio la media vuelta y quiso correr pero Michael la atrapo por la cintura. La alzo sobre sus pies, cargándola como si fuera una niña pequeña.

-N-no Michael, suéltame!

 Él ni se inmuto y la llevo escaleras arriba. Como supo donde era su cuarto, no sabia. Apenas entro, se acerco a la cama y la tiro encima de esta. Él se coloco encima impidiéndole irse. No era la posición mas conveniente para charlar, si quería charlar, claro. Michael solo la miro, con sus ojos verdes penetrando su alma. Cassy miro hacia otro lado, evitando el contacto visual. No iba a disculparse, claro que no lo haría. Ella hacia lo que quería sin importar lo que piensen los demás, estaba en todo su derecho de si quería irse y desaparecer. Lo había echo antes y si era necesario lo haría las veces que quisiera. Por lo que cerro sus labios sin decir nada, sin emitir alguna queja o algo. Michael se cansaría en algún momento y la dejaría.
 Pero él solo cayo sobre ella, quitandole el aire por unos momentos porque fue improvisto. Michael hundió su rostro en el hueco del cuello de ella, pareció tomar una gran cantidad de aire y luego lo expulso. Como pudo metió sus manos debajo de Cassy y la abrazo mas fuertemente contra su cuerpo. Ella no supo que hacer, estaba muy sorprendida. Supuso que el que pasaran mas de treinta años de verdad le afecto, eso le provoco una sensación de culpa. Trato de hacerle sentir tranquilidad, pero sus poderes volvieron a fallar. Intento con mas fuerza, lograndolo por fin. Michael solo la abrazo mas fuerte, no se movió nada mas que eso. Llevo sus manos a la espalda de él acariciándolo, también su pelo que ahora estaba un poco mas largo.
 No supo en que momento él se durmió, pero así lo hizo. Aunque por mas que intento zafarse del abrazo del arcángel no pudo. Pensó en el agua que había dejado calentándose en la cocina, suspirando, imagino que la llave del gas se cerraba. Su instinto le dijo que lo había logrado. De verdad lo esperaba porque, su instinto también le decía que algo malo iba a pasar. No sabia si para ella o para alguien mas. O si para muchas personas, pensó en los niños desaparecidos. Su cabeza comenzó a doler enseguida.
 Cosas malas iban a suceder, pero no podía ver el futuro, el presente o el pasado de lo que sea para sacar un indicio. Sus poderes estaban desapareciendo. Suspiro, y miro la cara de Michael mientras dormía, no quería perderle él. Si las cosas irían mal, que lo sea con el mundo exterior, no entre ellos. Suspiro nuevamente y se durmió otra vez entre el calor de el jefe del ejercito de Dios.

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