lunes, 18 de agosto de 2014

Parte II: Cicatrices - Cap. 3

Cuando logro despertar su cuerpo le dolía muchísimo. Estaba acostada de costado, entre flores y pasto muy verde. Había mucho sol, lo que hizo que sus ojos dolieran. De su espalda sentía un dolor punzante, ademas de algo espeso que parecía comenzar a correr por sus venas. "Veneno...?" Sabia que sus poderes ya no funcionaban, ya que si fuera de ese modo, en el momento que se despertó, sabría donde estaba. Cassy se quedo sentada viendo las mariposas y abejas volar. Hace tiempo que no veía una vista tan tranquilizadora y hermosa. Le recordó viejos momentos, lindos momentos. Ella sabia que el ser humano tenia una tendencia a recordar siempre lo malo, por ese motivo ella trataba de verle el lado bueno a todo. Trataba. 
 Claro, ese momento no era uno de los buenos, ya que un hormigueo comenzó en sus dedos, yendo hacia arriba, a sus brazos. De a poco pero era un indicio de que, efectivamente, era veneno lo que corría por sus venas. En ese momento comenzó a toser mas y mas fuerte, escupiendo sangre muy oscura. Una sombra le tapo desde arriba, al levantar la vista distinguió una armadura dorada.
-Michael...?- Dijo como pudo, su garganta picaba.
 El nombrado se arrodillo a su lado y la miro de cerca. Parecía estudiar si era ella o no, algo no le convencía.
-He tenido tiempos mejores, ángel, lo se...- Le contesto, y se le quedo viendo.
-No pareces tu, Cassandra. Es como si... Te hubieras dejado estar...
-Ciertamente es algo que hice, no se por cuanto tiempo, pero así fue...-Volvió a toser.
-Estas bien?- Pregunto preocupado el Arcángel.
-La... la daga que me apuñalo tenia veneno. Tus hombres tienen suerte, logre enviarlos a un lugar seguro antes de que salgan heridos...
 Michael se le quedo viendo, había algo raro en ella. Aparte del echo de que su largo pelo marrón, que siempre parecía deslumbrar, ahora era un caos. Su piel, por debajo de esa mugre que tenia encima, era mas pálida de lo normal. Sus ropas estaban completamente en jirones, se sorprendía que aun la tuviera puesta y tapara las partes importantes. Pero lo que mas demostraba que algo ya no era como antes en Cassy, era la mirada triste que tenia en sus ojos. Claro, solo se notaba cuando ella bajaba la guardia. Ese era uno de esos momentos, ya que estaba viendo las libélulas que volaban cerca, junto con los pájaros mas arriba del cielo. 
-Gracias...- Fue lo único que logro decirle, luego se sentó a su lado, aun observándola. Ella tenia la mirada perdida, parecía pensar en muchas cosas, y a la vez en nada.
-Michael... podrías ser sincero conmigo?...-Cassy pregunto en un susurro, no lo miro o algo. 
-Que sucede...?
-Cuanto... cuanto tiempo llevo fuera..?
 Era una pregunta importante para ella, lo sabia. Michael pensaba que Cain se lo había dicho, pero si se lo estaba preguntando, a él, alguien con quien nunca tuvo trato alguno, quería decir que ya no sabia en quien confiar, o no tenia a nadie mas. El ángel del Señor suspiro, quería golpear a alguien. No sabia como se lo tomaría, mas sabiendo que fue un tiempo largo.
-Trescientos años, Cassy...
 Lo susurro. Pero aun así ella lo escucho, lo supo porque el aire a su alrededor tomo mucha mas potencia, y el pasto antes verde, se seco enseguida. No pensó que recuperaría sus poderes tan pronto, pero así fue. Supuso que era por las fuertes emociones que provoco en ella saber que estuvo todo ese tiempo sola, vaya a saber uno donde.
-Gracias...-Ella susurro aun mas bajo de lo que él había dicho. Michael la miro, aun tenia la vista perdida en la nada, pero una lagrima de color roja, casi negra, se había resbalado por su mejilla-. Dime... como esta Gabriel? 
-Esta bien, en esta vida también le esta yendo bien...- Era verdad, desde que Cassy los había unido, a Gabriel y su hija, las cosas eran mejores para ellos. Eso le hizo preguntarse porque La Bruja lo ayudaba tanto al ex-ángel. Así que solo pregunto-. Por que te tomaste el tiempo para ayudarlo? Y que fue lo que hiciste para que Dios no quiera que te metas con él? Puede que yo sea el jefe de su ejercito, pero no lo se todo.
-Supongo que esta bien que lo sepas...Yo, conocí a Gabriel mucho antes de que alguno ustedes lo sepa. Recuerdo que era su acosadora, él nunca noto mi presencia. Hasta que cierto día, en el que estaba en el mundo humano haciendo un truco de magia para unos niños, él apareció frente a mi. Enseguida no pude seguir actuando ya que mis poderes simplemente no funcionaban bien, fue una vergüenza para mi...- Sonrió, de verdad lo hizo, pero era algo triste. Esto oprimió el pecho de Michael-. Desde entonces nos convertimos en amigos, fue duro sabes? Un año entero siendo su amiga, y yo siempre quise ser algo mas... Entonces apareció Mia...
-De que hablas?- Pregunto extrañado Michael-. Ellos no se conocieron hasta hace unos siglos...
-No, no fue así... Se conocieron unos diez años antes de que él venga a pedirme ayuda. Pero yo... Cometí un error. Él comenzó a contarme que había conocido a una chica sumamente hermosa, que se llevaban muy bien, que tenían muchas cosas en común. Y perdí el control sobre todo. Logre detener el tiempo, no se como lo hice y también logre manipularlo para que se quede conmigo, yo... No quería que me deje, lo quería para mi... Y fui tan egoísta. Dios intervino solo cuando me di cuenta de mi error y comencé a disculparme, a rogarle que me perdonara. Él solo me dijo que volviera todo a la normalidad, que le borrara los recuerdos a Gabriel. Y eso hice, pero para castigarme a mi misma, fui al infierno. No se cuanto tiempo estuve en ese lugar, hasta que me encontré con Cain y nos hicimos amigos. Gracias a él logre salir adelante, a él y a las personas que luego me presento... No sabia que Dios había separado a Gabriel de tu hija, solo hasta que había ido un día a visitar a Uriel al paraíso. Ninguno sabe el porque me interne a mi misma en el infierno, eres el primero...- Las mejillas de Cassy estaban cubiertas de lagrimas negras. Michael tenia sentimientos encontrados, no pensó que algo así se ocultaría detrás de esa chica. Ahora entendía el motivo de porque hizo todo lo que hizo. Sentía que se lo debía a Gabriel-. Lamento haberte alejado de tu hija Michael, pero ellos debían estar juntos... Siempre debió ser así...
-Esta bien, Cassandra...- Se le acerco y la abrazo. Cuando lo hizo se dio cuenta que de las heridas que tenia desde hace trescientos años no se habían curado, tampoco la de la espalda- Por que no curas?- Pregunto en su oído. 
-Porque para mi, el curarme forma parte de perdonarme a mi misma... Y nunca lo hice, no me creo una buena persona...- Michael la miro a los ojos, los cuales se estaban poniendo rojos por la sangre que aun salia de ellos-. Perdón por no devolverte el abrazo, es solo que... No puedo moverme. El veneno esta llegando rápido a mi corazón...
-Tranquila...- El Arcángel la tomo en brazos, Cassy apoyo su cabeza en el hombro de él. Comenzaba a tener sueño, se sentía tan débil. 
 Los tele-transporto a su casa en la tierra. Si, le gustaba vivir en el mundo humano, le resultaba mas fácil cuidar de su hija de ese modo. Ademas, nunca lo admitiría, pero cuando Cassandra desapareció, fue a ese lugar para por lo menos encontrarla. Cosa que nunca logro, hasta ahora. Aparecieron en el baño, su plan era tratar de hacer que Cassy este mas presentable. 
-Esta bien si me dejas aquí Gab...- Michael la miro enseguida. Ella tenia la mirada perdida de un modo distinto al de antes. Su mano que colgaba se levanto muy lentamente hasta tocar su mejilla-. Me alegra poder verte otra vez, te amo, sabes?...
 Claramente estaba alucinando, eso indicaba que estaba muriendo. Pero eso era imposible, ya que ella le dijo que no podía morir a menos que ella quisiera. No entendía como era su magia, o como se comportaba. Michael puso una sonrisa, que no sentía, en su rostro. "Tanto lo amas...?" pensó. Esto lo molestaba de cierto modo, Gabriel había elegido a su hija por sobre La Bruja, y ella aun no lo superaba. Pensó que diría Gabriel en esa situación, supuso que Cassy estaba recordando el tiempo en que fueron amigos.
-También te amo Cassy, eres mi mejor amiga...
 Fue lo único que se le ocurrió decir, y pareció ser lo correcto porque ella sonrió como nunca la había visto hacerlo. Su rostro, sus ojos, todo pareció brillar de pronto. Pero también era algo triste a la vez. Michael la bajo, hasta dejarla sentada a la orilla de la bañera. No la miro a los ojos, sabia que su cara le traicionaría y dejaría ver lo enojado que estaba, junto con la tristeza. Se agacho para desatar sus zapatos. Dos manos frías tocaron su pelo, y luego acariciaron ambos lados de su cara, haciendo que levante la mirada. Cassy lo miro, esta vez de verdad, y sonrió, solo ternura había ahí.
-Esta bien Michael, estoy bien... Podrías dejarme sola? No me iré a ningún lado, te lo prometo...
 El Arcángel no dijo nada. Pero se levanto y simplemente lo hizo. Él también necesitaba estar solo para procesar el echo de que estaba teniendo nuevos sentimientos sobre Cassandra. Antes solo no podía entender como era que ella podía estar en el cielo sin haber muerto. No entendía como era que podía hablar con Dios, o mínimo entrar a la sala del gran trono. Eso le molestaba, ahora lo entendía. Era porque ella buscaba perdonarse, pero no lo lograba. Ella necesitaba a alguien que la escuche, alguien en quien confiar aparte de ella misma. Michael estaba seguro que Cassandra no confiaba en sus amigos, o por lo menos no hablaba de sus sentimientos con ellos. Antes de cerrar la puerta, la vio abrir las llaves del agua, y luego sacarse la sudadera. Cerro la puerta al ver las marcas de latigazos en su espalda. "Tiene que haber otro modo de curarla..." pensó antes de desaparecer para buscar alguna respuesta a esto.

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